Ven, Señor


¡Ven, Señor!
No sonrías diciendo
que ya estás en medio de nosotros,
porque aún son millones los que no te conocen.


¿Y de qué sirve conocerte?
¿Para qué tu venida, si para los tuyos la vida pasa como si nada...?


Conviértenos.

Que tu mensaje
se haga carne de nuestra carne,
sangre de nuestra sangre,
razón de ser de nuestra vida.


Que nos arranque
de la tranquilidad de la buena consciencia.
Que sea exigente e incómodo,
porque no es otro el precio
que hemos de pagar
para que venga la paz,
la paz profunda,
la paz diferente,
tu Paz...


R.P. Dom Helder Camara - Obispo Emérito de Olinda y Recife - Brasil

Quedar sanos


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 6, 53-56

(El anuncio de la Buena Noticia no es un ejercicio de convencimiento racional, abstracto, que no provoca cambios.
Jesús nos trae la alegría del Padre pero no descuida ni un segundo nuestras necesidades...
La Evangelización, que es nuestra misión, es dar testimonio de nuestra alegría sin olvidarnos ni por un momento de las cargas del hermano que está a nuestro lado, del que está cerca y del que está lejos, de todos.
Quiera Cristo permitirnos tocarlo, quiera en su bondad curarnos de toda enfermedad del cuerpo y de toda carga del alma que nos impide llegar al otro. Esa es nuestra salud, y allí comienza el camino de la salvación...)

Paz y Bien

Autenticidad


Nosotros predicamos un Dios bueno, comprensivo, generoso y compasivo.
Pero,
¿lo predicamos también a través de nuestras actitudes?
Si queremos ser coherentes con lo que decimos,
todos deben poder ver esa bondad,
ese perdón y esa comprensión en nosotros


Beata Madre Teresa de Calcuta, M.C.

Te andamos buscando


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 1, 29-39

(Pudiendo hacerlo de cualquier modo, a la suegra de Pedro le tomaste la mano y la levantaste.
Todo lo tuyo con los demás es absolutamente personal.
-
En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles - Allí nos enseñás el verdadero sentido de la liberación: es el paso de la servidumbre al servicio.
La gente se enteraba, y acudían en masa a la puerta de donde estabas a rogarte que los curaras de sus enfermedades, a suplicarte los liberaras de sus cargas.
Ahí también estamos nosotros, entre esa gente.
Liberanos para servir.
Pedro te avisó: - Todos te están buscando -
Y nosotros también, por la gracia de Dios)

Paz y Bien

El Señor es mi Pastor


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 6, 30-34

(El Señor se compadeció y se compadece de nosotros.
Solemos andar erráticos cuando perdemos el rumbo, como ovejas sin pastor...
El salmista siempre nos lo recuerda -El Señor es mi pastor ¿qué me puede faltar?-
Dichoso quien tenga un pastor así.
Que Cristo nos lleve a los pastos de vida, a las praderas de descanso.
Y que en su infinita bondad y misericordia nos conduzca un día a los pastos infinitos y definitivos.
Amén.)

Paz y Bien

Bienaventuranzas de los jóvenes



1. Bienaventurados los muchachos y las chicas que hacen de la vida una ofrenda, un deber y una oblación.


2. Bienaventurados los muchachos y las chicas que deciden su futuro orando, consultando y reflexionando.

3. Bienaventurados los muchachos y las chicas que postergan su noviazgo hasta consolidar su voluntad, disciplinar su afectividad y madurar su inteligencia.

4. Bienaventurados los muchachos y las chicas que optan por una carrera o un oficio para servir mejor a la comunidad.

5. Bienaventurada la juventud que se enamora de Cristo y quiere proclamar ese amor.

6. Bienaventurada la juventud que sufre cuando la Iglesia y el país padecen y se alegra cuando la Iglesia y la patria triunfan.

7. Bienaventurada la juventud que trabaja por la paz y la que tiene sed y hambre de justicia.

8. Bienaventurada la juventud que busca primero el Reino de Dios y lo demás lo considera añadidura.

9. Bienaventurada la juventud orante, penitente y eucarística.

10. Bienaventurada la juventud que prefiere perder el ojo, el brazo o el pie, si ese ojo, brazo o pie son ocasión de pecado.

11. Bienaventurada la juventud que es fría o caliente porque la tibia será vomitada por el Señor...”

Monseñor Vicente F. Zazpe

Preguntan quién sos, nos preguntamos qué hacemos?


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 6, 14-29

(Las gentes se preguntaban - se preguntan - Señor, quien sos, quien eres, cada uno desde sus ideales, sus angustias, sus expectativas, sus necesidades.

Debemos nosotros también hacernos esa pregunta desde el fondo del corazón.


Y también debemos preguntarnos si somos fieles como Juan el Bautista, obedientes hasta el fin, totalmente leales a la vocación profética a la que estamos llamados desde el Bautismo, esa que puede molestar e incomodar porque no se calla, porque denuncia y desenmascara el mal, o sea, todo lo que es ajeno a la Buena Noticia de Jesús.


Envíanos tu Espíritu, Señor, para que nuestro testimonio jamás sea conveniente, condescendiente, tímido y temeroso.
Te lo pedimos por intermedio de la Santísima Virgen María, Madre tuya y Madre de todos nosotros.
Amén)


Paz y Bien


El arte de amar


El amor que Dios ha puesto en nuestros corazones
no hace acepción de personas,
es un amor dirigido a todos.

No admite discriminaciones
entre el simpático o el antipático,
el instruido o el ignorante,
el amigo o el enemigo...
Hay que amar a todos.

Pero este amor tiene una medida:
amar al prójimo como a sí mismos.
Poner al prójimo a nuestro mismo nivel.
Esto hay que tomarlo al pie de la letra.

El amor cristiano no es el del mundo,
donde a menudo se ama porque se es amado...

El amor cristiano es el primero en amar,
no espera a ser amado.
Como Jesús, que murió en la cruz por nosotros.
Fue quien primero dio la vida por nosotros.

Este es el grandioso arte de amar:
Amar a todos.
Amar como a sí mismos.
Ser los primeros en amar.
Pero, hay un modo típico y práctico para poner en práctica este amor:
es "hacerse uno" con el prójimo.
Sufrir con quien sufre,
gozar con quien goza,
llevar las cargas de los demás.
Hacernos, de alguna manera, el otro:
como Jesús que, siendo Dios, se hizo hombre por amor.

Hacernos uno con todos, en todo, menos en el pecado.
Vivir el otro, vivir los otros.

Este es un gran ideal.

Chiara Lubich

Debemos salir, debemos ir


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 6, 7-13

(Juan el Bautista anunciaba la proximidad del Reino de Dios.
Con Jesús, éste irrumpe en la historia.
Y no es tarea que realiza solo.
Nos convoca a todos y a cada uno, sólo munidos de un corazón confiado.
Nos manda con su poder a predicar la conversión, la vida nueva, la Buena Noticia, la curación de los enfermos, el socorro a los necesitados.
No debemos sentarnos a esperar que vengan las gentes...debemos salir, debemos ir, no vamos solos.)

Paz y Bien

A Santa María de Nuestra Liberación


María de Nazaret,

esposa prematura de José el carpintero,

aldeana de una colonia siempre sospechosa,

campesina anónima de un valle del Pirineo,

rezadora sobresaltada de la Lituania prohibida,

indiecita masacrada de El Quiché,

favelada de Río de Janeiro,

negra segregada en el Apartheid,

harijan de la India,

gitanilla del mundo;

obrera sin cualificación,

madre soltera, monja de clausura;

niña, novia, madre, viuda, mujer.

Cantadora de la Gracia
que se ofrece a los pequeños,
porque sólo los pequeños saben acogerla;
profetisa de la Liberación
que solamente los pobres conquistan,
porque sólo los pobres pueden ser libres:
queremos crecer como tú,
queremos orar contigo,
queremos cantar tu mismo Magníficat.

Enséñanos aquel Jesús verdadero,
carne de tu vientre,
raza de tu pueblo, Verbo de tu Dios;
más nuestro que tuyo,
más del pueblo que de casa,
más del mundo que de Israel,
más del Reino que de la Iglesia.
Aquel Jesús que, por el Reino del Padre,
se arrancó de tus brazos de madre
y se entregó a la muchedumbre,
solo y compasivo,
poderoso y servidor,
amado y traicionado,
fiel ante los sueños del Pueblo,
fiel contra los intereses del Templo,
fiel bajo las lanzas del Pretorio,
fiel hasta la soledad de la muerte

Enséñanos a llevar ese Jesús verdadero
por los callados caminos del día a día,
en la montaña exultante de las celebraciones,
junto a la prima Isabel,
y a la faz de nuestros pueblos abatidos que,
a pesar de todo, Lo esperan.

Dom Pedro Casaldáliga, cmf
Obispo Emérito de Sao Félix de Araguaia, Brasil

El Mesías es uno más entre nosotros


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 6, 1-6

(La pobreza de José y María -pobres entre pobres, no sólo por la condición social, sino porque nada necesitaban sino sólo a Dios- repugna al des-orden establecido en aquel entonces, que esperaban la venida de un Mesías poderoso y real con todos los ornamentos y prerrogativas de los monarcas de Israel.
Pero Jesús es una pura contradicción.
Él, revela el significado salvador de esta pobreza: la salvación no viene específicamente a través de signos espectaculares, sino más bien del milagro perenne de un Dios que asume nuestra condición humana en toda su pobreza.
Jesús es el Cristo prometido por siglos, pero no nos abandona jamás en nuestra humanidad: es Señor del Universo y Señor de la Historia, nuestra historia colectiva y personal.
María lo entendió desde el comienzo, desde la Anunciación.
Sigue hoy siendo Madre de todos pero especialmente de los más pobres, humildes, sencillos y modestos. Ahí comienza la plenitud a la que todos estamos destinados e invitados, la del Reino de los Cielos. Por allí viene nuestra alegría y nuestra felicidad.
Que Jesús, Hermano y Señor nuestro, sencillo carpintero y Dios, talle con sus manos la madera de nuestro corazón. Amén)

Paz y Bien

¿Hombre, qué has hecho?


Hombre, hermano mío, ¿qué has hecho?
No vuelvas la cabeza.
¿Quién quitará esas estructuras que aplastan a millones de hijos de Dios y que llegan a matar más que las más sangrientas guerras?.
Es media noche en el mundo...
Más ¿cómo olvidar que tú, el Hijo de Dios, en tu encarnación has querido nacer precisamente a media noche?.
¿Cómo olvidar que tanto más bella es la aurora cuanto la noche es más sombría?
¡Cuando Dios ayuda a los niños, hacen temblar a los gigantes!.
Porque el amor es más fuerte que el odio.

R.P. Dom Helder Camara - Obispo Emérito de Olinda y Recife - Brasil

No tengas miedo


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 5, 21-43

(Jesús no quería ser confundido con un simple sanador, o con un hombre con poderes...
Por eso, su respuesta en esos sucesos que nos enseña el Evangelio de hoy siguen -como toda Su Palabra- vigentes para nosotros.
No tengamos miedo, basta que tengamos fé...
¡Vamos! Tu fe te ha sanado...
El está con nosotros para siempre.
Escuchamos su voz que nos llama y calma, voz que nos cura y tranquiliza.

Voz fuerte que mandará de una vez y para siempre a la muerte soltar su presa.

Amén)

Paz y Bien

Oración a Nuestra Señora de América


Virgen de la esperanza,
Madre de los pobres,
Señora de los que peregrinan: óyenos.

Hoy te pedimos por América Latina,
el Continente que Tu visitas con los pies descalzos,
ofreciéndole la riqueza del niño que aprietas en tus brazos.
Un niño frágil, que nos hace fuertes.
Un niño pobre, que nos hace ricos.
Un niño esclavo, que nos hace libres.

Virgen de la esperanza, América despierta.
Sobre sus cerros despunta la luz de una mañana nueva
Es el día de la salvación que ya se acerca.
Sobre los pueblos que marchaban en tinieblas,
ha brillado una gran Luz.
Esa luz es el Señor que Tu nos diste,
hace mucho, en Belén, a medianoche.
Queremos caminar en la esperanza.

Madre de los pobres: hay mucha miseria entre nosotros
Falta el pan material en muchas casas.
Falta el pan de la verdad en muchas mentes.
Falta el pan del amor en muchos hombres.
Falta el Pan del Señor en muchos pueblos.
Tu conoces la pobreza y la viviste.
Danos el alma de pobres para ser felices.
Pero alivia la miseria de los cuerpos
y arranca del corazón de tantos hombres
el egoísmo que empobrece.

Señora de los que peregrinan:
Somos el Pueblo de Dios, en América Latina.
Somos la Iglesia que peregrina hacia la Pascua.

Que los Obispos tengan un corazón de padre.
Que los sacerdotes sean los amigos de Dios
para los hombres.
Que los religiosos muestren
la alegría anticipada del Reino de los Cielos.
Que los laicos sean, ante el mundo,
testigos del Señor resucitado.
Y que caminemos juntos con todos los hombres
compartiendo sus angustias y esperanzas.
Que los pueblos de América Latina
vayan avanzando hacia el progreso
por los caminos de la paz en la justicia.

Nuestra Señora de América:
ilumina nuestra esperanza,
alivia nuestra pobreza,
peregrina con nosotros hacia el Padre.
Así sea.

Siervo de Dios R.P. Eduardo F. Cardenal Pironio

Presentación del Señor


Para el día de hoy:
Evangelio según San Lucas, 2, 22-40

Hoy la Iglesia celebra la Presentación del Señor


1. "Los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor" (Lc 2, 22).

Cuarenta días después de la Navidad, la Iglesia revive hoy el misterio de la presentación de Jesús en el templo. Lo revive con el estupor de la Sagrada Familia de Nazaret, iluminada por la revelación plena de aquel "niño" que, como nos acaban de recordar la primera y la segunda lectura, es el juez escatológico prometido por los profetas (cf. Ml 3, 1-3), el "sumo sacerdote compasivo y fiel" que vino para "expiar los pecados del pueblo" (Hb 2, 17).

El niño, que María y José llevaron con emoción al templo, es el Verbo encarnado, el Redentor del hombre y de la historia.

Hoy, conmemorando lo que sucedió aquel día en Jerusalén, somos invitados también nosotros a entrar en el templo para meditar en el misterio de Cristo, unigénito del Padre que, con su Encarnación y su Pascua, se ha convertido en el primogénito de la humanidad redimida.

Así, en esta fiesta se prolonga el tema de Cristo luz, que caracteriza las solemnidades de la Navidad y de la Epifanía.

2. "Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel" (Lc 2, 32). Estas palabras proféticas las pronuncia el anciano Simeón, inspirado por Dios, cuando toma en brazos al niño Jesús. Al mismo tiempo, anuncia que el "Mesías del Señor" cumplirá su misión como "signo de contradicción" (Lc 2, 34). En cuanto a María, la Madre, también ella participará personalmente en la pasión de su Hijo divino (cf. Lc 2, 35).

Por tanto, en esta fiesta celebramos el misterio de la consagración: consagración de Cristo, consagración de María, y consagración de todos lo que siguen a Jesús por amor al Reino.

3. A la vez que saludo con fraterna cordialidad al señor cardenal Eduardo Martínez Somalo, que preside esta celebración, me alegra poder encontrarme con vosotros, amadísimos hermanos y hermanas que un día, cercano o lejano, os habéis entregado totalmente al Señor en la opción de la vida consagrada. Al dirigiros a cada uno mi afectuoso saludo, pienso en las maravillas que Dios ha realizado y realiza en vosotros, "atrayendo a sí" toda vuestra existencia. Alabo con vosotros al Señor, porque es Amor tan grande y hermoso, que merece la entrega inestimable de toda la persona en la insondable profundidad del corazón y en el desarrollo de la vida diaria a lo largo de las diversas edades.

Vuestro "Heme aquí", según el modelo de Cristo y de la Virgen María, está simbolizado por los cirios que han iluminado esta tarde la basílica vaticana. La fiesta de hoy está dedicada de modo especial a vosotros, que en el pueblo de Dios representáis con singular elocuencia la novedad escatológica de la vida cristiana. Vosotros estáis llamados a ser luz de verdad y de justicia; testigos de solidaridad y de paz.

4. Sigue vivo el recuerdo de la Jornada de oración por la paz, que vivimos hace diez días en Asís. Sabía y sé que para esa extraordinaria movilización en favor de la paz en el mundo puedo contar de modo particular con vosotros, amadísimas personas consagradas. A vosotros, también en esta ocasión, os expreso mi profunda gratitud.

Gracias, ante todo, por la oración. ¡Cuántas comunidades contemplativas, dedicadas totalmente a la oración, llaman noche y día al corazón del Dios de la paz, contribuyendo a la victoria de Cristo sobre el odio, sobre la venganza y sobre las estructuras de pecado!

Además de la oración, muchos de vosotros, amadísimos hermanos y hermanas, construís la paz con el testimonio de la fraternidad y de la comunión, difundiendo en el mundo, como levadura, el espíritu evangélico, que hace crecer a la humanidad hacia el reino de los cielos. ¡Gracias también por esto!

No faltan tampoco religiosos y religiosas que, en múltiples fronteras, viven su compromiso concreto por la justicia, trabajando entre los marginados, interviniendo en las raíces de los conflictos y contribuyendo así a edificar una paz fundamental y duradera. Dondequiera que la Iglesia está comprometida en la defensa y en la promoción del hombre y del bien común, allí también estáis vosotros, queridos consagrados y consagradas. Vosotros, que, para ser totalmente de Dios, sois también totalmente de los hermanos. Toda persona de buena voluntad os lo agradece mucho.

5. El icono de María, que contemplamos mientras ofrece a Jesús en el templo, prefigura el de la crucifixión, anticipando también su clave de lectura: Jesús, Hijo de Dios, signo de contradicción. En efecto, en el Calvario se realiza la oblación del Hijo y, junto con ella, la de la Madre. Una misma espada traspasa a ambos, a la Madre y al Hijo (cf. Lc 2, 35). El mismo dolor. El mismo amor.

A lo largo de este camino, la Mater Jesu se ha convertido en Mater Ecclesiae. Su peregrinación de fe y de consagración constituye el arquetipo de la de todo bautizado. Lo es, de modo singular, para cuantos abrazan la vida consagrada.

¡Cuán consolador es saber que María está a nuestro lado, como Madre y Maestra, en nuestro itinerario de consagración! No sólo nos acompaña en el plano simplemente afectivo, sino también, más profundamente, en el de la eficacia sobrenatural, confirmada por las Escrituras, la Tradición y el testimonio de los santos, muchos de los cuales siguieron a Cristo por la senda exigente de los consejos evangélicos.

Oh María, Madre de Cristo y Madre nuestra, te damos gracias por la solicitud con que nos acompañas a lo largo del camino de la vida, y te pedimos: preséntanos hoy nuevamente a Dios, nuestro único bien, para que nuestra vida, consumada por el Amor, sea sacrificio vivo, santo y agradable a él. Así sea.

Siervo de Dios S.S. Juan Pablo II

El cristiano light


"Porque Dios no nos dio un espíritu
de timidez, sino un espíritu de
fortaleza, de amor y de buen juicio"
(2ª Carta de Pablo a Timoteo 1:7)

Al igual que en la elaboración de ciertos productos, como el tabaco, o algunas bebidas, o ciertos alimentos que se tipifican como "light", es decir, livianos o atemperados en su potencia, o en sus efectos, debería preocuparnos un cierto tipo de cristianos y cristianas que se han ido convirtiendo en estos últimos tiempos en lo que podríamos clasificar, según esa categoría, como "cristianos light".

Tienen un perfil psicológico y espiritual muy particular. Se trata de personas que se autodefinen como cristianas, que están relativamente bien informadas, pero con escasa adecuación de su conocimiento teológico a su nivel de formación profesional. Son personas muy pragmáticas, abiertas a diversos campos de interés cultural, político, artístico, etc. pero con dificultad para trascender lo epidérmico del compromiso. Generalmente evitan hacer una síntesis inteligente del bagaje de conocimientos que manejan y ello les trae como consecuencia el estructurarse como sujetos triviales, ligeros, con poca consistencia, en muchas ocasiones frívolos, inclinados a aceptar fácilmente lo que se les impone y actuando en consecuencia, es decir, sin conductas asentadas en criterios cristianos sólidos. Es un tipo de personas que tiende a tornar todo a su alrededor un poco volátil, etéreo, liviano… banal, permisivo.

Viven una especie de evangelio también "light" o "descafeinado". Un evangelio que no es sal ni fermento en la sociedad. Que se ha tornado insulso, incapaz de otorgar sabor… En palabras del Nazareno, que sólo sirve para ser echado a la basura o para que lo pise la gente (Mateo 5:13). Han convertido al eu-angelion (buena noticia) en un dys-angelion (mala noticia). Por el bautismo creen que la fe les convirtió en privilegiados, cuando en realidad en el cristianismo todo es responsabilidad y no privilegio. Porque esa fe que tienen no es para que se salven ellos, sino para que les sirva como fermento, como algo a comunicar a los demás. Como una buena noticia ante las grandes preguntas (sobre la vida, la muerte, si amar vale la pena, si el malvado tiene la última palabra, etc.) que hoy se hace la gente.

Son cristianos que han visto en poco tiempo tantos cambios en la Iglesia y en la sociedad, y tan rápidos, que empiezan a perder las referencias, a no saber a qué atenerse. No pocos se organizan en función del "entonces todo vale", o "qué más da". No han abandonado una práctica de vida cristiana a nivel parroquial o en algún movimiento de Iglesia, pero ella no es ni muy exigente aunque tampoco reducida a la mera práctica intimista. No reconocen la indiscutible novedad y la perenne desinstalación que supone el evangelio. Desgraciadamente han sido poco atentos a aquello que el profeta escribió de la Iglesia de Laodicea: "Conozco tus obras y no eres ni frío ni caliente. Ojalá fueras frío o caliente, pero como estás tibio y no eres ni frío ni caliente he de vomitarte de mi boca" (Apocalipsis 3:15.16). Es el tipo de cristianos típicamente tibios que creen estar en el justo medio; creen no haber caído en los extremos; piensan que son prudentes, sabios, inteligentes. Sin embargo son sólo tibios, indecisos, pasivos espectadores de la historia. Se han convertido, sin caer en la cuenta, en el vómito de Dios. Habría que recordarles que es a la luz de ese texto revelado que deberían intentar actuar de más en más en nuestra Iglesia..."

Estos cristianos "light" son por lo general buenos profesionales en su área específica, conocen bien la tarea que llevan entre manos, pero tienen dificultad para anunciar su buena noticia dentro de ese contexto. Flotan un poco a la deriva, sin actitudes claras y su entorno va haciendo de ellos unos seres superficiales, indiferentes, permisivos, en quienes va anidando poco a poco un gran vacío de convicciones.

Ante las grandes transformaciones padecidas por la sociedad en las últimas épocas, como el mayo del 68, las luchas revolucionarias, la caída del muro de Berlín, las luchas por los derechos humanos, etc. se plantaron con sorpresa al principio y luego en lugar de movilizarse optando por las exigencias de la justicia, cayeron en una progresiva indiferencia y hasta en la necesidad de justificarse como ante una inevitable necesidad de aceptar lo fáctico. Como estáticos ante algo que está ahí y ante lo que no puede hacer nada.

Con los testimonios de aquellos grandes cristianos contemporáneos, como un Luther King, un Dom Helder Camara, Monseñor Romero, etc. no han sabido qué hacer. No prosperaron en ellos, como era de esperar, ni la solidaridad ni la colaboración, sino más bien una tanquilidad estética, el descompromiso, la desvinculación de casi todo lo heroico que les rodea. En el cristiano "light" no hay entusiasmos desmedidos ni están para heroísmos. Su cristianismo "descafeinado" es una síntesis insulsa que transita en lo que podríamos llamar "la banda media" de la Iglesia y la sociedad (alegóricamente, como venimos diciendo, son representativos de las comidas sin calorías, sin grasas, sin excitantes…, todo suave, liviano, sin riesgos y con la seguridad garantida por delante). Un cristiano así no dejará seguramente ninguna huella. Pasará sin pena ni gloria. ¡Y pensar que había sido elegido para anunciar el Reino como el Nazareno! En su vida ya no caben las rebeliones y ha domesticado su moral hasta convertirla en una ética de reglas de urbanidad, cuando no en una estética ajustada a tradiciones. Una suerte de ideal aséptico es su trabajada utopía.

El cristiano "light" no tiene referentes serios, movilizadores. Ha perdido o no ha querido tener un punto de mira un poco más alto de lo que los medios masivos de comunicación le presentan. Está, como cualquier mortal, cada vez más perdido ante los grandes interrogantes de la existencia. Esto se traduce en cosas concretas y cotidianas de su vida, que van desde no poder asumir un compromiso estable y duradero hasta el caer en una cierta indiferencia, o una confusión de convicciones. Los retos y los esfuerzos ya no apuntan hacia la construcción del Reino anunciado por Jesús, sino a garantizarse un futuro sin sobresaltos. Es un tipo de cristiano, como decía Bernanos, "capaz de instalarse cómodamente incluso bajo la cruz de Cristo". Diría que el problema fundamental ante este tipo de cristianos no es el ateísmo, cuanto la idolatría, es decir, no tanto cuánta fe en Dios tienen, sino en qué Dios creen. No por casualidad este fue el problema fundamental también para Jesús: por revelarnos un Dios insospechadamente parcial hacia los despreciados en un mundo estructurado por el poder como negación de los derechos de Dios y de los pobres, fue considerado blasfemo y ajusticiado.

En términos cristianos, Jesús fue un anti "light". Exigió encarar la conversión a Dios, el cambio de vida y las actitudes éticas y religiosas desde su raíz. Así fue percibido por la clase gobernante y sacerdotal, y también por sus discípulos. Para sus parientes esto era un preocupante síntoma de locura (Mc3:21). No es de extrañar entonces que su actitud nada "light" le haya costado la vida.

Dejó claro que quien quiera seguirle debe no puede ser "light". El seguimiento debe ser la opción fundamental, por sobre la de los padres, los hijos y la propia vida (Mt10:37-39). Cualquier bien, cualquier valor ha de ser sacrificado cuando se hace incompatible con esta opción (Mt18:8), a semejanza del que vende todo lo que tiene para adquirir una perla preciosa o un tesoro escondido (Mt13:44-46). La opción del cristiano es un compromiso tal que elimina el falso equilibrio del "servicio a dos señores" (Mt6:24; Lc12:21, 34).

La puerta que lleva a su Reino, no es ancha ni "equilibrada" como pueden pretender los cristianos "light", sino estrecha (Mt7:13). Los que le siguen deben estar dispuestos a no tener donde reclinar su cabeza, deben romper con los compromisos mundanos, y una vez en marcha no deben siquiera mirar atrás (Lc9:57-62). Toda ganancia temporal no aprovecha de nada si nos separa de El (Mt16:25-26).

Jesús no oculta la violencia que habrá de hacerse el cristiano para seguirlo (Mt11:12), por un camino de amor y sed de justicia cuya consecuencia será la cruz (Mt16:21-24; Mt17:15). Llega hasta pedir a los que se bautizan que nazcan de nuevo (Jn 3:3), que se "hagan como niños" (Mt18:4) y que "ocupen el último lugar" (Mt20:26), después de haber "perdido y triturado su vida como el grano de trigo (Jn12:24-26).

Esta opción nada "light", sin buscarlo, llevará a conflictos y tensiones, consecuencia lógica de la reacción que causa una fidelidad absoluta al Evangelio. Por eso el cristiano será objeto de odio (Mt10:22-25; Mt18:21; Jn15:19-25; Jn16:1), y de división (Mt10:34-35) como Jesús mismo fue objeto de odio y división, signo de contradicción (Lc2:34; Jn7:12-13). Frente a El es imposible mantener prudencia o indefinición, pues se está con El o contra El (Lc11:23).

La oposición del Evangelio al compromiso "light" está condensada en su ideal de felicidad, opuesta a la falsa dicha, según las bienaventuranzas de San Lucas (6:20-26). En contraste con las categorías "light" de la sensatez y del equilibrio mundano, los ricos, los satisfechos y los "bien considerados" son descalificados por el Nazareno. En cambio, los que para El están en la línea del equilibrio evangélico son los pobres, los hambrientos, los sufrientes, los expulsados, insultados y mal vistos a causa de su opción cristiana (Lc6:23).

Igual falta de mesura muestra Jesús de cara a ciertas exigencias que considera específicamente evangélicas. El amor fraterno que reclama no es solamente la actitud "sensata" y "honesta" de los buenos sentimientos y relaciones humanas "light". Para El somos iguales a los "paganos", que siguen esta ética "light", si no llegamos a perdonar las ofensas "setenta veces siete" (Mt5:22), si no aprendemos a no juzgar (Mt7:1) y a amar y perdonar a los enemigos y a los que nos perjudican (Mt5:37-48) (Mt6:14). Más aún, exige optar por los débiles y pequeños (Mt 5:40).

La fe que Jesús exige no es la de los "sabios y prudentes" (Mt11:25). Debe hacernos capaces de empresas sobrehumanas (Mt14:25ss); bastaría "un grano de esta fe para trasladar las montañas" (Mt17:20; Mt21:21).

De cara a la verdad, Jesús es igualmente absoluto. Su fidelidad a esta verdad lo llevó al enfrentamiento final con el poder establecido, y a la muerte (Mt26:64; Mt23:11; Lc22:67ss; Jn18:35ss). En su entrega a la causa de la verdad, Jesús será radical en su crítica a la hipocresía, a la exterioridad (Mc7:3-13) y a toda forma de fariseismo (Mt23:1ss; Mc2:27; Mt9:14; 11:16; 12:1ss; 15:7-11; 13:24).

Esta criteriología evangélica, se aparta de los criterios del equilibrio mundano. Los que aparecen últimos serán primeros y los primeros para el mundo, los últimos (Mt19:30; Mt20:12-15). Así, las prostitutas precederán en el Reino a muchos "bienpensantes" (Mt21:31), la fe de los pecadores vale más que la religión puramente exterior (Lc7:36ss), el óbolo de una pobre viuda tiene más valor que las dádivas de los opulentos (Mc12:41-44) y la penitencia del publicano pecador justifica más que la suficiencia del fariseo practicante (1c 18:9). La caridad llevada al extremo (Jn13:1), la búsqueda del último lugar (Mt3:14), la renuncia radical al poder y a la violencia (Mt26:51; 27:12; 27:40-44; 4:1ss; Mc14:61; 15:5; Jn18:22) tienen su mejor encarnación en la actitud de Jesús al entregar su vida por los demás (Jn10:15-18; 13:1).

El problema fundamental para los cristianos "light" es que terminan por aceptar como natural un evangelio "descafeinado" y un sistema económico y social insolidario. Y esto es colaborar con la maldad inserta en ellos. Luther King decía que hay tanta obligación moral en la no cooperación con el mal cuanto en la cooperación con el bien. El cristianismo nos recuerda que cada persona es la guardiana de su hermano. El aceptar la injusticia pasivamente equivale a dar justificación moral a las acciones del malo; es una manera de dejar dormir su conciencia. Habría que recordarles con Albert Camus que "la verdadera desesperanza no nace ante una obstinada adversidad, ni en el agotamiento de una lucha desigual. Proviene de que no se perciben más las razones para luchar e, incluso, de que no se sepa si hay que luchar".

R.P. Luis Pérez Aguirre S.J.

Exousía


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 1, 21-28

(Allí en el templo, en la sinagoga, lugar de proclamación de la Ley en el Israel de nuestros padres, la palabra de Jesús resuena auténtica y llena de autoridad. Una palabra que es auténtica y plena de autoridad, que nace de lo profundo de su ser, desde su corazón y tiene su correlato coherente en sus obras.
Todos quedan asombrados y estupefactos...
El Señor re-crea y dignifica el valor de la palabra, que es auténtica y verdadera cuando se pronuncia por el bien del hombre.
Él es Logos, el Verbo de Dios hecho hombre que revela los misterios del Padre Eterno.
- Hasta los demonios reconocían tu señorío, Señor...
Que nosotros reconozcamos como Hermano y Señor pleno de autoridad y Salvación para el pueblo elegido, que ahora es toda la humanidad. Amén)
Paz y Bien


Aguas calmas


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 4, 35-41

(Queremos ir con vos a la otra orilla, Jesús, hacer pié en tu Reino de Paz, de Justicia, de Amor.
Queremos amarrar nuestra barca en tu Salvación.
Y por favor, no nos dejes a la deriva.
Somos frágiles -todos- y podemos sucumbir a nuestros miedos y a nuestra cobardía que nace de olvidarnos que siempre vas con nosotros.
Y que también podamos obedecerte con la docilidad de las aguas, porque sos nuestro Hermano y nuestro Señor y Salvador.
Amén)

Paz y Bien

Todo comienza desde lo más pequeño


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 4, 26-34

(Hay veces que podemos sentir impotencia y agobio frente a un mundo que nos agobia, que nos resulta cada vez más ajeno, que cada vez niega más a Dios, y podemos preguntarnos que hacer...
Quizás sea tiempo de confiar.
Porque somos esa pequeña semilla.
Dejemos en manos del Padre Bueno que crezca, se haga una planta frondosa y que en ella puedan cobijarse miles de hermanos perdidos.
Porque el Reino de Dios sucede con fuerza inaudita desde lo más insignificante, desde lo que para los poderes de este mundo no cuenta, porque es pura obra Aquel que constantemente nos invita a seguirlo.
Amén.)

Paz y Bien

Auschwitz 44070

(tiempos duros, tiempos de escándalos, tiempos confusos, tiempos de aturdirse. Pidamos a nuestra santa hermana Edith Stein que interceda por la claridad en nuestras almas)

Prisionera 44070 : Edith Theresa Hedwig Stein, Nacida en Breslau el 12 de Octubre de 1891, Muerta el 9 de Agosto de 1942 en Konzentrazionlager Auschwitz-Birkenau.

"...Y es por eso que el Señor ha tomado mi vida por todos. Tengo que pensar continuamente en la Reina Ester que fue arrancada de su pueblo para interceder ante el rey por su pueblo. Yo soy una pobre e impotente pequeña Ester, pero el rey que me ha escogido es infinitamente grande y misericordioso. Esto es un gran consuelo..."

Santa Teresa Benedicta de la Cruz OCD (Edith Stein) - Mártir

Paz y Bien

La luz, la palabra, la confianza


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 4, 21-25

(Al igual que en la parábola de la semilla que cae en tierra, la Palabra que habita en nosotros no puede ser ocultada, no debe quedar sólo en la mera especulación, en disfrute único de la razón...
Cuando la Palabra se encarna en nosotros -porque también somos partícipes del Misterio de la Encarnación de Cristo- pasamos a los hechos concretos: nada queda oculto, nada quedará escondido, nos hacemos transparentes a la Buena Noticia de Aquel que nos ama hasta las últimas consecuencias, tal cual somos. Todo vá a mostrarse, nada va a quedar fuera de la vara con la que seremos medidos: el amor...)

Paz y Bien

De la caridad


"... La caridad es la virtud
que distingue a los hijos de Dios
de los hijos del mal
y del mundo..."

San Juan Bosco (Don Bosco)






Paz y Bien

Tierra fértil


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 4, 1-20

(El Señor nos enseña y a la vez nos pregunta si somos tierra fértil para la semilla de su Palabra...
Preguntémonos si somos capaces de recibir y hacer germinar esa semilla en nosotros sin ningún pero, si somos capaces de escuchar y ver, si hemos dejado de lado todo lo que nos hace vidas estériles.
La vida se nos ha prestado... habrá que ver que sucede cuando la devolvamos, si florecida o yerma...)

Paz y Bien

Ver y sentir a Cristo en el hombre


¡No saber ver ni amar en el mundo, más que las almas de nuestros hermanos.
Almas de pequeños,
almas de pobres,
almas de pecadores,
almas de justos,
almas de extraviados,
almas de penitentes,
almas de rebeldes a la voluntad de Dios,
almas de rebeldes a la Santa Iglesia de Cristo,
almas de hijos perversos
almas de sacerdotes malvados y pérfidos,
almas agobiadas por el dolor,
almas blancas como palomas,
almas simples, puras, angelicales, de vírgenes,
almas hundidas en las tinieblas de los sentidos y en la baja bestialidad de la carne,
almas orgullosas del mal,
almas ávidas de poder y dinero,
almas llenas de sí, que no se ven más que a sí mismas,
almas perdidas que buscan un camino.
Almas dolientes que buscan un refugio o una palabra piadosa,
almas que aúllan su desesperación, su condenación
o almas embriagadas con la embriaguez de la verdad vivida:
Cristo las ama a todas,
Cristo murió por todas,
Cristo las quiere salvar a todas entre sus brazos y en su Corazón traspasado.
Nuestra vida, y nuestra Congregación entera, deben ser un cántico y un holocausto de fraternidad universal en Cristo.
Ver y sentir a Cristo en el hombre.
Debemos tener en nosotros la música profunda y altísima de la caridad.
Para nosotros, el punto central del universo es la Iglesia de Cristo y el centro del drama cristiano, es el alma.
Yo no siento más que una infinita, divina sinfonía de espíritus, palpitantes en torno a la Cruz, y la Cruz vierte para nosotros -gota a gota a través de los siglos-, la sangre divina derramada por todos.
Desde la Cruz Cristo clama: "¡Tengo sed!" Grito terrible de sed abrasadora, no de sed física sino grito de sed de almas; y es por esa sed de nuestras almas que Cristo muere.
No veo más que un cielo, un cielo verdaderamente divino, porque es el cielo de la salvación y de la paz verdadera; no veo más que un reino de Dios, el reino de la caridad y del perdón, donde toda la multitud de las naciones es heredad de Cristo y reino de Cristo.
La perfecta alegría no puede estar más que en la perfecta dedicación a Dios y a los hombres, a todos los hombres, a los más pobres, a los más deformes física y moralmente, a los más alejados, a los más culpables, a los más hostiles.
Colócame, Señor, en la boca del infierno, para que yo, por tu misericordia, la cierre.
Que mi secreto martirio por la salvación de las almas, de todas las almas, sea mi gloria y mi suprema bienaventuranza.
¡Amor a las almas, almas, almas! Escribiré mi vida con lágrimas y con sangre.

Que la injusticia de los hombres no debilite nuestra confianza plena en la bondad de Dios.
Lo que me alimenta y guía es un soplo inspirador de esperanzas inmortales y renovadoras.
Nuestra caridad es un dulcísimo y loco amor a Dios y a los hombres, que no es de la tierra.
La caridad de Cristo es de tanta dulzura y tan inefable que el corazón no puede pensar, ni decir, ni el ojo ver, ni el oído oír.
Palabras siempre encendidas.
Sufrir, callar, orar, amar, crucificarse y adorar.
Luz y paz de corazón.
Recorreré mi Calvario como manso cordero.
Apostolado y martirio: martirio y apostolado.
Nuestras almas y nuestras palabras deben ser blancas, castas, casi infantiles;
y deben llevar a todos un hálito de fe, de bondad, de consuelo que eleve al Cielo.
Tengamos fijos los ojos y el corazón en la bondad divina.
¡Edificar a Cristo! ¡Edificar siempre! "
"¡Pues la Piedra es Cristo!"[1Cor 10,4]

San Luis Orione (Don Orione)

Paz y Bien

Lazos familiares


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 3, 31-35

(Jesús anuncia un mensaje divino totalmente revolucionario que nos deja atónitos: los lazos de parentesco carnal son de menor importancia que los lazos de parentesco espiritual, los lazos naturales vienen después de los sobrenaturales.
Es decir, Jesús no reniega de la estirpe que porta: pero nos anuncia que es voluntad del Padre Dios dejar establecido el verdadero parentesco, el que nace del Espíritu.
Si la familia sanguínea es el núcleo, basamento y germen de la sociedad, la familia espiritual nace de la decisión de un Dios rico en Misericordia y Amor y de la decisión del hombre.
No hay más privilegios por herencia de la sangre; sólo existen aquellos que provienen de la Voluntad del Padre.
María lo entendió perfectamente y lo aceptó con su Fiat en su corazón inmenso: por eso es Madre de Todos.
Esos nuevos lazos familiares se entretejen en ese misterio de Salvación que llamamos Iglesia...)

Paz y Bien

Una Iglesia al servicio del mundo


"...Debemos estar claros desde el principio de que la fe cristiana y la actuación de la Iglesia siempre han tenido repercusiones socio-políticas. Por acción o por omisión, por la connivencia con uno u otro grupo social los cristianos siempre han influido en la configuración socio-política del mundo en que viven. El problema es cómo debe ser el influjo en el mundo socio-político para que ese influjo sea verdaderamente según la fe.

Como primera idea, aunque todavía muy general, quiero avanzar la intuición del Concilio Vaticano II que está a la base de todo el movimiento eclesial en la actualidad. La esencia de la Iglesia está en su misión de servicio al mundo, en su misión de salvarlo en totalidad, y de salvarlo en la historia, aquí y ahora. La Iglesia está para solidarizarse con las esperanzas y gozos, con las angustias y tristezas de los hombres. La Iglesia es, como Jesús. para "evangelizar a los pobres y levantar a los oprimidos, para buscar y salvar lo que estaba perdido" (LG 8)... "

Monseñor Oscar Arnulfo Romero
Arzobispo de San Salvador y mártir

Misión y Servicio

"...La misión y el servicio son acciones divinas,
donde Dios se hace prójimo
en las realidades más humildes..."

R.P. Carlo María Cardenal Martini S.J.

Invitados a la conversión y a la humildad


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 3, 22-30

(Nos dijiste que un reino en guerra civil o una familia dividida no pueden subsistir...
Concedenos el don de poder reconocer los frutos de la Gracia, del obrar del Espíritu no sólo en nosotros sino en todos los seres humanos...en especial, los frutos santos que surgen el el seno de nuestra propia Iglesia.
Te lo pedimos junto con María, Madre tuya, Madre Nuestra, que vuelve a cantar el Magníficat cuando tu Iglesia dá brotes nuevos, bellos y buenos, que cantan tu Gloria y es bendición para todos y cada uno de nosotros.
Amén.)

Paz y Bien

La Conversión


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 1, 14-20

La Iglesia celebra hoy la Conversión de San Pablo

Sólo somos cristianos si nos encontramos con Cristo. Ciertamente no se nos muestra de esa forma irresistible, luminosa, como hizo con san Pablo para convertirlo en Apóstol de todas las gentes. Pero también nosotros podemos encontrarnos con Cristo en la lectura de la sagrada Escritura, en la oración, en la vida litúrgica de la Iglesia. Podemos tocar el corazón de Cristo y sentir que él toca el nuestro. Sólo en esta relación personal con Cristo, sólo en este encuentro con el Resucitado nos convertimos realmente en cristianos. Así se abre nuestra razón, se abre toda la sabiduría de Cristo y toda la riqueza de la verdad.

Por tanto oremos al Señor para que nos ilumine, para que nos conceda en nuestro mundo el encuentro con su presencia y para que así nos dé una fe viva, un corazón abierto, una gran caridad con todos, capaz de renovar el mundo.

S.S. Benedicto XVI

Paz y Bien

¡Oh Dios, envíanos locos!

“Hay hoy demasiados sabios, demasiados prudentes.
Siempre calculando, siempre midiendo.

¡Pensad que pasaría si tuvieran que romper con su mundo,
si sus padres supiesen que nunca alcanzarían una posición honorable,
si tuviesen, aunque fuese por poco tiempo, que vivir en la inseguridad!

¡Oh Dios! Envíanos locos,
de los que se comprometen a fondo,
de los que se olvidan de sí mismos,
de los que aman con algo más que con palabras,
de los que entregan su vida de verdad y hasta el fin.

Danos locos, chiflados, apasionados,
hombres capaces de dar el salto en la inseguridad,
hacia la creciente incertidumbre de la pobreza;
que acepten diluirse en la muchedumbre anónima
sin pretensiones de colgarse una medalla,
no utilizando sus cualidades mas que en provecho de sus gentes.

Danos locos Señor,
locos del presente,
enamorados de una forma de vida sencilla,
liberadores eficientes de los que no cuentan para nadie,
amantes de la paz,
puros en su corazón, resueltos a nunca traicionar,
capaces de aceptar cualquier reto,
de acudir donde sea,
libres y obedientes,
espontáneos y tenaces,
tiernos y fuertes.”

R.P. Fr. Louis Joseph Lebret, OP

La locura del Reino de Dios y la razón de este mundo


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 3, 20-21

(Seguir los pasos de Jesús, - que nos llama a todos - implica un salto a lo infinito.
Significa dejar todas las seguridades a las que nos aferramos y nadar en el mar sin orillas de su Espíritu.

Significa convertirse a la locura del Reino de los Cielos, a la insensatez de la Buena Noticia.
Porque para la racionalidad de este mundo, para seguir al Maestro hay que estar fuera de los cabales o ser un reconocido insensato...)

Paz y Bien

Cristo, modelo para seguir sus huellas


“Cristo eligió padres pobres, pero perfectos en la virtud; llevó una vida pobre, para que nadie se gloriase solamente en la nobleza del linaje o de las riquezas de la familia; vivió privado de dignidades para apartar el hombre de un apetito desordenado de honores; soportó trabajos, hambre, sed y sufrimientos corporales, de forma que los hombres no se retrajeran del bien de la virtud, por dedicarse a los placeres y delicias a causa de la dureza de esta vida. Soportó, finalmente, la muerte para que nadie abandonara la verdad por miedo a la muerte; eligió la forma de muerte más reprobable, la muerte de la cruz, para que nadie temiera, como digan de vituperio, la muerte por la verdad. Fue, por tanto, conveniente que el Hijo de Dios hecho hombre sufriera la muerte, para que así su ejemplo animara a los hombres a la virtud. Para que se realice lo que dice Pedro: "Padeció por nosotros, dejándonos un ejemplo para que sigamos sus huellas". Este modo de actuar era necesario para la salvación del hombre a fin que los hombres aprendieran a no confiar soberbiamente en sí mismos, sino en Dios.”

Santo Tomás de Aquino, OP

Paz y Bien

Llamados por nuestros nombres


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 3, 13-19

(Jesús no hace un llamado general, abstracto...Nos llama a cada uno por nuestros nombres, tal cual somos, nos elige expresamente a cada uno...
Y no se queda ahí...
Nos hace como Él, nos envía a anunciar la Buena Noticia con el poder que ello supone.

¿Cuál es nuestra respuesta?)


Paz y Bien


Hijo de Dios, hermano de todos, el beato Ceferino Namuncurá

Señor Jesús,
te damos gracias por haber llamado
a la vida y a la fe

al peñí Ceferino,
hijo de los pueblos originarios
de América del Sur.

Él, alimentándose con el Pan de Vida,
supo responderte, con un corazón entero,
viviendo siempre como discípulo
y misionero del Reino.

Él quiso ser útil a su gente,
abrazando tu Evangelio

y tomando cada día su cruz para seguirte
en los humildes hechos
de la vida cotidiana.

Te pedimos por su intercesión
que te acuerdes

de los que todavía peregrinamos
en este mundo


(pedimos en silencio las intenciones que cada uno trae en el corazón)

Que también nosotros podamos aprender de él:
su amor decidido a la familia y a la tierra,
la entrega generosa y alegre
a todos los hermanos,

su espíritu de reconciliación y comunión.
Para que un día celebremos
junto a él y todos los santos
la Pascua eterna del cielo.
Amén


Paz y Bien

Vienen de todos lados...¿te reconocen?


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 3, 7-12

(Venían por miles, de todo pueblo, aldea y ciudad; todos querían verle, tocarle, que los sanara de sus males, enfermos y poseídos. Eran en su gran mayoría excluídos, lo que su sociedad apartaba, despreciaba.
Pero iban por el poder de un Cristo sanador y liberador del mal... Aún no llegaban a entender la Salvación que traía Jesús. Aún así, y a riesgo de morir aplastado por la muchedumbre, se sube a una barca y les habla, los contiene en su corazón infinito a quienes en lo habitual eran expulsados de todos lados...
Y hasta los demonios reconocen su poder y señorío: le gritaban -¡Tú eres el Hijo de Dios!-...

Quiera el Espíritu Santo que nosotros también lo busquemos sabedores que nos cura y libera de nuestros males, que no hay Maligno que prevalezca sobre Él ni sobre su Iglesia, y que lo reconozcamos como Hermano y Señor Nuestro. Amén)

Paz y Bien

Señor, enseñanos a orar


Señor,
tú sabes que yo no sé orar.

Enséñanos a orar...
Solo tú, Señor, sabes orar,

Tú oraste en la montaña,
en la noche,

Tú oraste en las llanuras de Palestina,

Tú oraste en el huerto de tu agonía.

Tú oraste en la Cruz.

Tú solo, Señor, eres el maestro de oración,
y tu nos has dado a cada uno de nosotros,
como maestro personal,
al Espíritu Santo,
Solo, pues,
con la confianza en tí, Señor,

maestro de oración,

adorador del Padre en Espíritu y
en verdad
solamente con la confianza
en el Espíritu
que vive en nosotros,
podemos intentar decir algo,
orar,

exhortarnos recíprocamente,
para devolvernos algún don tuyo,

respecto a esta maravillosa realidad.
La oración es la posibilidad
que tenemos
de hablar contigo,
Señor Jesús, Salvador nuestro,

por la oración tenemos la posibilidad

de hablar con tu Padre y con el Espíritu,

y de hablar con sencillez y verdad.
Madre nuestra, María, maestra de la oración,

ayúdanos, ilumínanos, guíanos
en este camino
que tú también has recorrido
antes que nosotros,

conociendo a Dios Padre y su voluntad.
Amén.

R.P. Carlo María Cardenal Martini S.J.

El mandamiento de aqui y ahora


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 3, 1-6

(Al preguntarle a los fariseos si era lícito salvar una vida en sábado, nos interpela a todos y cada uno de nosotros...
Nos pregunta si anteponemos a la caridad -que lleva en sí misma el mandato del aquí y ahora- los reglamentos o determinadas estructuras que inventamos.
Nos recuerda que el auxilio al hermano, viva imagen del Padre Creador, vá por delante de todo.
De ello dará testimonio vertiendo su sangre en auxilio por nuestra salvación...)

Paz y Bien

Dar testimonio de Jesús


"...Toda nuestra existencia, todo nuestro ser debe gritar el Evangelio; toda nuestra persona debe respirar a Jesús todos nuestros actos, toda nuestra vida deben gritar que somos de Jesús, deben presentar la imagen de la vida evangélica: todo nuestro ser debe ser una predicación viva, un reflejo de Jesús, un perfume de Jesús, algo que grite Jesús, que haga ver a Jesús, que brille como una imagen de Jesús..."

Beato Charles de Foucauld
el Hermanito de Jesús

Paz y Bien

Vivir la vida o ser vividos


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 2, 23-28

(Cristo nos enseña que ninguna ley o normativa están por sobre el ser humano; antes bien, deben estar al servicio de la persona, deben propender al bien común. No se trata de ser libres de sino más bien de ser libres para... .
..Señor, que nos regalaste la vida para vivirla en plenitud junto a nuestros hermanos -y no para ser vividos por ella-, danos la claridad interior para no atarnos a nigún nuevo sábado, sino para voluntaria y libremente atarnos a la caridad...)

Paz y Bien

Oración para Sonreír


Señor, renueva mi espíritu y dibuja en mi rostro
sonrisas de gozo por la riqueza de tu bendición.

Que mis ojos sonrían diariamente
por el cuidado y compañerismo
de mi familia y de mi comunidad.

Que mi corazón sonría diariamente
por las alegrías y dolores que compartimos.

Que mi boca sonría diariamente
con la alegría y regocijo de tus trabajos.

Que mi rostro dé testimonio diariamente
de la alegría que tú me brindas.

Gracias por este regalo de mi sonrisa, Señor.

Amén.

Beata Madre Teresa de Calcuta, M.C.

Paz y Bien

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