A la Virgen de la Noche Buena y la Paz


A la Virgen de la Noche Buena y la Paz

Señora de la Nochebuena,
Señora del Silencio y de la Espera;
esta noche nos darás otra vez al Niño.

Velaremos contigo hasta que nazca
en la pobreza plena,
en la oración profunda,
en el deseo ardiente.

Cuando los ángeles canten
"Gloria a Dios en lo más alto de los cielos
y paz sobre la tierra
a los hombres amados por él",
se habrá prendido
una luz nueva en nuestras almas,
habrá prendido una paz inmutable
en nuestros corazones,
y se habrá pintado
una alegría contagiosa en nuestros rostros.

Y nos volveremos a casa en silencio:
iluminando las tinieblas de la noche,
pacificando la nerviosidad de los hombres
y alegrando las tristezas de las cosas.

Después en casa,
celebraremos la Fiesta de la Familia.
Alrededor de la mesa, sencilla y cordial,
nos sentaremos los chicos y los grandes:
rezaremos para agradecer,
conversaremos para recordar,
cantaremos para comunicar,
comeremos el pan y las almendras que nos unen.

Afuera, el mundo seguirá tal como lo mismo.
Tinieblas que apenas quiebran
la palidez de las estrellas.
Angustias que apenas cubren
el silencio vacío de la noche.
Tristezas que apenas disimulan
la lejana melodía de las serenatas.
En algún pueblo no habrá Nochebuena
porque están en guerra.
En algún hogar no habrá Nochebuena
porque están divididos.
En algún corazón no habrá Nochebuena
porque está en pecado.

Señora de la Nochebuena,
Madre de la Luz, Reina de la Paz,
Causa de nuestra alegría,
que en mi corazón nazca
esta noche otra vez Jesús.
Pero para todos:
para mi casa,
para mi pueblo,
para mi patria,
para el mundo entero.
Y sobre todo,
fundamentalmente,
que nazca otra vez Jesús
para gloria del Padre.

Amén.

Siervo de Dios Eduardo F. Cardenal Pironio

Cuestión de madres, hora de mujeres

Para el día de hoy (20/12/09):
Evangelio según San Lucas 1, 39-45

(Zacarías se había quedado sin habla luego de la visita del Mensajero.
Con él, profetas, jueces, héroes, guerreros, sabios y sacerdotes quedarán callados.

Es hora de mujeres.

Isabel, tras conocer su embarazo, se recluye cinco meses en su casa.
María, tras la Anunciación del Niño Santo del que será Madre, se pone en marcha sin demoras.
Vá al encuentro de Isabel, que aunque anciana, está gravida del que sería el Precursor; vá a su encuentro por solidaridad, porque hay una necesidad clara y explícita -Isabel era anciana- y también porque Isabel, al igual que ella, es mujer y será madre, y habrá entre ellas una comprensión que irá mucho más allá de cualquier argumento o especulación.

La Salvación, por obra y gracia del Espíritu de Dios, será desde ese momento cuestión de madres.

Los varones han quedado en silencio: ahora hablarán las mujeres por sus hijos.

María no espera a que vengan a su casa: corre con presteza los largos kilómetros -aproximadamente ciento cincuenta- que separan su Nazareth de Ain Karem, aldea de Isabel en las montañas de Judá, sin otra compañía que Aquél que viene creciéndose en su seno.
Se pone en camino con la prontitud de quienes confían y son obedientes a la Palabra de Dios.

Su llegada a Ain Karem libera a Isabel de su encierro de cinco meses y desata sus gritos de alegría: -¡Bendita tú entre todas las mujeres, y Bendito el fruto de tu vientre!-
Y su alegría es también alegría de Juan el Precursor, ese hijo que se gestaba en su vientre y que junto con su madre, desde antes de nacer queda pleno del Espíritu Santo.

El camino de la felicidad que su Hijo nos enseñaría con el tiempo, ya se empieza a asomar entre estas dos mujeres: María es reconocida Bienaventurada por creer y hacer vida la Palabra.

Cuando se hace presente el Dios de la Vida, cesa todo encierro, culmina el silencio y se desata la alegría que no termina.

Esa alegría viene en las manos orantes de María, la Madre de Jesús, la Madre del Señor, que vá siempre donde la necesitan, y no espera que vengan en su búsqueda.

Así sea para nosotros, vivir la felicidad y la plenitud de la Palabra hecha vida saliendo sin demoras hacia el hermano que nos necesita... y que a menudo no está a tantos kilómetros, sino que languidece a nuestro lado y lo pasamos de largo.

Alabado sea Dios por esta Mujer que nos trae su Alegría)

Paz y Bien

Este canto nuevo

ESTE CANTO NUEVO

“Bendita sos vos, muchacha de ensueño.
Y bendito es el fruto que crece en tu seno.
¿De donde me viene lo que no merezco,
que amanezca en casa el mismo lucero?
Porque apenas supe que eras vos mi cielo,
me brincó la vida que llevo por dentro.
¡Feliz por creerle lo que te dijeron!
de parte de Dios tendrá cumplimiento.
Antiguos profetas prestaron su acento
para que naciera este canto nuevo”.

¡Al Señor que es bueno le canta mi alma!,
y aunque soy pequeña y no valgo nada,
Él hizo conmigo sus grandes hazañas,
por esos me dicen bienaventurada.

Porque el Poderoso me dio su mirada,
que es misericordia y a todos alcanza.
Nos mostró su fuerza dejando sin nada
a aquellos que tienen soberbia en el alma.

Derribó a los grandes que en ellos confiaban
y a la gente humilde hacia sí elevaba.
Al que estaba hambriento le colmó sus ansias
y al rico orgullosos dejó con las ganas.

Escuchó a su pueblo que le suplicaba
acordándose Él de la Vieja Alianza.
Que por nuestros padres Él mismo jurara
y que por los siglos mantiene sellada.
Amén.

Letra: Padre Mamerto Menapace, OSB
Música: Padre Néstor Gallego

aquí podemos escucharla:

Dios se ha acordado

Para el día de hoy (19/12/09):
Evangelio según San Lucas 1, 5-25

(Dios se ha acordado, tal es el significado en su raíz hebrea del nombre Zacarías.

Aquellos sucesos admirables que llamamos milagros -que son la intervención expresa de Dios en la historia de la humanidad- y que descubrimos en la Palabra no son hechos abstractos, generalidades, meras entelequias: Dios interviene e irrumpe maravillosamente en la vida de mujeres y hombres concretos, en situaciones concretas, en tiempos específicos del acontecer humano.
Tal es el caso del Evangelio para el día de hoy.

Sucedió en los tiempos del reinado de Herodes en Judea.
Zacarías era sacerdote del grupo de Abías en el santuario.
Su esposa, Isabel, era descendiente de Aarón.

Pero los hechos concretos de las personas cobran un nuevo significado, infinitamente más amplio y pleno de signos y símbolos cuando Dios interviene en sus vidas.
Zacarías significa Dios se ha acordado.
Isabel -en la misma raíz hebrea- significa Dios ha ayudado.
Y el nombre del Mensajero que los visitará -Gabriel- significa Fuerza de Dios.

Nos cuenta la Palabra que ambos, Zacarías e Isabel, eran justos y sin tacha, es decir, fieles a las antiguas promesas hechas al pueblo de Israel; y a la vez, que no tenían hijos debido a la esterilidad de Isabel y a la vejez de ambos.
Sin embargo, ellos permanecían fieles en la esperanza sustentada en la oración.

Y ese Dios que escucha todas las plegarias, envía a su Mensajero.
Era un momento espiritual: Zacarías incensando el altar y la Fuerza de Dios, Gabriel, que lo saluda y le dá la mejor de las noticias: las plegarias de él y de su esposa fueron escuchadas, y contra toda especulación y razonamiento, vendrá un hijo, nacerá un niño.
-los que somos madres o padres lo sabemos bien-
Y no será un niño común: será un niño que traerá alegría a sus padres y atraerá a muchos en el pueblo de vuelta a la fidelidad en el Dios de Israel.
Ese niño crecerá y será un profeta y un santo, vendrá a restablecer la comunidad fracturada y preparará el camino de quien todos estaban esperando.
-ese niño será con el tiempo Juan el Bautista-

Y en Zacarías prevalece su razón por sobre su corazón, por eso vacila y por eso permanecerá en silencio -mudo- hasta que nazca su hijo.

Zacarías es el resto del pueblo de Israel que a permanecido fiel a las promesas, que ha vivido tiempos de juventud y gloria pero que ahora, sometido por el imperio se ha vuelto estéril: no puede seguir el camino de la salvación, del Dios de sus padres por sí mismo, y ya no tiene nada más que decir.
Sólo le queda aguardar en fidelidad y esperanza los tiempos nuevos, la vida prometida. el Mesías esperado por siglos.

Zacarías enmudece pues ya no hay más nada que decir: el tiempo de la espera ha terminado, ahora comienza el tiempo de la Gracia.

Dios se ha acordado y se acuerda de su pueblo.
Dios ha ayudado y ayuda a su pueblo.
Y toda plegaria es escuchada, y es Dios mismo quien viene al rescate, la Fuerza de Dios no abandona a los suyos.

María lo sabía y cantó las maravillas de ese magnífico Dios)

Paz y Bien





La justicia de José

Para el día de hoy (18/12/09):
Evangelio según San Mateo 1, 18-24

("...si no aparecen en la joven pruebas de su virginidad, sacarán a la joven a la puerta de la casa de su padre, y los hombres de la ciudad la apedrearán hasta que muera, porque ha cometido una infamia en Israel prostituyéndose en casa de su padre..."-Dt. 22, 20-21

Así de duro era lo prescripto en la Ley mosaica, y es dable de pensar la angustia sobrellevada por José frente a la decisión que debía tomar, pues para la Ley, el matrimonio de aquel entonces estaba compuesto de dos instancias primordiales: el desposorio o contrato y la boda propiamente dicha.
El desposorio era -en cuanto a derecho- el suceso decisorio, mientras que la boda era la celebración de la recepción de la esposa en la casa del esposo, y nos dice la Palabra que María estaba desposada con José y que antes de convivir -antes de la boda- ella se encontraba embarazada por obra y gracia de la Fuerza de Dios, el Espíritu Santo.

Ni los vecinos de Nazareth, ni sus parientes y mucho menos José sabían el origen de ese embarazo, y como en todas partes, comenzarían pronto las habladurías.

Luego el Evangelista nos dice de manera taxativa: José era justo.
Era justo porque se atenía a la ley mosaica con exactitud, pero no por la ley misma, sino por su fidelidad a ese Dios que es siempre fiel a sus promesas dadas al pueblo de Israel.
Era justo porque ajustaba su voluntad a la voluntad de Dios... ya antes y sin saberlo, practicaría la justicia que nos enseñaría ese Dios al que llamaría hijo, superando en espíritu a la justicia de escribas y fariseos.

José es presa de la angustia: la mujer que ama corre un riesgo extremo si se atiene a lo prescripto por la ley: repudiarla por su embarazo, según los cánones establecidos, suponía una muerte atroz -como leíamos al comienzo en el pasaje del Deuteronomio- y la infamia para ella y para su familia.

Y José, aún con su angustia y su quebranto, permanece justo en la justicia de Aquél que criaría y cuidaría como su hijo: para no infamar a María y proteger su vida, decide repudiarla en secreto, eximiéndola así de la lapidación...Y así protegería también a ese Niño que venía creciendo en su seno.

Entonces en sueños le llega el mensaje del Dios, porque aunque la noche sea cerrada el Altísimo jamás deja a los suyos sin alguna estrella que los guíe.
El mensajero lo saluda como nos saluda el Dios de la Vida y el mismo Jesús a todos nosotros: ¡no tengas miedo!.

El Niño que va creciéndose en el seno de María es el Mesías que el pueblo fiel de Israel esperaba, es un Niño Santo concebido por la infinita gracia de Dios.
Y le encomienda al justo José una misión decisiva: ponerle nombre a ese Niño que ha de nacer.

El nombre resume, explica y revela todo lo que es y será una persona: el Dios innombrado, el Yo Soy tendrá un nombre, ¡y ello dependerá de José!

José entiende entonces lo que presentía en su corazón, y nos sigue diciendo la Palabra que desde aquel momento, la tomó por esposa, es decir, cumplió con la otra parte del matrimonio que imponía la Ley: la lleva a su casa.

La casa del justo es la casa de María y será la casa del Dios con Nosotros.

Quiera el Dios de la vida volvernos todo nuestro ser a su justicia y recibir en nuestra casa -que no es otra que nuestro corazón- a María y a ese Niño que es nuestra Salvación, con el silencio y la fidelidad del Carpintero)

Paz y Bien

Las cuatro inesperadas compañeras de María y la génesis de Jesús


Para el día de hoy (17/12/09):
Evangelio según San Mateo 1, 1-17

(La Palabra para el día de hoy no es de lectura sencilla -¿acaso no la hemos pasado de largo algunas veces?-
Pero está plena de significado; como Palabra de Dios es Palabra de Vida y Palabra Viva, y Dios nos habla hoy, ahora, en este preciso instante.

El Evangelista nos lo aclara desde el vamos: se trata de contar desde el Espíritu acerca de la génesis, del origen, de la genealogía de Jesús. Pero no es el trazado de un árbol genealógico a la manera usual, ni tampoco de repetir patrones antiguos habitualmente utilizados en estos menesteres.

En las culturas antiguas, así como también en varias de la actualidad, el linaje venía definido pura y exclusivamente por la línea paterna y allí, por los hombres. Las mujeres no tenían demasiada relevancia.

Si nos detenemos por un momento, Mateo esboza una genealogía que tiene una rítmica y una musicalidad propias con tres estrofas bien definidas.
El tempo está marcado por el "engendró" repetido secuencialmente, primero como hijo y luego como padre.

Ante todo, vemos la intención de la Palabra y del Evangelista en hacernos conocer algo esencial: Cristo, el Mesías, viene del linaje de Abrahám -padre en la fé de todos los creyentes- y del linaje de David -en donde se bendice el pueblo de Israel-... El Mesías que esperamos colma las expectativas de todos los hombres, tanto judíos como gentiles y paganos.

Nos encontramos también con un profundo significado simbólico en esas tres estrofas: la primera, las catorce generaciones que transcurren desde Abraham hasta David en la plenitud de la promesa de Dios realizada en el pueblo elegido; la segunda desde David hasta la deportación del pueblo judío en Babilonia, la lejanía de la tierra bendita y el Templo; y la tercera, desde el exilio babilónico hasta Jesús....
El Mesías viene a restaurar y recuperar al pueblo herido, lastimado, entristecido, esclavizado y disperso.

La musicalidad del "engendró" se detiene en José y se abre el misterio de la llegada de Jesús: nace de María -desposada de José- pero no se nos cuenta quién lo engendró ni tampoco se dice si ha engendrado a alguien.

María: ella es verdaderamente quien dá la melodía a esta canción del Evangelio de San Mateo.
Pero, como siempre, hay más, mucho más.
Sucede -como se mencionaba al comienzo- que las mujeres en cuestiones de linaje o genealogías carecían de relevancia. Aquí sucede algo muy misterioso.
La Palabra nos cuenta de nombres importantísimos a través de los siglos en la historia de la fé de la humanidad y del pueblo de Israel en particular, pero el nombre que se destaca -obviamente, más allá de Jesús- es el de María.
Y ella no está sola, como si el Altísimo no se hubiera quedado conforme con recordarnos a sólo una mujer.
María en esta génesis maravillosa tiene cuatro compañeras, cuatro mujeres totalmente inesperadas, extrañas.
No son reinas o matriarcas y -para colmo- no son judías ni estrictamente sujetas a las normas de pureza de la ley mosaica.
Acompaña a María Tamar, una cananea por la que Judá tendrá descendencia y permanecerá fiel a la Ley.
La acompaña Raab, no sólo cananea sino también prostituta! que fué imprescindible a la hora de poder entrar las tribus del desierto a la Tierra Prometida.
La acompaña Ruth, la moabita fiel que por su fé en el Dios que no conocía pero en el que tenía depositada sus esperanzas, se convertiría en la abuela del rey David.
Y la acompaña Betsabé, la mujer de Urías, hitita ella -hija de un pueblo tradicionalmente enemigo acérrimo de los judíos- por la que por la fuerza, David tendría descendencia.

La promesa de este nuestro Dios fiel a las promesas se mantuvo constante a través de impensadas mujeres que escapaban magníficamente de los patrones establecidos.
El Mesías vendría a través del amor y la fé, de los planes de Dios, no de los razonamientos humanos preestablecidos y acotados.

Es increíble: todo está encaminado a Jesús y a María, y es la mejor y más bella de las músicas.

Hay que volver a levantar la cabeza y mirar con ojos esperanzados al cielo, directamente a los ojos del Padre: llega nuestra liberación)

Paz y Bien


Él viene

Él viene
Lo aguardan en la esperanza los humildes, las almas sencillas, las comunidades que oran y comparten, mis hermanas y hermanos de corazón limpio.
¡Viene!

Él viene
Dios se hace un Niño en brazos de su Madre, por todos los niños y por los niños sin madre, por los niños impedidos de nacer, por los niños olvidados luego de nacer, por los niños que trabajan, por los niños sin escuela ni doctor, por los niños soldados, por los niños de la calle, por los niños prostituídos, por los niños presa fácil de las aves tenebrosas del narcotráfico, por los niños reservorios de órganos transplantables, por los niños sin horizonte, por los niños sometidos por el hambre y la miseria, por los niños eruditos de violencias, por los niños despreciados por piel y domicilio.
¡Viene!

Él viene
Los abuelos ignorados y archivados en hospitales y asilos, los trabajadores de salarios inhumanos y los desempleados, los pescadores y los campesinos, los mineros y los obreros, los sometidos por la injusticia, los esclavos del desprecio ajeno, las víctimas de toda violencia, los sobrantes de este mundo lo esperan.
¡Viene!

Él viene
Hay almas anegadas de llanto, vestidas de dolor y perfumadas de tristeza que no saben más que de días oscuros, y esperan un poco de luz.
¡Viene!

-ahora mismo, a pocos metros de aquí, mi hermano (no sé su nombre) prepara la cena de sus hijos hurgando con sus manos lo que pueda rescatar de entre la basura... y aunque no piense más que en el estómago vacío de sus criaturas, hay que avisarle, ¡Viene!-

Él viene
Herodes violentos, filisteos bancarios, escribas financieros, Pilatos imperiales, Caifás apropiadores de religiones y almas, fariseos autodesignados custodios de vidas y virtudes de los otros no lo esperan, no lo esperaron ni lo esperarán y harían lo indecible para que no venga. Pero, incluso, para ellos también...
¡Viene!

Él viene por vos y yo, por ella y él, por todos, sin excepción
Y nosotros tenemos la gracia y la buena ventura de dar aviso a los que no pueden esperar más, a los que abandonaron la esperanza, a los niños y a toda alma que confía en Él, a pesar de todo y de todos...
¡Viene!

Paz y Bien

Ricardo

Vayan a contar lo que han visto

Para el día de hoy (16/12/09):
Evangelio según San Lucas 7, 19-23

(Juan se encontraba preso en las mazmorras herodianas.
La Palabra de Dios había descendido sobre él en el desierto, y desde allí lanzaba su llamado a la conversión.

Él sabe bien que alguien vá a venir, y sabe a través de sus propios discípulos de la fama de Jesús.
Posiblemente escapaba a su razonamiento la imagen que tenía del Mesías justiciero y vnegador de su pueblo en contraste con lo que vislumbraba de Jesús. Por ello envía a dos discípulos suyos a preguntarle si era Él, Jesús, el que había de venir o debían esperar a otro.

Maravilloso Juan: sujeto por los grilletes de Herodes, con un destino casi inequívoco y a pesar de las dudas de su razón, confía en Jesús y de allí la pregunta que transmiten los suyos.

Y el Maestro con una gran delicadeza le envía la contestación a Juan: no lo adoctrina, no lo reprende.
Lo proclama bienaventurado pues no se escandaliza de Él, y más: los discípulos tienen instrucciones precisas de informar al Bautista que han visto al Señor curando enfermos, haciendo oír a los sordos, recuperando la vista de los ciegos y anunciando la Buena Noticia a los pobres.

-y es un detonante de oración y contemplación el imaginarnos, en la oscuridad de su celda, la alegría de Juan, cómo se ensancha su pecho...-

Sin embargo, la respuesta de Jesús no está acotada a la pregunta del Bautista, sino que es Palabra para todos nosotros.
El Reino de Dios se manifiesta por una lógica que no es la del mundo, y que es incluso mayor que la heroica entereza de Juan: Dios se mueve siempre primero y es ante todo misericordia que busca sin descanso el bien de todas sus hijas e hijos.

-Vayan a contar lo que han visto- es mandato para nosotros también: el Reino se manifiesta a través del testimonio, de la cura de toda dolencia, de la reparación del mal causado por la injusticia, de la prioridad de los pobres en el anuncio de la Buena Noticia del Dios que viene y se hace un Niño, un Niño que es nuestra liberación y que nos hace levantar la cabeza para poder mirar a los ojos y sin miedo a nuestro Padre.)

Paz y Bien

El camino de justicia de los hijos fieles


Para el día de hoy (15/12/09):
Evangelio según San Mateo 21, 28-32

(Jesús nos enseña desde la parábola de los dos hijos.

Detengámonos un momento, en silencio, y dejemos que la Palabra cale hondo en nosotros.

Se trata ante todo de un Padre que se acerca a sus dos hijos; no de un patrón que imparte órdenes a sus peones desde su despacho, no. Es un Padre acercándose a sus hijos, es una cuestión de amor filial y no de sometimiento a una autoridad, a un propietario.

Los dos hijos son invitados a trabajar en la viña del Padre.
Uno, directamente se negará -No quiero- dirá, pero luego, arrepentido, se dirige a cumplir con el pedido de su Padre.
El otro hijo aparentemente lo respeta; le dice -Voy, Señor- pero termina quedándose, no vá a trabajar la viña... Y no es dato menor el que lo haya llamado Señor pero no Padre.

El Maestro incita a sumos sacerdotes y a ancianos del Templo a definirse: obviamente, arguyen que quien ha cumplido con la voluntad del Padre es el que ha ido a la viña. Pero esa respuesta es también su acusación y su condena.

Les enrostra que publicanos y prostitutas -normalmente en extremo despreciados- llegarían antes que esos pretendidos sabios al Reino de los Cielos.

Una lectura ligera y escasa de corazón indicaría que Jesús rechaza formación, estudios, culto y piedad. Nada más erróneo.

El hijo que se ha negado, más luego se arrepiente y se encamina a la viña, a cumplir con los deseos del Padre, es el hijo fiel que camina en la justicia, como lo hacía Juan el Bautista.

Caminar en la justicia es ajustarse a la voluntad de Dios, que es Amor, que es Misericordia... Es caminar, a pesar de negarse a menudo, en la voluntad del Padre hablándole con los mismos hechos que enseñaba Juan: compartir los bienes con los necesitados, desechar la corrupción, vivir la sencillez desde la conversión.

No todo el que dice -¡Señor!- entrará en el Reino de los Cielos, como el otro hijo que guardaba las formas pero nada hacía por cambiar y por hacer lo que su Padre quería.

Aún así, ambos son hijos del mismo Padre.
Aún así, pecadores o fariseos, todos somos llamados a la conversión.
Aún así, todos somos hijos de Dios: negándolo a menudo o quedando en la formalidad vacía de hechos de caridad, somos hijos de un Padre que se nos acerca y nos pide -¡nos pide, no nos ordena!- que vayamos a trabajar en su viña.

El camino de la justicia que cambia la faz de la tierra y de este mundo cruel e inhumano comienza en un Dios que se hace Niño, un Niño Santo que será hijo y hermano de todos)

Paz y Bien




Lógica de Dios


Lógica de Dios

Donde acaba la ciudad
y empieza el miedo,
donde terminan los caminos
y empiezan las preguntas,
cerca de los pastores
y lejos de los dueños,
en el calor de María
y en el frío del invierno,
viniendo de la eternidad
y gestándose en el tiempo,
salvación poderosa para todos
en una fragilidad recién nacida,
liberador de todos los yugos
atado a un edicto del imperio,
rebajado hasta un pesebre de animales
el que a todos nos sube hasta los cielos,
nació el Hijo del Padre,
Jesús, el hijo de María.

Sólo abajo está el Señor del mundo
que nosotros soñamos en lo alto.
Aquí se ve la grandeza de Dios
contemplando la humildad de este pequeño.

Aquí está la lógica de Dios,
rompiendo el discurso de los sabios.
Aquí ya está toda la salvación de Dios
que llenará todos los pueblos y los siglos.

Benjamín González Buelta, S.J.

Rendición de cuentas

Para el día de hoy (14/12/09):
Evangelio según San Mateo 21, 23-27

(Jesús enseñaba en el Templo de Jerusalem.
Se le acercaron varios sumos sacerdotes y ancianos del Templo, exigiéndole que explique y rinda cuentas: de donde venía su autoridad, quien le había dado tal autoridad... Para anunciar la Buena Noticia, para curar enfermos, para expulsar mercaderes y traficantes del Templo.

Los motivos son claros: ellos se habían apropiado y usurpaban el templo, la fé, el poder sobre las almas del pueblo.
El testimonio del Maestro llevaba la autoridad y el poder de ellos a un tembladeral del que les resultaría muy difícil salir, de allí el imperativo de exigirle rendición de cuentas.

Jesús les contesta con mucho ingenio y astucia, más para ellos no importaba lo que dijera: no tenían ninguna intención de buscar la verdad, sólo están ansiosos por el poder, por controlarlo todo.

Para anunciar la Buena Noticia y para hacer el bien no hay que pedir permiso.

El Maestro nos ha enseñado: -Felices los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios-...
Quizás desde un corazón limpio se puedan hacer las preguntas que reflejen un sincero hambre de verdad... Y quizás, hasta no sea necesario hacer ninguna pregunta.

En este pequeño tiempo de preparación para el que viene, para el Emanuel, para Dios con nosotros, es tiempo de esperanza y es tiempo de limpieza.
Hay que barrer los patios de nuestro corazón.
Sólo así podemos ver a ese Dios que se hace Niño, uno de nosotros, y levantar la cabeza mirando al cielo: llega nuestra liberación)

Paz y Bien



Go'el

Para el día de hoy (13/12/09):
Evangelio según San Lucas 3, 10-18

(Era muy difícil permanecer indiferente al llamado a la conversión del Bautista.
Por ello las gentes le preguntaban ansiosas: -¿Qué tenemos que hacer?-

La conversión, a la que Juan llama con duras palabras, implica un cambio total en la vida.
Es una transformación ética, un cambio total en la manera de ser en tu mundo.

Y el Bautista dará precisamente una respuesta que implica el cambiar la vida: no se detiene ni un segundo en cuestiones de normas, doctrinas y culto.

Con una sencillez profunda -porque las cosas de Dios son así, sencillas, simples, profundas- Juan dice: compartir lo propio con el necesitado, hacer vida la justicia, rechazar toda corrupción.

De Juan el Maestro dice que es el más grande entre todos los hombres, pero aún así es menor que el más pequeño del Reino de los Cielos; Jesús inaugura la vida nueva, trae la Buena Noticia de la Gracia, de la gratuidad del amor de Dios.

Juan, en cambio, hace un llamado a la conversión pensando en un Dios justiciero, y que castigará a los que se desvían.
Sin embargo, y aunque quizás no pudiera entender racionalmente cual sería el mensaje del Mesías que estaba llegando, dá aviso: su exhortación es preparación en espera del que verdaderamente vendrá desde Dios.

Dice que es más fuerte que él, inmensamente superior: persuade a quienes lo interrogaban si era el mismo Juan el Mesías esperado por siglos.
Nada de eso: Juan es un mensajero, alguien que vá preparando el camino de quien vendrá definitivamente.

Y hace otra afirmación que impresiona y emocionará a través de la historia: del que viene, afirma que él mismo no es quien para desatar las correas de sus sandalias.
-la tarea de desatar y quitarle las sandalias al amo era propia y típica de los esclavos-
Un hombre grande y santo como el Bautista, desde una humildad increíble, se considera en la perspectiva del que vendrá, lo vé tan grande y sagrado que a sí mismo se intuye menos que un esclavo.

Pero -aún con esta maravillosa declaración- hay más.
-podemos entreverlo en el Levítico 25, 47-49, en Ruth 4, 7-8-
La declaración acerca de su indignidad respecto a desatar las sandalias del que viene, por parte de Juan, habla del Go'el.

El Go'el es una tradición muy antigua de las tribus de Israel, y era una tarea sagrada: el Go'el era el "varón fuerte" de la familia, el encargado del rescate, de la redención de sus parientes más débiles y desprotegidos, pobres y oprimidos, especialmente de aquellos que hubieran caído bajo el yugo de la esclavitud, poniendo al servicio de quienes reclamaban su intervención todo su poder y su bienes.

El Go'el, en la familia del pueblo elegido, era por lo general el hermano del padre o sus hijos, es decir, tío y primos -no hay casualidades, Juan y Jesús eran, desde sus madres, primos!-; jurídicamente, para el pueblo de Israel la institución del goelato se quitaba o transfería mediante el gesto de...quitar las sandalias.

Juan lo sabe: el que viene es el Go'el, el más fuerte, el Redentor de sus hermanos.
Y aunque esto merece, sin lugar a dudas, una reflexión y un análisis mucho más extensos y capaces, detengámonos en ello:

Viene el Go'el, el Redentor de sus hermanos.
Somos nosotros sus hermanos que hemos creído en su Palabra.
Es un día de alegría y esperanza.
Viene el más fuerte...¿qué o quién podrá con Él?...)

Paz y Bien




Fidelidad y ternura de Dios: un rostro materno y moreno

Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe - Patrona de América Latina

Para el día de hoy (12/12/09):

Evangelio según San Lucas 1, 39-48

(María parte sin demoras, presurosa, hacia Ain Karem.
Vá al encuentro de Isabel, la que siendo anciana estaba encinta del que sería Juan el Bautista.
La visita de María expresa la ternura y la fidelidad de un Dios que invariablemente cumple las promesas hechas a su pueblo; la visita de María expresa el rostro materno de Dios.

Y el Bautista salta de gozo en el seno de su madre: todo signo de la misericordia del Altísimo desata la alegría.

El encuentro de María e Isabel es el encuentro de dos mujeres sencillas que comparten la solidaridad, la ayuda mutua, la familia, la alegría por los hijos que vienen, el valor de la comunidad, de la comunión.

Isabel exclama: -¡Feliz porque has creído!

La Palabra transforma toda la vida, es esperanza y alegría, y la visita de María es el gran signo de esa esperanza y esa alegría.
Lleva en sí al Salvador del mundo.

Y en estas tierras que tanto amamos -y que a menudo tanto nos duelen- una mujer morena, de rostro moreno y ojos bajos, grávida de Jesús y con sus pies descalzos, ha venido a quedarse entre nosotros.

María no tiene casa propia: su hogar es el de sus hijos.

En el Tepeyac, al más pequeño de sus hijos, Juan Diego, y a todos nosotros nos sigue diciendo que Dios es misericordia, y que hay que vivir y cantar su Justicia.

Ella, rostro materno de Dios y signo de esa ternura y esa misericordia de un Dios fiel a sus promesas, lleva en sí a ese Niño que será el Salvador, que será un Niño de todos y por el que todos los niños serán sagrados.

Por ese Cristo que viene, habrá que mirarse alma adentro y ver qué llevamos en el ayate de nuestro corazón, para cantar desde la patria mexicana y por la Patria Grande latinoamericana al Magnifico Dios que exalta a los pequeños y los humildes, que derriba a los poderosos de sus tronos, que nunca nos olvida)

Paz y Bien

Clasificados... y molestos

Para el día de hoy (11/12/09):
Evangelio según San Mateo 11, 16-19

(Toda posición de poder o de liderazgo que cimenta su autoridad en sí misma, que no entienda al poder como un servicio, no tolera crítica alguna.
La respuesta es normalmente furibunda, pues hasta la corrección fraterna -la crítica desde la caridad- es asumida como amenaza.

Desgraciadamente no nos son inhabituales y ajenas algunas clasificaciones y epítetos
-¡Comunista!¡Zurdo!-
-¡Anatema!-
-¡Apóstata!-
-¡Contrario a la ley de Dios!-
-¡Desobediente al Magisterio y a la tradición!-

Y con mucha tristeza, somos conocedores también de la violencia aplicada en respuesra a quienes son así clasificados y molestos.
Ríos de sangre de mujeres y hombres buenos y mansos lo confirman.

Se ensañaban con el Bautista por su ascetismo y su profecía, subordinadas y leales al plan de Dios. Era tan molesto que sería llevado a la cima del martirio.

Y con Jesús no fueron menos: Él comía y bebía con los perdidos y despreciados, por eso se ganaba también una vasta cosecha de insultos y difamaciones, que en un crescendo tenebroso buscaban con afán su muerte.

El amor es una amenaza permanente para estos sabios de poder, eruditos de sí mismos, especialistas en aplastar al que puede llegar a ver las cosas desde otra perspectiva... Ni pensar en aquel que pueda pensar distinto.

Ello nos augura un camino harto difícil y para nada tranquilo.
Pero la voz permanente del Maestro -¡Ánimo! no nos deja caer.

La Palabra es diáfana: La sabiduría se acredita por sus obras.

Quizás haya que pensar e imaginar a la sabiduría no tanto como acumulación de conocimientos sino más bien como la vida que permanentemente se dona por gratuidad y que es constante alabanza y acción de gracias a ese Dios que vino, viene y vendrá.

Esperanza que se enriquece por el que viene a nacer entre nosotros, vida que suplicamos sea molesta e inconveniente... para mayor gloria de Dios)

Paz y Bien

El que tenga oídos, que oiga


Para el día de hoy (10/12/09):
Evangelio según San Mateo 11, 11-15

(El largo camino iniciado con Abraham alcanza su meta en Juan el Bautista: él es el último de los profetas de la Antigua Promesa que se cumple y es el primero de la Nueva Alianza.

En la santa persona del Precursor se condensan y confirman las promesas de siglos; él se quedará en los umbrales de los nuevos tiempos, fiel hasta dar la vida, leal hasta el martirio.
Por eso Jesús lo llamará el más grande entre los hombres... y a la vez dirá que el más pequeño del Reino de los Cielos será mayor que Juan.

El que tenga oídos, que oiga, dice el Maestro: son los nuevos tiempos, la Buena Noticia de que Dios es Padre y todos somos hermanos.
Los tiempos de la Gracia superan todo lo imaginable, aún para la enorme figura del Bautista.

Es tiempo de Gracia y Misericordia, es tiempo de promesas cumplidas por un Dios fiel en su amor, es tiempo de Buena Noticia.

Dios se hace uno de nosotros, el Mesías será un Niño Santo, pequeño y frágil para nuestra redención.

El que tenga oídos, que oiga)

Paz y Bien

De la utopía a la liberación, desde la esperanza y la compasión

Para el día de hoy (09/12/09):
Evangelio según San Mateo 11, 28-30

(Lo sabemos, hay muchas formas y modos de oprimir al ser humano, de vestirlo con trajes hechos de hormigón, de atenazar su alma con reglas, normas y códigos que por lo general son predicados e impuestos por unos pocos para muchos -y que son de observancia obligatoria y estricta para los demás-.

Sistemas, ideologías, religiones actúan de cancerberos de mujeres y hombres a través de la historia.
Como el pueblo de Israel, como muchos pueblos, nosotros también tenemos sueños.
Sueños de justicia y liberación, clamor constante al Dios de la Vida que nunca es desoído.

El Magnífico Dios del que María cantó su justicia y su preferencia por los humildes, no deja solos a los que sufren.
Vino al rescate de los perdidos haciéndose uno de ellos, un Niño que será hermano de todos.

Vino, viene y volverá, y allí está nuestra esperanza.

Él es nuestro alivio y nuestro descanso, su carga es tan increíble que no agobia, es carga que nos hace ir más ligeros.

Es claro que cada uno tiene sus diferencias y sus particularidades: el vaso de agua de alguno puede ser la inundación de otro... Aún así, nuestra justicia y nuestra paz están y vienen con el Maestro.

La Palabra de Dios es Palabra de Vida y Palabra Viva, por eso hay más, siempre hay más.
Es tiempo del advenimiento del Esperado, del Dios con nosotros, del que nos quitará todas las cargas; es tiempo también de ir avisando al hermano agobiado que nuestra liberación está a las puertas de su vida, desde la compasión, compartiendo el dolor.

Puede que nosotros mismos no podamos siquiera portar las propias miserias... Sin embargo, siempre se puede dar una mano, siempre puede haber una palabra que cure, un alma dispuesta a la escucha, un hombro en donde reposen los que lloran, una mano capaz de un abrazo.
Allí comienza la liberación)

Paz y Bien

El sí de mediodía

EL SÍ DE MEDIODÍA

Un día bajó a los hombres
para conversar con ellos
Marcó el sol el mediodía
la madurez del silencio
En Nazareth una Virgen
abría a Dios su deseo
Silencio de mediodía
sobre los campos ardiendo

Abrevia Señor las horas
sobre los hombres resecos
que den las nubes al justo
y su rocío los cielos
Afuera ardían los pastos
con la intensidad del fuego
Silencio de mediodía
sobre el calor de los techos

Que Dios te salve, María!
No tengas miedo
Hallaste gracia ante Dios
concebirás en tu seno
al Hijo de Dios que viene
para salvar a su pueblo
Silencio de mediodía
con la madurez del fuego.

Sobre la aldea dormida
que significa renuevo
se abrió la flor esperada
y el fruto germinó dentro
El Verbo se hizo carne
y habita ya entre nosotros

Ahora el Verbo ya es hombre
y el hombre, Dios como el Verbo

El puente quedó tendido
y el sacerdote fue hecho

Letra: Siervo de Dios Eduardo F. Cardenal Pironio
Música: Padre Néstor Gallego

Aquí la podemos escuchar:


¡Salve, Madre de Dios! Por tu palabra, la Palabra

Inmaculada Concepción de la Virgen María

Para el día de hoy (08/12/09):
Evangelio según San Lucas 1, 26-38

(Había pasado mucho tiempo.
El hombre quebró la fraternidad y perdió la comunión con el Creador.
La humanidad se sumergió en una larga y profunda noche sin luna, cerrada y sin horizontes.

Pero Dios no se olvida y no abandona a la creación que ama. Y menos, al ser humano en quien ha volcado todo su amor.
Al rescate de sus hijas e hijos extraviados envía a su propio Hijo, quien asumiría la condición humana, quien traería nuevamente la luz del sol en medio de tantas tinieblas.

Más no iba ser así nomás, sucederían cosas de lo más extrañas.

El Todopoderoso, el Dios del universo... alegremente le pediría ayuda y permiso a una pequeñísima e ignota muchacha.

-no las tenía todas a favor: mujer, judía, sin linaje, soltera y de una aldea de la que nada bueno podía esperarse-

El Enviado la trata con una delicadeza impensada y un respeto increíble: en vez de transmitirle órdenes, la saluda y se alegra con Ella.

Y entonces la Creación entera se detiene, conteniendo el aliento...
-la humanidad en ciernes oculta en una caverna, los justos de la historia, antiguos profetas de ojos lejanos, mujeres y hombres sostenidos en la esperanza, los anawin del Señor, el universo, los planetas, la naturaleza y los animales, todos están atentos y a la espera-

Ella, tierra sin mal, se estremece, turba e inquieta frente a tamaño saludo...pero no duda.

Dice que Sí! porque confía ciegamente en ese Dios que siempre ha estado y estará.
Se considera a sí misma esclava del Señor, su alegría y su esperanza están en la Palabra de ese Dios mganífico, que la elige y la protege, pura y limpia en su alma y en su cuerpo.

Dice que Sí!, y su palabra le abrirá paso a la Palabra.
Por su palabra, la Palabra se hará uno de nosotros.
Por su palabra, la Salvación se hara presente en la historia de la humanidad.

El Niño Santo que nacería tendría sus ojos y también su mirada, y habría un nuevo día que ya sería definitivo.

¡Salve Madre de Dios y Madre nuestra!
Que Dios nos salve)

Paz y Bien

Desde los tejados

Para el día de hoy (07/12/09):
Evangelio según San Lucas 5, 17-26

(Jesús estaba literalmente rodeado de maestros de la Ley, fariseos y doctores venidos de toda la Galilea, de Judea y hasta de la misma Jerusalem.
Estos señores -profesionales de la religión- estaban sentados allí con el objeto de que el pueblo no se apartara de su ortodoxia; trataban de evitar que las gentes se desviaran de la tutela de su puño... Este galileo se volvía cada vez más peligroso y estaba cada véz más cercano a las gentes.

Eran incapaces en su corazón y en su mente de entender que la verdadera ortodoxia se fundamenta en el amor y la misericordia.

El evangelista Lucas se encarga de señalarlo con palabras contundentes: a pesar de venirse en grupo, de sus férreas doctrinas, de su inflexibilidad a la hora de la compasión, nos dice de Jesús: - El poder del Señor estaba con Él para que hiciera curaciones-.

-El Maestro no viene a enseñarnos doctrinas, sino más bien a revelar el infinito amor y la increíble misericordia del Padre, que comienza liberando al hombre de toda carga que le impida vivir en su plenitud y en su íntegra dignidad de hijo de Dios.-

En ese ambiente tenso y con ese gentío, un grupo de hombres trataba infructuosamente de llevar ante Jesús a un paralítico; había muchos a su alrededor, ni siquiera se podían acercar a las puertas. Pero esto no los amilanó: subieron al techo y apartando las tejas, bajaron al lisiado en su camilla mediante unas sogas, y lo colocaron delante de Jesús.

La fé inquebrantable de estos hombres conmueve el Sagrado Corazón del Maestro y sucede el milagro.
Con total delicadeza y entrañable ternura, el Señor libera de su postración al hombre, le restituye su vida en plenitud diciéndole:-Amigo, tus pecados te son perdonados-

Amigo...

No hay palabras ni figuras literarias que puedan expresar cabalmente la profundidad de este misterio.

Pero es también un llamado de atención para todos aquellos que pretendan la exclusividad dela cercanía de Dios por razones y no por corazones, para todos aquellos que cierran las puertas, de tal modo que los paralizados en su miseria se pongan a los pies de Jesús.
Mucho cuidado.
Siempre hay hombres movidos por la fé y conmovidos por la misericordia capaces de abrir magníficos boquetes en los tejados con tal de que el hermano necesitado conozca el amor y la ternura de Dios.

Hoy hemos visto maravillas, hoy hemos visto cosas increíbles dirían los presentes viendo al antiguo paralítico ahora sano y de pié.
Y nosotros, aunque tengamos que hacerlo desde los tejados, también veremos maravillas como ésa y muchas más.

Que en este tiempo de preparación en la esperanza nos volvamos rigurosamente observantes de la ley del amor, extrictamente ortodoxos en la misericordia.

Viene nuestra liberación, viene un Niño que será de todos y será todo en todos.)

Paz y Bien

Preparando el camino del que viene


Para el día de hoy (06/12/09):
Evangelio según San Lucas 3, 1-6

(Desierto...
No hay lugar para lo excesivo, para la acumulación de lo inútil, para las palabras vanas. Allí el hombre tiene frente a sí, con claridad meridiana, el optar entre vivir y morir aún cuando el sendero hacia una vida plena implique senderos de extrema dureza y confiar en la guía de las estrellas en medio de la noche más cerrada.
El pueblo de Israel, nuestros predecesores en la fé, lo sabían bien pues lo aprendieron del modo más difícil: viviéndolo cuarenta años...

La Palabra de hoy, desde el Evangelista Lucas, desde el vamos nos señala algo fundamental, y es que el Reino de Dios no es una utopía, una bella imagen sino un hecho real y concreto.
El Reino de Dios se concreta y encarna en la historia del hombre... Por eso, en parte, Lucas se toma el trabajo de precisarnos que la vocación de Juan sucede babjo la tutela imperial de Pilatos, en las tretarquías de Herodes, Filipo y Lisanio, y que eran sumos sacerdotes de Israel Caifás y Anás.

Pero añade algo decisivo: la Palabra de Dios vino sobre Juan en el desierto.

Y no es cuestión de exégesis de diverso cuño ni de una interpretación menor de quien esto escribe: la Palabra de Dios, su Salvación no viene del lado de los poderosos del imperio ni de los tronos ni de los apropiadores de almas desde sus tronos religiosos...
La Salvación viene en el desierto, cuando uno se hace nada, desde el más impensado, desde el silencio que compromete.

En ese compromiso, Juan -del cual un tal Jesús, primo hermano suyo, dirá que era el más grande entre los hombres- no vá a acallar lo que ha descendido sobre él, lo que ha anidado en su corazón... Y ese no callarse lo llevará a regar nuestra historia con su sangre, derramada por el capricho y la envidia de los poderosos.

Juan, movido y conmovido por esa Palabra que ha venido a habitar su desierto, anuncia el inmenso regalo del Bautismo: abre la puerta del regreso, de la conversión, del comienzo de una vida nueva, aquí y ahora.
El perdón de los pecados y la conversión son signos ciertos de que la justicia y la liberación del Altísimo está cerca.

Cuando la Palabra desciende sobre nosotros en nuestro desierto, iluminando nuestra oscuridad, también nos mueve, conmueve y compromete.

Con ese compromiso, hay que ir preparando con la fuerza de Juan el camino, e ir avisándole a los demás con gestos de amor que levanten la cabeza: Él viene, Él llega, está cerca nuestra liberación, preparemos sus veredas y abriguemos el portal en donde se hará, gracias al amor de una sencilla Mujer, uno de nosotros.

El Verbo se hace hombre, acampa entre nosotros para que seamos precisamente eso: cada día más humanos, sencillos, pequeños y servidores)

Paz y Bien

Si Dios está aquí

No tengo ni oro ni plata.
Sólo tengo un verso,
que sabe de una esperanza
con sol de desierto,
no tengo más que estas manos
que se abren al cielo.

Te ayudará mirar alto,
a los ojos de tu Padre,
que hará que en silencio sientas
como el pecho se abre.
No tengo más que esta vida,
con ella me alcanza,
para contarte que un día,
cansado de mirar al suelo,
un ángel rozó mi herida
y la llenó de consuelo.

No tengo ni quiero plata,
si aquí esta Dios estoy lleno.


No tengo ni oro ni plata,
Te doy lo que tengo.
“En nombre de Jesucristo,
Levanta tu cuerpo.”
¿por qué quedarse en la puerta
si puedes entrar al templo?

Sólo piensa que es posible
que emprendas este camino,
no depende de la suerte,
no está escrito tu destino.

Sólo depende si quieres
volver o no a casa.

Se bien que lo has intentado
y que has caído mil veces,
pero si tu se lo pides
El puede hacer que regreses.
Pues no e s eterna la noche,
la vida en Dios amanece.

Martín Duarte

aquí se puede escuchar:

Selección de personal


Para el día de hoy (05/12/09):
Evangelio según San Mateo 9, 35 - 10,1.5-8

(Jesús caminaba los pueblos, iba hacia la gente.
No esperaba cómodamente instalado que el pueblo viniera a Él, sino que sale en su búsqueda. Y en esas comunidades proclamaba la Buena Noticia: esa proclamación no constaba de la enseñanza académica de normativas, leyes y códigos...
El anuncio del Evangelio implicaba iluminar los corazones con la infinita verdad del amor de Dios, y revelar el Reino desde la compasión, a través de la misericordia, asumiendo como propias las dolencias y enfermedades de todos y sanándolas.

El mensajero del Evangelio lleva consigo Palabra Viva y de Vida y hechos concretos que transforman la vida desde el amor y la compasión.

Y el Maestro sabe que hay muchos hermanos suyos a la deriva, ovejas sin pastor, mies abundante sin obreros que la trabajen.
Por eso involucra a los suyos, a sus amigos en esta tarea.

-Hoy también la mies es más que abundante, y los obreros escasos, por eso hay una ingente selección de personal.
No se requiere experiencia previa ni grados universitarios ni una formación específica.
El personal a destinar deberá ante todo firmar su contrato de trabajo dejando su firma auténtica mediante la oración -firma que deberá ratificar a diario-
Se le proveerá de todo lo necesario para su tarea, y al finalizarla, deberá el mismo rendir cuentas de su uso, estado y aprovechamiento al Dueño, dado que su equipamiento se le entrega sin ningún cargo.-

El Señor sale a nuestro encuentro rebosando esperanza, hecho uno de nosotros, un Niño frágil en brazos de su Madre con el corazón y la voluntad de darnos todo.

El Señor viene al rescate de los perdidos, y estamos invitados a sumarnos a la tarea.)

Paz y Bien

Religiosamente incorrectos, cordialmente fieles


Para el día de hoy (04/12/09):
Evangelio según San Mateo 9, 27-31

(Los dos ciegos lo seguían durante buena parte del camino hasta llegar a la casa, suplicándole a los gritos .-¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!-

Ese título -Hijo de David- era rechazado por Jesús, por eso fustigaba a los escribas que pretendían endosárselo presuponiendo que el Mesías debía de proceder de un linaje real davídico.
Sin embargo, aún cuando se expresaban -a los gritos- incorrectamente, no son reprendidos por el Maestro: Él siempre vé más allá de lo aparente, sabe que se teje en los corazones y sabe de la fé que abunda en lo profundo de los dos ciegos.
Esa misma fé es la que hace que el Señor les devuelva la mirada: cuando Jesús los toca pueden ver.

No son religiosamente correctos, no están firmemente arraigados en la ortodoxia... Pero creen desde el fondo de su alma.
Allí comienza la Salvación.

A veces también tomamos el sendero opuesto, la rigurosidad en el cumplimiento de formas y el conocimiento exacto de la ortodoxia doctrinaria -que no está mal, es claro- pero olvidamos lo primordial, un alma que cree y espera en Dios.... Y, en consonancia, juzgamos a los otros de acuerdo a esa supuesta corrección, y es factible que surjan las muecas de herejía, anatema, apostasía y otras actitudes más cercanas al sentir fariseo que al Sagrado Corazón de Jesús, hermano y Señor nuestro.

El amor es la medida de toda vida.

Por eso el Niño que ha de nacer será honrado por ignotos hombres -rudimentarios y muy probablemente escasamente ortodoxos- pero hombres capaces de vivir con fé y esperanza.

Esperanza por lo que adviene, que se alimenta y se acrecienta en el pecho sostenida con la oración y con el soplo del Espíritu de Aquél que nos ha rescatado para la Vida)

Paz y Bien

Edificarse


Para el día de hoy (03/12/09):
Evangelio según San Mateo 7, 21.24-27

(Uno se vá haciendo a lo largo de su vida.
Construye su morada, muchas veces de acuerdo al propio criterio, a veces sabiéndose arcilla en manos del alfarero.

Construirse es edificar la propia casa, es decir, el alma.
En esta casa no importan tanto techo y paredes, sino más bien los cimientos.

Nos advierte el Maestro: no basta edificar paredes bien pintadas, diciendo ¡Señor, Señor!, guardando las apariencias.
Lo decisivo serán los cimientos, es decir, edificarnos sobre la Palabra de Dios, sobre la roca.
Esta roca inamovible es la experiencia vital del amor que Dios nos tiene y que nos revela Jesús; un amor que no tiene en cuenta méritos acumulados, sino que es gracia pura, don y misterio.
Escuchar su Palabra es responder con la misma gratuidad a ese amor sin límites, que es capaz de todo.
Por ese amor el Todopoderoso se hará un Niño y someterá a la voluntad de una Mujer la salvación de la humanidad.

Viene nuestra liberación, y nuestra casa ha de estar construída sobre roca -y no importa demasiado que sea un humilde tinglado o un gran edificio-; no habrá tormenta ni vendaval que nos pueda derrumbar)

Paz y Bien

El milagro de la compasión y el compartir

Para el día de hoy (02/12/09):
Evangelio según San Mateo 15, 29-37

(Las multitudes siguen a Jesús.
Y Él los conoce, los conoce a cada uno de ellos, sabe de sus dolencias y sus problemas.
Las gentes ponen a sus pies a los enfermos -mudos, lisiados, ciegos,tullidos y otros tantos- y Él los curaba a todos.
Allí vá mostrando uno de los primeros signos del Reino: un Dios que se compadece del sufrimiento de sus hijos, y les quita esa carga: la salud restablecida es señal inconfundible del Reino entre nosotros.

Y la gente glorifica a Dios: saben en su corazón que ha llegado la liberación de todas sus cadenas, saben que hay un nuevo Moisés -más grande aún- que convoca a todos como pueblo nuevo.

Pero es un líder extraño: su poder inmenso radica en su amor, y su amor se expresa en su compasión, compasión que es asumir como propio el sufrimiento del otro -com pathos en su raíz-.

Este conocimiento profundo del Maestro por las gentes, su misericordia y su compasión conjugan el anuncio de la Buena Noticia con la atención impostergable de las necesidades básicas: por eso, algo tan primordial como el sustento, desde el Señor se hace sagrado.

Le dice a sus discípulos que no tiene intención de que las personas que lo acompañaban desde hacía varios días regresaran a sus hogares sin comer, no quería que en el camino desfallecieran de tanto ayuno.
Y los discípulos no buscan una solución al problema acuciante, a lo que angustia a Jesús: arguyen que en el lugar en que estaban era imposible hacerse de pan suficiente para alimentar a tantos... Buscan la solución afuera, patean el problema hacia otro lado.

La solución estaba en ellos mismos.

Jesús consagra siete panes y unos pequeños peces -nos dice la Palabra que hizo acomodar a la gente y "dando gracias" comenzaba a repartir el alimento-.
Singular cadena del Señor que obra el milagro desde la compasión y el compartir y que alimenta a la multitud de hambrientos a través de sus discípulos.
Y saciado el hambre de todos ellos, sobra mucha comida que ha de guardarse para los que aún no han llegado.

Otro mundo es posible, y la solución está en nosotros mismos.
Es tiempo de esperanza y de conversión este próximo advenimiento del Señor; y la conversión implica converger hacia Dios y hacia el hermano, especialmente el más necesitado, considerando sagrada su vida y, por lo tanto, su sustento.
No ha de ser tan ímproba la tarea si estamos dispuestos a partir y compartir el pan de cada día, ese mismo pan por el que rogamos a diario al Padre Bueno.
No importa la cantidad de panes y pececitos que tengamos: basta con compartir, no importan tanto los planes y las sutiles ingenierías, sino los corazones que anteponen la misericordia y el bien del prójimo al propio interés.
Allí entonces, se obrará el milagro, y habrá pan abundante para los que están y sobrará y se guardará para los que vendrán.
Es la poesía de la Gracia, que nunca es lo ajustado y lo mínimo: siempre es más , mucho más, siempre es desborde de vida, abundante y plena

Como el mismo Dios de la Vida que para el rescate de todos, y para que no nos falte ni el sustento básico ni el pan del alma, no ha vacilado en hacerse uno de nosotros, un Niño de Pan que está próximo a venir para nacer en el corral de nuestras almas)

Paz y Bien




La alegría de los sencillos y pequeños, alegría de Jesús


Para el día de hoy (01/12/09):
Evangelio según San Lucas 10, 21-24

(Los más sencillos y pequeños se alegran de a Buena Noticia del Reino y de sus signos: los enfermos son curados, los excluídos son reinvindicados y reintegrados a la vida comunitaria, y Dios es un Padre que nos ama.

El motivo de la alegría de Jesús es la alegría de sus amigos y preferidos, los más sencillos y pequeños.
No es un bienestar pasajero, no es un estado de ánimo temporal; es la alegría profunda y transformadora que surge cuando el Espíritu Santo colma la vida.
Jesús, plenamente identificado con los pequeños y los sencillos, se alegra de que su Padre le haya ocultado las cosas del Reino a sabios y doctos; la erudición no implica sabiduría, máxime cuando los saberes conducen a la soberbia de afirmarse sólamente en el propio conocimiento.

Por eso, los aparentemente sabios y doctos deberán comenzar de cero en la escuela de los pequeños.
Ese comenzar de cero es aquello que llamamos conversión.

Tanto se identifica el Maestro con los pequeños -y ellos son su alegría- que se hará el más pequeño de todos, un Dios que se hace Niño en brazos de una Madre pequeñísima en su ser y enorme en su fé y en su corazón.

Viene la Salvación desde muy abajo, en silencio y con la pequeña voz de un Niño: sólo quien se haga pequeño y torne sencillo su corazón podrá escucharlo y alegrarse con su descubrimiento)

Paz y Bien

Nada será igual


Para el día de hoy (30/11/09):
Evangelio según San Mateo 4, 18-22

(Qué cosa extraña, tiene un persistente perfume a misterio...

Jesús camina por la periferia mirando y viendo a la mujer y al hombre en su singularidad, sabedor de sus nombres e identidades, sumergiéndose en las profundidades de nuestras vidas y nuestra cotidianeidad.

-tal vez nos hemos intoxicado la mente con tanto anuncio rimbombante, con tanto hecho espectacular propalado por los medios, cuando en realidad la verdadera espectacularidad, el increíble milagro sucede cuando el Dios de la Vida se aparece en mi vida diaria y me llama...-

Jesús no hizo un llamamiento masivo, ni ha montado un show multitudinario con una amplísima difusión...
El Maestro iba caminando por la orilla del mar, y vió a Simón Pedro y a su hermano Andrés inmersos en su trabajo de pescadores.
Los invita a seguirlo, los hará pescadores en una tarea mucho más importante: recoger en la red de la Misericordia a tantos pequeños peces perdidos, sus hijas e hijos dispersos y a la deriva.
Luego hará lo mismo con los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan -hombres de pasiones y caracteres fuertes, que por tal perfil serán conocidos como "hijos del trueno-.

Simón Pedro y Andrés, Santiago y Juan tienen frente al llamado del Señor una respuesta unívoca: dejan todo, absolutamente todo, y lo siguen.

Ya nada será igual porque ha llegado el Señor y se ha hecho presente en sus vidas, y nada será igual cuando se hace presente en nuestras vidas, en el silencio aparente de todos los días.

Ya nada será igual para la humanidad en su larga noche: viene el sol invicto, viene del Dios de la Vida al rescate de sus hijas e hijos haciéndose uno de ellos, un Niño frágil en brazos de su Madre, un Dios que se hace Niño para que la vida de cada Niño sea tan valiosa como Dios mismo)

Paz y Bien

Con la cabeza en alto, mirando al cielo

Para el día de hoy (29/11/09):
Evangelio según San Lucas 21, 25-28.34-36

(Nuestra vida se mece entre dos advenimientos de igual significado: que Dios nos quiere y estuvo, está y estará dispuesto a todo con tal de que ninguno se pierda.

Esos advenimientos -advientos- implican la confianza en la certeza de que Dios cumple sus promesas, de que es fiel hasta las últimas consecuencias a las palabras que empeña por nosotros.

Hoy comienza un advenimiento, el adviento que es tiempo profundo de espera activa, es decir, de esperanza.

Como esos magos venidos de lejos, hay que ir levantando cabeza y mirando las señales que nos regala el cielo.
Nunca le ha de faltar una estrella a quien se nutre de esperanza, por más noche cerrada que amenace con su violencia y sus miedos, por más calamidades que ennegrecen a todo lo que sobrevenga.

A no tener miedo y a no desfallecer, a pesar de todo y de todos: en cada respirar, hay un signo del afecto y la ternura entrañables de ese Dios que de continuo vá enviándonos estrellas para no perder el rumbo, estrellas amigas que nos conducen a la liberación que viene llegando: Jesús, hermano y Señor nuestro.

El Reino de Dios por matices el ser inesperado, el ser contradicción para la lógica de este mundo... y el ser inconveniente.

Inesperado, pues tenemos la certeza de su venida como la tuvieron quienes en la historia nos han precedido... Venía la liberación, venía el Salvador, vendrá la liberación definitiva, volverá el Señor, más nadie sabe el momento preciso: es imperioso estar atentos y no marearnos con la cosa perecedera y cotidiana.

Contradicción para el mundo: el Mesías nacería de una mínima y joven mujercita galilea, en un corral rodeado de animales de campo y honrado por pastores de ovejas. Su infinito poder se expresaría en entregarse voluntaria y amorosamente a la muerte en aparente derrota en la cruz... Y en una tumba inhabitada, y más, siempre más. Nos ha dejado su Espíritu sosteniéndonos y realizando aquí y ahora su Reino que es juticia, paz y liberación, en la espera de su regreso definitivo.

Y es muy inconveniente...para los poderosos de este mundo, para los que se afirman en su propio poder, para los que cimentan pequeños y grandes imperios en el egoísmo. Implica el grave peligro de hacer todo por donación, por gratuidad, sin buscar otra recompensa que seguir los pasos del Maestro dando la vida por el hermano.

Hubo, hay y habrá señales en el cielo de que viene, de que está, de que volverá, advenimiento del Dios hecho hombre, Dios Niño frágil en brazos de su Madre y advenimiento del Resucitado que está regresando... y todo por vos y yo, por tí, por ella, por él, por nosotros.

Hay que levantar la cabeza: llega nuestra liberación, y por brutales que puedan parecer los males que nos acosen, nada ni nadie nos puede quitar la unción y la dignidad imperecederas: ser hijos de Dios.)

Paz y Bien




Fruto nuevo de tu cielo


(No se puede andar en la oscuridad, viviendo sin la luz del Espíritu de Jesús...Por eso el compartir hoy esta maravillosa canción de un grupo de música de estas latitudes llamado Metanoia -conversión- que recomiendo escuchar, aprender y compartir. Paz y Bien. Ricardo)

FRUTO NUEVO DE TU CIELO

Sopla Señor te lo pido, quédate esta noche en mi alma
Pues solo tu amor y abrigo, me dará consuelo y calma.
Sopla Señor sopla fuerte, envolveme con tu brisa
Y en tu Espíritu renovame, hazme libre en tu sonrisa.
A pesar de mis caídas, hazme fiel a tus promesas.
Sopla Señor en mi vida, y arrancame esta tristeza.

Sopla, sopla Señor tu grandeza, sopla
Hazme fiel en mi pobreza, sopla.

Sopla Señor en mi oído, sopla fuerte arranca el miedo
Pues sin Ti me hallo perdido, sin tu luz me encuentro ciego.
Sopla Señor y hazte viento, y bautízame en tu nombre
Llámame a servir Maestro, hazme fiel entre los hombres.
Toma mi vida en tus manos, mis sueños mi amor, mi todo
Mi cansancio, mis pecado y moldéame a tu modo.

Sopla, y bautízame en tu brisa, sopla
renovame en tu sonrisa, sopla.

Sopla Señor tu caricia, y sobre mis sentimientos
Que sea el Ángel de Tú Misa, quien obre en todo momento.
Sopla Señor y hazte canto, pon tu palabra en mis manos
En ellas tu providencia y bendice a mis hermanos.
Quiero ser de tu árbol rama, fruto nuevo de tu cielo
Que madura en tu palabra, como un ave en pleno vuelo.

Sopla, sopla, sopla Señor, sopla
Sopla, sopla, sopla Señor, sopla
Sopla, sopla, sopla Señor, sopla
Sopla, sopla, sopla Señor, sopla

Martín Duarte

aquí la podemos escuchar:

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