El Buen Pastor de todos los rebaños
















Domingo Cuarto de Pascua

Para el día de hoy (22/04/18):  

Evangelio según San Juan 10, 11-18




El la memoria de Israel, la palabra pastor tiene connotaciones importantísimas, decisivas. En los profetas como Isaías, Dios es el pastor de su pueblo, que guía a su rebaño a su tierra tras un largo y doloroso exilio.
Pastor también remite al líder del pueblo, como el rey David, el rey pastor; con el tiempo, pastor refería al jefe religioso.

En los tiempos del ministerio de Jesús de Nazareth, el desencanto de las gentes más sencillas y humildes era mayúsculo, pues sus pastores -la dirigencia religiosa y a la vez política- los oprimían con un cúmulo de imposiciones a menudo abyectas. Pero frente a la bota brutal romana, miraban hacia otro lado, dejando al pueblo a su suerte.

Ahora, el joven y pobre rabbí de Nazareth, cuya voz clara les renovaba las ganas y la esperanza, se presentaba como pastor. Más aún, como Buen Pastor.
Ello tiene implicaciones muy profundas. Ya el pueblo no quedará sólo. hay alguien que se preocupa y ocupa de ellos. Solemos negarlo, pero hasta el más duro y orgulloso depende de los otros, y porta una gran fragilidad. Todos somos quebradizos y tendemos a extraviarnos en las veredas de la nada y la muerte.

Espejo inverso, el Buen Pastor cuida, guía y protege a su rebaño hacia campos vitales, mientras que los malos pastores se mueven sólo por intereses mezquinos y banales, en donde prepondera el yo y una autoimportancia insuflada. Y mientras tanto, los pobres languidecen en soledad, y una cotidianeidad tan cruel como oscura les vá mordiendo las esperanzas.

Hay un Buen Pastor que se ocupa de los demás, y que dá la vida por su rebaño. Pastor por guía, Pastor porque es el mismo Dios. Y de veras le importan todas y cada una de las ovejas a las que reconoce y conoce por sus nombres y en su única singularidad.

Sin embargo, derribando gratamente cierta tendencia a la exclusividad, el Maestro nos dice que tiene otros rebaños.
Acotados a su tiempo, podría concluirse que denota no sólo al pueblo de Israel, sino a los gentiles de los cuatro rumbos.

Aún así, el misterio deslumbra. Hay rebaños que no conocemos, al cual guía y que cordialmente le pertenecen, a pesar de que sean ovejas de otro origen.
Nos está invitando hoy a redescubrir su amor, su ternura, su entrega total y generosa, y también a aquellos a los que solemos considerar ajenos y que sin embargo palpitan también en su inmenso corazón sagrado.

Paz y Bien



1 comentarios:

FLOR DEL SILENCIO dijo...

Gracias.

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