Exclusividades







Memorial de Santa Teresa del Niño Jesús

Para el día de hoy (01/10/12): 
Evangelio según San Lucas 9, 46-50

 
(La discusión suscitada entre los discípulos no es producto solamente de una incomprensión acerca de las enseñanzas del Reino que Jesús les brinda: el virulento debate tendiente a aclarar quién de entre ellos es el primero, el más grande, surge a partir del anuncio del Maestro de su Pasión, de que partiría, de que sería muerto a manos de sus enemigos. Si se quiere, es una disputa palaciega para ver quien, de entre los Doce, ha de sucederlo.

Estas ambiciones de prebendas, rangos y poder, tristemente no nos son desconocidas. A través de nuestra historia como Iglesia lo hemos vivido, y no sólo en instancias curiales; en pequeñas comunidades también se suscitan estas cuestiones, toda vez que la Buena Noticia no se hace vida entre nosotros.

Quizás por ello el Maestro realiza un gesto muy extraño para ellos y nosotros, y pone a un niño en el centro de la atención de todos, en un sitio de privilegio: un niño -especialmente para la sociedad de su tiempo- no cuenta, no tiene derechos, está desamparado. Un niño sólo confía en su padre que su padre lo proteja, un niño es capaz de asombrarse, un niño se alegra de modo indescriptible frente a la presencia de regalos. 

Así es Jesús de Nazareth, asumiendo todas las fragilidades de nuestra condición humana y confiándose por entero a los brazos bondadosos de su Abbá hasta las últimas consecuencias.
Y desde allí, se pone del lado de los más pequeños, sabedor de que su Padre abiertamente está a favor de ellos.

Nosotros solemos enredarnos en numerosas exclusividades y en falsas ilusiones de importancia. También, suponemos que por pertenencia religiosa Dios nos pertenece y obedece en tanto y en cuanto cumplamos las pautas de piedad establecidas.
Pero eso poco tiene que ver con la Gracia asombrosa que desborda cualquier preconcepto y moldes mezquinos.

A contrario de nuestros presupuestos, la exclusividad del amor de Dios es propia de toda la humanidad, y se hace patente en todas partes, aún en sitios y personas más insospechados, del mismo modo en que el Dios de la Vida bendice y abraza a los que confían con un corazón pleno de niñez)

Paz y Bien

2 comentarios:

Caminar dijo...

En su Corazón no hay exclusiones, todos, en especial los pequeños tienen cabida.
Buena reflexión.
Un saludo en Cristo

Ricardo Guillermo Rosano dijo...

Su corazón sagrado es maravillosamente inmenso, Caminar, y hasta los que suponemos ajenos encuentran allí cobijo.

Dios te bendiga e ilumine

En Cristo y María

Paz y Bien

Ricardo

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