Benedictus: tiempo gratísimo en donde se cambia la historia desde los pequeños













Misa de la mañana 

Para el día de hoy (24/12/18) 

Evangelio según San Lucas 1, 67-79








La oración de la Iglesia contempla y reza cada mañana en Laudes la profecía de Zacarías, el llamado Benedictus. Ora con fervor a ese Dios que disipa todas las sombras de la muerte, que nos crece amaneceres de continuo.

Porque Dios es un Dios que cumple sus promesas al pié de la letra, profundamente implicado en la historia de la humanidad.

Hagamos memoria: Zacarías era sacerdote de edad avanzada: con su esposa Isabel no habían podido tener hijos hasta ese tiempo en el que se asomaba ya la muerte natural. Sin embargo, la intervención de la asombrosa misericordia de Dios les regala un hijo. Quizás porque estaban más para abuelos que para papás, quizás porque cuando no hay cosas nuevas que decir, quizás porque a menudo hay que dejar que la fé nos despeje oscuridades, Zacarías sucumbe a una tozuda mudez.

A veces lo que se aparece como un castigo es una bendición con otro perfil. Ese silencio obligatorio le permite madurar una vida nueva a pesar de ser un hombre mayor.

Quién dijo que ya está, que no se puede, que todo ha terminado?

Un hijo es una bendición infinita, una humilde ratificación desde la ternura que la vida prevalece. 
En estos tiempos de crueldad bruta y cobarde escondida tras una pátina de corrección política, ser padres es un acto revolucionario.

Como todos los hombres de Dios, de mirada profunda. Zacarías sabe que ese hijo suyo será importantísimo para un tiempo que se viene asomando, el tiempo santo de Dios y el hombre.

Tiempo gratísimo en donde se cambia la historia desde los pequeños.
Tan importantes y cruciales son los niños que el Dios del universo decide llegarse a nuestros humanos arrabales siendo un bebé santo en brazos de su Madre, y por el que todos los niños son sagrados.

Hermanos y amigos, que en esta Navidad Dios les siga suscitando salvación en sus existencias, y que en verdad nazca en sus corazones el sol que nace de lo alto, disipando todas las tinieblas y sombras de muerte.

Paz y Bien

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