Construyéndonos

Para el día de hoy (28/06/12):

Evangelio según San Mateo 7, 21-29

(La existencia, esta vida tan corta que somos, es don que se nos regala por pura bondad. Y en ese misterio insondable, sobreabunda la confianza: todo está por hacerse, el Creador ha puesto en nuestras mínimas manos la posibilidad de hacernos, de edificarnos, de construirnos, con una fé que no se condice con la que solemos depositar en Él.
Él tiene una infinita fé en todos y cada uno de nosotros, a pesar de lo que somos y con su mirada lejana en lo que podemos llegar a ser.

Sin embargo, habitualmente no tenemos los pies en la tierra y nuestros ojos se orientan hacia los cielos falaces de la soberbia y el egoísmo.

El problema está en nuestros cimientos, pues como los árboles, nuestra permanencia y nuestra frondosidad dependerán siempre de nuestras raíces.

Cimientos arenosos de la pura exterioridad, que ante cualquier brisa de verdad se caen sin aviso previo.
Cimientos frágiles del culto carente de corazón, de liturgias acotadas al templo, de la negación constante del hermano, del olvido del socorro y la compasión.
Cimientos vanos de la declamación antes que de la proclamación, esas bases torpes en las que suponemos que por pertenencia confesional o por acumulación de prácticas piadosas somos mejores que otros, y descollamos en santidad y salvación.
Cimientos falaces de una espiritualidad vacía que no se expresa en la vida cotidiana en hechos y gestos concretos.

Las palabras del Maestro son de invitación y advertencia: esto que somos no puede desperdiciarse, y no debemos seguir engañándonos.
Quizás sea mejor aceptarnos como ranchos humildes o chozas insignificantes a las que temporales ni catástrofes puedan derribar, hogares pobres en donde siempre haya un plato para el hambriento, una silla para el caminante, calidez en medio de estos fríos de soledad.

Sólo desde la Palabra que se hace carne, sólo desde la Buena Noticia vivida en cada latido, sólo desde el Reino que se edifica en el aquí y el ahora en cada gesto de bondad, en cada acto de justicia, en cada signo de compasión nos mantendremos firmes.

Hemos sido infinitamente benditos, y tal vez nos falte darnos cuenta que nos tenemos que hacer bendición para el hermano)

Paz y Bien


1 comentarios:

Salvador dijo...

Hola Ricardo, una gran reflexión que, como siempre, nos ayuda a reflexionar y a meditar La Palabra de cada día.

Sí, todo nuestro ser y obrar debe seguir un solo objetivo, transformarnos, por la Gracia de Dios, en bendición, como por Él hemos sido bendecidos, para el hermano.

Un fuerte abrazo en Xto. Jesús.

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