Un nuevo significado








6º Domingo durante el año

Para el día de hoy (12/02/17):  

Evangelio según San Mateo 5, 17-37



Contrariamente a lo que se supone, Jesús de Nazareth no vino a suprimir la Ley de Moisés y los Profetas ni, con ello, todas las tradiciones ancestrales judías, sino más bien a llevarlas a su plenitud. Sin embargo, las autoridades religiosas de su tiempo inferían que con ello desairaba al mismo Dios.

Ellos pensaban que en el mejor de los casos era un simple provocador que buscaba fama y poner en su contra al pueblo que guiaban -y sometían; en cambio, muchos lo identificaban peligroso, heterodoxo y blasfemo, aún cuando sus críticas solían acotarse al plano intelectual de metodologías y casuísticas que desembocaban, invariablemente, en condena moral.

Pero el Maestro no venía a plantear alternativas interpretativas, una ortodoxia diferencial ni tampoco la sustitución de las autoridades exegéticas canónicas. No es un rabino más que aporte nuevos comentarios. Hasta los escribas más honestos se atemorizaban pues la autoridad de Cristo lo ponía por sobre cualquier legislador convencional, y como el Mesías, Él llegaba para revelar el auténtico sentido de la Ley.

Él confiere a la Ley y a los Profetas un nuevo significado tan trascendente que es definitivo: el amor.

La Ley sin amor es puro reglamento, que puede llegar a tener una utilidad social e implicar normas religiosas, pero que se agota en sí misma y carece de trascendencia. La pura letra origina fundamentalismos de cualquier índole, y todos ellos nada tienen que ver con la Buena Noticia de Jesucristo.

Dios nos ampare de situarnos en legalismos razonados, de convertirnos en puntillosos observantes de normas que reniegan de la compasión, la misericordia, la justicia, todos frutos del amor que es Dios.

Paz y Bien




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