Señor de la paciencia

Para el día de hoy (31/07/12):
Evangelio según San Mateo 13, 36-43

(La enseñanza del Maestro se realiza en la casa, quizás porque lo que es verdaderamente importante se decide al calor del hogar, en familia, allí donde los afectos están cercanos. Esa es la imagen mejor de aquello que entendemos por Iglesia.

Y es menester que en esta casa le volvamos a hacer un lugar, para que se siente entre nosotros. Que se sienta a gusto, en hogar propio, y que vuelva a encendernos una comprensión que se nos ha confundido y nos reencamine ciertas atribuciones que nos tomamos, y que en verdad no nos pertenecen.

Porque su Padre es un Dios de fé absoluta puesta en nosotros, Abbá que confía en todos y cada una de sus hijas e hijos con amorosa tenacidad, infinitamente más creyente en nuestros destinos y existencias a contrario de nuestra fé a menudo vacilante, escasa y mezquina.

Dios cree en nosotros.

Por eso, a pesar de tanta cizaña que nos crece en medio de este trigo en promesa que somos, espera confiado el pan soñado que podemos llegar a ser en su corazón misericordioso.
No arranca las hierbas malas que dejamos nos broten, ni tampoco quiere que hagamos lo mismo.

Por eso los fervores en quitar de en medio lo que es ajeno, distinto o que creemos nocivo poco o nada tienen que ver con el Reino que, con todo y a pesar de todo, sigue creciendo silencioso y humilde.)

Paz y Bien



La fé del sembrador, la confianza de la mujer que amasa

Para el día de hoy (30/07/12):
Evangelio según San Mateo 13, 31-35

(La Palabra tiene una profundidad y una luz infinitas, y en esa luz se nos abren muchas vertientes de agua fresca en las que a menudo, por aferrarnos a la literalidad o a la sóla interpretación de otros, nos las perdemos de vista.

Hay más, siempre hay más, es el tiempo de la Gracia y la Misericordia.

Hoy podemos descubrir también que el Reino es fruto de Dios y el hombre.
Hay sembradores que salen a sembrar sin vacilaciones, hay mujeres que añaden una pequeña porción de levadura a una enormidad de harina, ambos con acciones que suelen pasar inadvertidas de tan pequeñas y humildes, pero que rebosan confianza en lo que tienen entre sus manos.

Es que la fuerza imparable del Reino se expresa en pequeños gestos, con escasos recursos y sin espectacularidad, pero aún así han de transformar la faz de la tierra, comenzando por este mismo instante.

El fruto destino es totalmente desproporcionado con la causa inicial.
Y es precisamente esa asombrosa ilógica en donde se expresa el misterio insondable del amor de Dios que nos revela Jesús de Nazareth, porque se viene creciendo un árbol frondoso con ramas para tantos pequeños pájaros a la deriva, la casa inmensa de puertas abiertas para todos -sin excepción- que llamamos Iglesia, el pan santo de la vida que se parte, comparte, reparte, alcanza para todos y aún quedará para los que vayan llegando, y que se amasa por manos humildes y confiadas desde el silencio y en nuestra cotidianeidad)

Paz y Bien

Tiempo de pan especial

Para el día de hoy (29/07/12):
Evangelio según San Juan 6, 1-5

(La Palabra siempre nos brinda señales para que podamos orientar la mirada hacia el sol invicto de la vida plena, signos ciertos de que otro mundo y otra vida es posible, y que precisamente es el sueño amoroso de Dios para todas sus hijas e hijos, un sueño expresado en las enseñanzas, acciones, gestos -en la vida misma- de Jesús de Nazareth.

La Pascua estaba cercana, nos dice el Evangelista, y es que nuestra liberación y nuestra plenitud están muy cerca, vienen creciéndonos en las honduras de nuestros corazones con humildad asombrosa y con fuerza inusitada, imparable.

Hay una situación concreta de necesidad, miles de hombres, mujeres y niños hambrientos sin acceso al sustento básico. Ello no escapa a la mirada profunda del Maestro, nunca está lejano del su corazón misericordioso las necesidades de los otros.
La respuesta de los discípulos es lógica, institucional, razonable. La respuesta es mucho dinero o bien, despedir a la gente y que se arreglen como puedan, no asumiendo como propio el hambre del otro. Es más que razonable.

Pero es año de Gracia y Misericordia, tiempo de la ilógica magnífica del Reino. Un muchacho, ajeno al círculo primordial de los amigos de Jesús, arrima confiado su magro almuerzo: cinco panes de cebada y dos pequeños pescados, comida de campesinos, pan de los pobres de muy baja calidad. Y acontece el milagro, no tanto por los panes y peces multiplicados, sino por la solidaridad de ese muchacho que se atreve a no comer y compartir lo poco que tiene.
Es Dios reescribiendo junto al hombre la historia, es Dios transformando la pequeñez y fragilidad humanas en abundancia y plenitud.

Es tiempo de pan especial, tiempo de Dios y el hombre, tiempo de solidaridad y fraternidad en donde el respeto comienza por volcarse hacia el hermano necesitado, el culto verdadero que es el socorro y la misericordia, tiempo de hermanas y hermanos sentados a comer sentándose juntos, agradeciendo la vida que se prodiga y se comparte.

Claro está que existe la tentación de quedarse en la superficie, y aferrarse a la apariencia del milagro; por ello muchos allí mismo querían proclamarlo Rey.

Pero el Maestro vuelve a recordarnos que es servidor de todos, un esclavo, vida hecha pan para todos.

Hacernos pan para el hermano, ésa es la Eucaristía pendiente)

Paz y Bien

Y a pesar de todo, crece


Para el día de hoy (28/07/12):
Evangelio según San Mateo 13, 24-30

(La cizaña que solemos descubrir nos ahoga los brotes nuevos. Es que su savia es violenta y conduce al desaliento y a la resignación.
Peor aún es cuando, en espacios de lucidez infrecuente, nos sabemos albergues vivos de esas hiedras venenosas. Nos hallamos partidos, divididos, contradictorios, amigos de la traición y la enfermedad.

Aún así, en estas ínfimas y quebradizas vasijas de barro que somos llevamos un tesoro, la mejor de las semillas. De tan humilde, nadie dá nada por ella, la imaginan perecedera fácil, sometida a las veleidades de esa cizaña que parece omnímoda y que suele acaparar los primeros planos.

Pero esa humilde y mínima semilla crece y crece, y nada ni nadie puede detenerla.
Porque el Dios del universo es un Padre que nos ama y una Madre florecida en paciencia infinita. Siempre nos espera.
A pesar de saber bien qué cosas se tejen en cada corazón, cuanto de buenos y malos hay en todos, ante todo y por sobre todo es un Dios que sólo vé y sueña con hijas e hijos.

No podemos desanimarnos, ni con la cizaña ajena que nos agobia ni con la hierba mala propia que nos confunde.

A pesar de todo, el Reino crece y la vida ha de prevalecer porque no hay más imposibles, y el no se puede no es definitivo-
Cristo ha resucitado, y todos viviremos por siempre)

Paz y Bien

La buena tierra


Para el día de hoy (27/07/12):
Evangelio según San Mateo 13, 18-23

(Respecto de sembrados y cosechas, la lógica indicaría que ante todo es decisiva la pericia y sagacidad del sembrador y la calidad de la semilla que se esparce; posteriormente, claro está, el tipo de tierra que recibirá esa simiente.

Pero estamos en el tiempo de la Gracia, en la maravillosa ilógica del Reino. Y lo que decidirá todo serán las bondades de la tierra.
Y somos tierra que palpita y camina.

Por ello el sembrador tiene por misión la siembra continua y confiada. Quizás no importe tanto el donde sino más bien el sembrado tenaz e incansable.

La semilla es humilde, pequeña y sencilla; sin embargo lleva en sí la fuerza imparable de la vida.

Y la buena tierra se identifica por la nobleza de los frutos producidos.
A menudo oímos pero no escuchamos, nos cubre de cizaña el miedo y las preocupaciones, el egoísmo nos rechaza raíces firmes.

Aún así, hay gentes que nos encienden de esperanza. Mujeres y hombres fértiles de solidaridad y compasión, vides santas de fraternidad, canastas plenas de frutos de justicia y liberación.
La Palabra sigue germinando y creciendo, y no podemos resignarnos a que nada cambie)

Paz y Bien

Desde dentro y desde lo cotidiano

Para el día de hoy (26/07/12):
Evangelio según San Mateo 13, 10-17

(Jesús enseñaba las verdades del Reino de Abbá su Padre de una manera distinta y novedosa, que asombraba a todo aquel que lo escuchaba.

Los doctores y fariseos no ocultaban su furia: ese galileo iletrado de tonada campesina se atrevía a hablar al pueblo de cosas de Dios por fuera de su propia autoridad.
Los discípulos querían entender el porqué de ese modo de enseñanza tan especial, en parábolas.
Las gentes se alegraban: aún cuando a menudo no comprendían, Él les hablaba en un idioma que -por fin- les era propio. Dialogaba con los más humildes desde la cotidianeidad en una profundidad en la que todos podían sumergirse.

Sin embargo y con todo, la comprensión a menudo se vuelve difícil.
La enseñanza de Jesús vá más allá de la razón, por eso la clave de toda parábola está en el co-razón. Allí está escondido y palpitante nuestro origen primero, eso que dice que todos somos imagen del Dios de la Vida.

Las parábolas nos impulsan a volvernos alma adentro, en la certeza que allí nos encontraremos con ese Dios infinitamente paciente, que ansía nuestra felicidad, que nos quiere a todos hijas e hijos.
Porque la Salvación se prodiga a todos, sin excepción, y hay que animarse a la alegría)

Paz y Bien


Siempre es posible hacerse Cristo

Santiago, Apóstol

Para el día de hoy (25/07/12):

Evangelio según San Mateo 20, 20-28

(Santiago y su hermano Juan son conocidos como boanerges, es decir, hijos del trueno, bravos de carácter y fundamentalistas a la hora de la fé.
Sin embargo, quien es capaz de pasiones fuertes -aunque erróneas- es capaz también de amores encendidos, y de llegar a amar en extremo como el mismo Maestro.

En la Palabra para el día de hoy se explicita que ambos zebedeos y su madre aún no habían sido capaces de abandonar esa religiosidad fundada en normas estrictas y una espiritualidad del éxito y la gloria. No encaja en su horizonte un Mesías sufriente y servidor, por ello la madre cree con certeza que sus hijos tienen derecho a posiciones privilegiadas y cercanas a ese Mesúas que imaginan viene a gobernar a Israel y a derrotar a sus enemigos, y desde esa postura aventuran posiciones y acciones que están muy lejos de cumplir.

Porque el Reino inaugurado por Jesús de Nazareth es un Reino extraño, una corte de enfermos, réprobos y excluidos, un ejército de pescadores, campesinos y publicanos empeñados en desalojar a la muerte y al dolor, un Reino en donde se entiende al poder solamente como servicio generoso y desinteresado.

Con todas sus contras, con todas estas trabas, Santiago fue capaz de transformar esos fuegos que lo encendían y volverse otro Cristo en el maravilloso camino de anunciar la mejor de las noticias. Porque siempre se puede cambiar, nada es definitivo, ni siquiera la misma muerte.

La Resurrección del Señor marca el fin de los imposibles)

Paz y Bien

Ampliando el horizonte

Para el día de hoy (24/07/12):
Evangelio según San Mateo 12, 46-50

(Los parientes de Jesús se habían trasladado unos cuarenta kilómetros, desde Nazareth a Cafarnaúm, con el fin de poner en su lugar al pariente díscolo que tantas cosas extrañas hacía y otras tantas cosas raras decía.

Es menester ubicarse en el contexto histórico y social de la Palestina del siglo I: la familia nucleada alrededor del clan -tribu- era la garantía de la pervivencia comunitaria, especialmente en un Israel sometido desde hacía siglos al dominio extranjero. Desde el clan se protegía lo poco que se tenía y, especialmente, se ponía aresguardo la identidad y la religiosidad judías. La ruptura de las tradiciones tribales suponía un riesgo que debía subsanarse con rapidez, además de las angustias lógicas provocadas: el clan era un reducto conservador y seguro que no podía vulnerarse.

Precisamente y en principio, la imagen de que los hermanos y la madre de Jesús están allí es la presencia de su clan que lo reclama. Es la oveja negra de la familia, el pariente fuera de sí, el loco que no cumple en nada lo que se espera de Él y que, para colmo de males, se enfrenta sin vacilaciones a los que detentan la autoridad en las cosas de Dios.
Por todo eso, quieren verlo y buscan llevarlo de regreso a la seguridad nazarena. Les pertenece sólo a ellos y a nadie más.

Con todo, también la Palabra nos brinda un cauce simbólico porque hay más, siempre hay más: no hay una mención expresa a los nombres de la madre y los hermanos de Jesús, como sucede en otros pasajes evangélicos, quizás refiriendo a que su origen -la madre- y sus hermanos -Israel- han decidido quedarse fuera de donde la Buena Noticia viene aconteciendo.

Jesús de Nazareth amplía el horizonte más allá de los vínculos familiares, religiosos, raciales y culturales. Su familia es pueblo nuevo conformado por mujeres y hombres capaces de conocer y vivir en Dios, es decir, mujeres y hombres capaces de amar, de florecer en compasión y servicio, de crecer en misericordia y solidaridad sin condiciones.

Hay un llamado de atención para nuestras pequeñísimas existencias: Él no nos pertenece, ni es propiedad exclusiva de este nuevo Israel-familia que llamamos Iglesia.

Por el contrario, le pertenecemos si permanecemos fieles a la mejor de las noticias)

Paz y Bien

Signos de conversión

Para el día de hoy (23/07/12):
Evangelio según San Mateo 12, 38-42

(Él había calmado tempestades, expulsado demonios, purificado leprosos, sanando todo tipo de dolencias y aliviando pesares. Aún así, no les bastaba a aquellos que lo cuestionaban. Querían que Jesús les realizara un signo o milagro acorde a sus expectativas y parámetros y más, quieren una señal que ellos mismos puedan verificar con sus esquemas y molduras, y así decidir la legitimidad y el origen de lo que el Maestro realizaba.

La respuesta del Señor es demoledora: sólo obtendrán la señal de Jonás, es decir, Él mismo quedará al abrigo de la tierra durante tres días y resucitará, desalojando lo definitivo de la muerte.

Ellos no comprenden y no quieren comprender ni aceptar a quien el signo apunta y refiere.
Siempre se trata de Alguien antes que de algo, aún cuando sea un hecho asombroso, tan asombroso que hasta parezca mágico.

Las señales de los discípulos -Cristos mismos en misión de paz y compasión- será la misma: brindarán por todas partes señales de conversión al Reino de la vida plena, portadores de la magnífica noticia de que lo eterno acontece en la cotidianeidad de nuestras vidas, y no tendrán reparos en afirmar a los cuatro vientos que el verdadero milagro es la vida bendita por el amor entrañable de Dios)

Paz y Bien

Los ojos del nazareno

Para el día de hoy (22/07/12):
Evangelio según San Marcos 6, 30-34


(La Palabra para el día de hoy nos remite a dos situaciones entrelazadas en las que Jesús de Nazareth revela una mirada profunda, compasiva y atenta a las necesidades de los demás.

Los Doce regresaban de cumplir con el mandato que les había conferido: habían dado un salto infinito desde el discípulo-oyente pasivo al apóstol, mensajero proactivo portador de la mejor de las Noticias. Ellos mismos se han convertido en maestros de sus hermanos, y no es tarea fácil.
La magnitud de la tarea, las mieles del poder, la tentación del éxito y el desgaste psicofísico seguro hacen mella en sus humanidades galileas, y la reivindicación del agotamiento teñida de sinsentido es síntoma de enfermedad.

Jesús de Nazareth lo sabe; sus ojos profundos están siempre atentos a las necesidades primordiales de todos, y por ello quiere llevarlos a un sitio retirado, para enriquecerse de silencio, para alimentarse en calma, para pensar juntos sobre lo actuado y sobre lo pendiente.

Pero el Maestro no tiene descanso. Una multitud adivina hacia donde se dirige con los suyos, y lo sigue por todos los medios posibles.
Es una masa informe de gentes a la deriva, heridos de angustia, hambreados de pan y de respuestas, que intuye que algo -al menos- pueden encontrar en ese rabbí extraño de tonada parecida a la de ellos mismos.

Y Él vuelve a ver y mirar desde sus ojos únicos; dicen que los ojos son las ventanas del alma, y en Jesús de Nazareth uno se asoma al infinito de Dios mismo. No importa el cansancio, ni que hay que alimentarse, ni la necesidad de momentos y sitios despejados de bulla, hay muchos ambulantes que no saben hacia donde ir, pequeños peces navegando hacia cualquier lado, ovejas en peligro porque no hay un pastor que las cuide.

Desde sus mismas entrañas de misericordia, abandona cualquier necesidad personal y se pone a enseñarles con paciencia y dedicación, el tiempo que haga falta. Es una multitud hambrienta del pan diario y enflaquecida por ese mismo sistema cruel que la rechaza y le niega el alimento en su mesa, su dignidad intrasferible, su nobleza filial de Abbá.

El nazareno tiene los mismos ojos que María de Nazareth, siempre atenta y solícita a la fiesta que quieren concluir, a la vida que se consume, al vino ausente. Y aunque aún nos falte un enorme andar, tenemos pendiente un cambio de mirada hacia el necesitado, hacia el perdido, hacia el hambriento.
La misión de la Iglesia -la nuestra- quizás comience por conmoverse frente al dolor y, desde allí, actuar sin descanso)

Paz y Bien


La salvación, desde el silencio

Para el día de hoy (21/07/12):
Evangelio según San Mateo 12, 14-21

(A menudo solemos despreciar a los fariseos y dirigentes religiosos de los tiempos del ministerio del Señor; pero, a veces, este desprecio nos lleva a minusvalorarlos.
Es que estos hombres eran muy inteligentes, y expertos en sus conocimientos religiosos, lo que los favorecía enormemente a la hora de adecuar sus doctrina a sus necesidades. Así volcarán todos esos saberes a su propio favor para fundamentar la eliminación lisa y llana de ese rabbí galileo revoltoso, subversivo y blasfemo.

Es que Jesús de Nazareth se había vuelto demasiado peligroso: el pueblo más sencillo lo escuchaba y seguía, y Él se atrevía a hablar en nombre de Dios y a actuar también en su nombre por fuera de esa estructura que tanto los favorecía.
Podemos suponer que todo iba más allá de un quebranto de la ortodoxia: encontraban amenazados su status, sus prebendas, su autoridad y su poder dominante sobre los otros, y por ello cualquiera que se atribuya la bendición de Dios por fuera de los canales prescriptos por ellos, deberá ser eliminado.

La contraposición no puede ser más extrema: los fariseos que traman encontrar el modo óptimo de suprimirlo, y Él que no se cansa ni descansa haciendo el bien allí en donde se lo necesita, sin preguntar pertenencias, sólo descubriendo los rostros dolientes y sufridos de quienes considera sus hermanos.

Aún sabiendo lo que se prepara en contra de su vida, Él no se detiene ni se esconde. No tiene un ego desbordado que añora la fama, ni es un empecinado buscador de adeptos en misión de afiliación. Es el servidor de todos -sin excepción- y Él pasa haciendo el bien sin estridencias, revelando el rostro bondadoso de un Dios que ama entrañablemente a toda la creación.

Por eso mismo, Jesús de Nazareth no es el portador de una divina balanza de juicios condenatorios. Él dispensa de modo asombroso y abundante salvación, que es liberación y justicia en pos de la felicidad.

Porque juicio y condena nos pertenecen. Nosotros elegimos perdernos, nosotros decidimos rechazarlo, nosotros denegamos la voz de Dios que puede escucharse en los lugares más insospechados)

Paz y Bien

Espigas santas de transgresión

Para el día de hoy (20/07/12):
Evangelio según San Mateo 12, 1-8

(Los problemas graves comienzan cuando se confunden medios y fines o, peor aún, cuando por llegar a fines determinados se avala cualquier tipo de medios.

Así, a través de la historia se antepuso el cumplimiento de ritos, preceptos y normas religiosas y/o sociales para no vulnerar costumbres, status quo, a menudo -casi siempre- para mantener incólume relaciones de poder y dominio en desmedro de lo puramente humano.

El Maestro, al permitir a sus amigos recoger unas espigas de trigo para mitigar el hambre, transgrede el absolutismo del Shabbat. Como tal, se le reprocha esa actitud por parte de las voces oficiales: es una transgresión imperdonable que remite a lo planteado en el párrafo anterior. Se antepone una norma a una necesidad humana primordial.

Y es que es el año de la Gracia y la Misericordia, el tiempo de un Dios que se ha hecho humano, tan humano como uno de nosotros, y revela en todos los gestos, palabras y acciones de Jesús de Nazareth que ansía y sueña con una humanidad plena, total y feliz, a la que lo demás debe subordinarse.

Por ello mismo, quizás debamos plantearnos el ponernos a arrancar tantas espigas que habitualmente se consideran prohibidas, espigas que alivien la exclusión, que terminen con el olvido, que arrinconen el hambre, que alimenten la fraternidad)

Paz y Bien



El otro yugo

Para el día de hoy (19/07/12):
Evangelio según San Mateo 11, 28-30

(En el siglo I de la Palestina de la predicación del Maestro, era usual utilizar el yugo para uncir a los animales de carga, es decir, utilizar ese arreo para que con su peso dichos animales doblegaran la cerviz y obedecieran los diferentes tironeos de rienda que el conductor utilizaba para dirigirlos a un punto determinado, con una velocidad específica y una ruta prefijada. Su peso variaba según se aplicara a bueyes o a mulas, y se utilizaba tanto para la carga como para el arado.

Todo ello no era desconocido para los oyentes habituales de Jesús, que especialmente eran campesinos agotados en las tareas del campo, y en cierto modo, nosotros hemos perdido esa capacidad de anunciar la Buena Noticia a partir de lo que la gente sabe y conoce en su cotidianeidad.

Tampoco desconocían los pobres el sentido figurado del yugo: ellos estaban doblegados por la pobreza, por las enfermedades, por el tributo brutal que les imponían tanto el reyezuelo de turno como el Imperio Romano, y por las inhumanas normas religiosas que la ortodoxia imperante les aplicaba.
Eran gentes agobiadas por la vida, heridos de angustia, resignados y con las esperanzas disipadas, y esa Palabra nueva se les volvía grata, asombrosa, una alegría indescriptible.

No es muy diferente nuestra realidad, sólo ha cambiado el refinamiento de los yugos con que se oprime a tantos, con los que se doblegan tantas vidas.

Quizás nuestra misión sea precisamente ésa, anunciar con hechos y palabras que hay otro yugo, el que brota del corazón sagrado de Jesús de Nazareth, un yugo liviano que es compasión, yugo de alegría, yugo de solidaridad, yugo de fraternidad incondicional, yugo de generosidad sin otro interés que el bien del prójimo, el yugo de la alegría y la liberación, del alivio y el descanso)

Paz y Bien





Escondido en los pequeños

Para el día de hoy (18/07/12):
Evangelio según San Mateo 11, 25-27

(La Palabra para el día de hoy es una inmensa exclamación de alegría que comienza con una advertencia para todos y cada uno de nosotros, que solemos gustar de acumular conocimientos -que no está mal- confiando que ese enciclopedismo religioso nos basta para alcanzar los favores divinos. Pero así como la erudición no es sabiduría, el exceso de prudencia, a menudo identificado con justificados conservadurismos, poco tiene que ver con la Buena Noticia.

Probablemente, si nos situamos en el tiempo histórico del ministerio de Jesús de Nazareth, podremos encontrar que esa admonición en principio iba dirigida a los sabios y prudentes de su época, es decir, a la aristocracia religiosa compuesta de escribas, exégetas enjundiosos, sacerdotes y doctores de la Ley, que solían poner barreras infranqueables entre su elite específica y el resto del pueblo, un pueblo que agonizaba en la opresión de crueles leyes de pureza/impureza, un pueblo a menudo despreciado por desconocer la ortodoxia y los preceptos, un pueblo hambriento de verdad y de un Dios al que constantemente le impedían acceder.
Hoy no es nuestra situación demasiado diferente.

Por eso el Maestro, sin excluir a nadie, se dirige principalmente a las gentes más sencillas, a pastores, pescadores y campesinos, y más aún, a aquellos a quienes un sistema puntillosamente organizado dejaba de lado por considerarlos indignos de participar en las cosas de Dios y en la vida misma.
Y estas gentes sencillas, estos pequeños que nada esperan de nadie y tan sólo confían en ese Dios al que pretenden esconderle, ellos son precisamente los que sonríen y disfrutan con la enseñanza de Jesús, además de conocer en sus cuerpos, en sus mentes y en sus almas el amor paternal de Abbá Padre de Jesús, que se manifiesta en las sanaciones rebosantes de ternura y compasión que el Maestro les prodigaba.

Hemos de volver allí, junto a ellos, a los pequeños, a los humildes que Dios ama entrañablemente. Y con el auxilio del Espíritu, volvernos parte de ellos, los que confían en Dios antes que en sí mismos, los que reciben la vida con ojos de niños descubriendo regalos, los que no se resignaron a no asombrarse, los que saben que el Dios de Jesús de Nazareth es un Padre que nos ama y una Madre que nos cuida, los que son como María, Madre de Dios, la que es una canción perpetua que celebra la misericordia y la liberación de nuestro Dios.

La Buena Noticia está escondida en el corazón de los pequeños)

Paz y Bien


No tan cercanos

Para el día de hoy (17/07/12):
Evangelio según San Mateo 11, 20-24

(Cafarnaúm, Corazín y Betsaida eran ciudades conocidas para Jesús de Nazareth, y a la vez, en ellas era bien conocido. Durante tres años Él las recorrió, enseñando la Buena Noticia, sanando dolencias, llevando alivio a los enfermos, sentándose a comer con los excluidos, bendiciendo con inefable ternura a los más pequeños.

Eran ciudades judías en donde la vida transcurría alrededor de la sinagoga, y el tempo era rigurosamente marcado por los fariseos de la ortodoxia y las leyes de pureza. aún así, y a pesar de todo lo que Él había realizado -pasó haciendo el bien diría Pedro tiempo después-, expresaban abiertamente su rechazo, no se convertían a esa vida nueva que el rabbí nazareno les proponía en cada palabra, en cada gesto, en cada sanación, en su misma compañía.

Y de algún modo, nosotros también creemos conocerlo y somos tenaces en renegar de cualquier conversión, Creemos que por pertenencia o conocimiento doctrinal ya está todo decidido, y en el mejor de los casos la Palabra de Jesús de Nazareth se nos vuelve sólo una costumbre que no cala la corteza de nuestra soberbia y no nos llega a las profundidades de nuestro corazón.

Él está siempre, pero nosotros persistimos en eludirlo. No estamos tan cercano, y nuestra garantía no es la pertenencia religiosa o social, sino el ejercicio pleno de la Misericordia y dejarnos conducir confiados por ese Espíritu que sopla en todas partes, hasta en los lugares más insospechados.)

Paz y Bien

Tu gente


Nuestra Señora del Carmen

Para el día de hoy (16/07/12):

Evangelio según San Mateo 12, 46-50

(Son muchos, y a menudo no se ven pero están allí, árboles firmes de entereza, florecientes en humildad y dignidad.

Son los que con todo y a pesar de todo destellan esperanza.
Son los que reniegan de todo egoísmo, los que tenazmente viven para los demás, los buenos samaritanos de cualquier tiempo y lugar que socorren a los caídos, los que siempre tienen una silla más y pan para compartir con aquellos que nadie invita, los que se desviven por los pequeños, los galileos constantes porque serán sospechosos a perpetuidad.

Son los que saben bien que la vida es un regalo y un milagro, y lo hacen saber a los demás, a menudo sin palabras.

Son los que celebran a ese Dios que hace maravillas en sus existencias y en toda la historia humana.

Son los del gesto manso y cordial, los que saben levantarse por más profundo que sea el pozo en el que se sumerjan, los que no se resignan, los que hacen que esta vida tenga sabor y merezca ser vivida, los que irradian luz paciente en medio de tantas opacidades.

Son tus hermanas y hermanos, padres y madres, hijos e hijas, vinculados a Vos por algo mucho más profundo que la biología, tu gente, seres magníficos de los cuales -a veces, porque somos mezquinos- se nos agranda el pecho de santo orgullo.

Son como María, Madre tuya por confiar, por creer, por ser fiel a esos afectos definitivos, el amor de Dios que todo lo sustenta)

Paz y Bien

Lo que no se lleva

Para el día de hoy (15/07/12):
Evangelio según San Marcos 6, 7-13

(Hay situaciones que de tan evidentes y obvias, las solemos pasar por alto: tal es el caso de la Palabra para el día de hoy. Sucede el envío misionero porque antes -y muy especialmente- hay una convocatoria, un llamado, tal vez eso que llamamos vocación.
Por ello a toda misión precede primero el llamado personal de Jesús de Nazareth; de lo contrario, puede inferirse que esa misión es sólo campaña de captura de adhesiones y no tanto misión de liberación, proclamación de la mejor de las noticias, edificación del Reino.

Es menester también no perder de vista la situación crítica en la que se encontraba el Maestro; las autoridades religiosas lo habían tachado de blasfemo y predicador peligroso -heterodoxo demoníaco-, y por ello mismo no tendría ya más espacio en la sinagoga y ello se ratificaba en el rechazo recibido en su querencia, en donde se lo presuponía conocido y, por tanto, sin nada que agregar a lo que inferían sagrado y establecido. Todo implicaba que el rabbí nazareno quedaría relegado al silencio, al ostracismo y que su vida habría de correr severos riesgos. Esas acusaciones no solían caer en saco roto, eran gravísimas.

Aún así, Él no se detiene. No hay amenaza ni peligros que puedan detener sus pasos ni los de los suyos. Así entonces el envío misionero es desafío manso e impulso revolucionario: lo que viene es algo nuevo, tan nuevo y asombroso que renovará la faz de la tierra.

Lo que se asoma en el horizonte es enorme: es hacerse bendición de Dios, presencia liberadora de todo espíritu que oprima, mensajeros de Shalom eterna. Es la tarea del mismo Dios, y se aparece como tan grande que su puesta en marcha se razona compleja, bien planificada y abastecida de recursos.

Nada de eso.
Es algo nuevo en la sintonía de la Gracia maravillosa, y hay una radicalidad distintiva en el previo envío mismo.

No vamos solos: se comienza de dos en dos porque juntos podemos, porque es más difícil caer, porque nos sostenemos con mi hermano, porque aunque el camino sea muy cuesta arriba siempre habrá un compañero bastón, hijas e hijos de Dios -a menudo silenciosos y escondidos- que evitan nuestros derrumbes, Cireneos de nuestras cruces.

Los enviados por Jesús de Nazareth se distinguen no tanto por lo que portan, sino más bien por lo que no llevan.
Ante todo, abandonan cualquier perspectiva de poder y dinero. El Reino no tiene nada que ver con éstos. Pero tampoco llevarán certezas de provisiones, de alimento, de vestimenta y equipamientos, para no olvidar jamás que el Reino se edifica con y desde los más pobres y desposeídos, y que las manos bondadosas de un Dios que es Padre protector y Madre solícita jamás dejarán librados a la suerte a los suyos.

Porque ante todo, la misión es misión de paz, y esa Shalom que trasciende fronteras -territorios, sociedades, religiones- surge del mismo Dios de la vida en aquellas hijas e hijos que se atrevan a la desmesura de creer)

Paz y Bien





Temores y tejados

Para el día de hoy (14/07/12):
Evangelio según San Mateo 10, 24-33

(Los temores suelen paralizarnos, desviarnos la mirada, quebrantar principios.

Los hay conocidos y evidentes, como por ejemplo el temor a la violencia producto de las persecuciones, el miedo a no ser fieles, el temor a la soledad, a la muerte, a la pérdida.

Sin embargo, hay otros temores igualmente gravosos y más sutiles, el temor a lo nuevo, al cambio, y el temor a andar por la vida con la sola seguridad de la confianza en Dios.

Es claro que solemos declamar que con Dios todo tenemos y nada nos falta, pero nuestra realidad es bien distinta.
A veces -demasiado seguido- Dios se nos hace un proveedor al que acudimos en nuestras urgencias o un calmante de nuestras ansiedades, y no un Padre que nos ama sin límites ni condiciones, cuidándonos siempre, soñándonos desde la eternidad felices y plenos.

Así entonces y desde ese amor asombroso que llamamos Providencia, no podemos quedarnos sometidos al temor, ni llamarnos a un murmullo demasiado prudente.
Hemos de subirnos a los tejados y gritar a voz en cuello acerca de este afecto entrañable, y denunciar sin ambages ni medias tintas a todo aquello que se opone a que un hermano sea plenamente humano, sujeto de su historia, heredero de toda felicidad.

Con todo y a pesar de todo, debemos permitirnos esta alegría)

Paz y Bien

Inseguridades ciertas

Para el día de hoy (13/07/12):
Evangelio según San Mateo 10, 16-23

(Una serpiente no nos suele resultar agradable ni muy simpática, menos aún lo que simboliza; por eso mismo, en boca del Maestro su mandato puede resultarnos, al menos, controversial y dar pié a interpretaciones diversas y hasta yuxtapuestas.

Por ahora, nos quedaremos en la sagacidad y en la capacidad de las serpientes de estar atentas, de moverse y actuar en el momento justo.
Nada de esto es contrario al Evangelio ni requiere demasiado análisis, pues el Maestro enseñaba las verdades de su Padre a partir de lo que las gentes conocían a diario, ejemplos sencillos de su cotidianeidad.

A la vez, el símbolo de la paloma es lo opuesto al anterior: nos resulta fácil entender su sencillez y su mansedumbre. Sin embargo, esta mansedumbre no debe tener por consecuencia ni la resignación ni la sumisión a lo que es injusto.
No podemos quedarnos quietos ni conformarnos con lo que es inhumano o contrario a la vida.

Así quedamos advertidos: la fidelidad a la Buena Noticia y el compromiso en la edificación del Reino no son fáciles ni amistosos para con los poderes de este mundo, especialmente porque todo nace de la gratuidad magnífica del amor incondicional de Dios. El Cristo crucificado y resucitado es también posibilidad para sus discípulos, mujeres y hombres dispuestos a vivir para sus hermanos.

Y más aún: cuando esta familia que llamamos Iglesia no sufre persecuciones y se acomoda a los poderosos, en cierto modo quebranta la sencillez de la Buena Noticia y reniega de ese Espíritu que la impulsa y sostiene)

Paz y Bien

Rodolfo Ricciardelli, señal de Dios para los pobres.

Padre Rodolfo Ricciardelli

13 de julio de 2008 - 13 de julio de 2010


Él rechazó honores, privilegios y rangos. Al igual que el santo negro Manuel, era de la Virgen nomás, y por eso mismo, era de Dios, de ese Dios al que reconocíamos cercano, uno más entre nosotros.

Quizás por ello descubría el rostro del Crucificado entre los más pobres y humildes, y así en los comienzos de acercaba a ellos con la mejor de las noticias.

Pero no bastaba y no basta, vos lo sabías bien Rodo.
No basta hablar de, hay que estar allí mismo, en esos lugares adonde nadie se anima o la gran mayoría le escapa. Porque el Reino comienza en nuestro aquí y en nuestro ahora ahí en esas Galileas siempre sospechosas, tan a menudo despreciadas y ninguneadas con fervor y precisión.

Él no se escapó, y más aún, él se hizo uno más entre los pobres, Dios con nosotros, Dios entre nosotros, un Cristo compañero de nuestros dolores, hermano de nuestras miserias, la Buena Noticia de nuestra esperanza, haciendo prójimo, edificando liberación desde esa identidad única e irreemplazable de ser hijas e hijos de Dios.

Entre los que no son tenidos en cuenta, o son variable económica, o votos en las elecciones, o trabajo esclavo -o putas descartables- te volviste signo y presencia de ese Dios que abiertamente se ha puesto del lado de los pobres... aunque con dolor y entre lágrimas, Richar, esta Iglesia que amamos a veces olvide su vocación primera, que es la de Jesús de Nazareth.

Vos sabías bien que no había que resignarse jamás, de no había que ceder ni una baldosa a la injusticia. Tampoco esquivaste el cuerpo cuando en los espantosos años de fuego y dictadura se llevaron a Mónica Candelaria y a tantos otros, ni cuando te ibas con el Emilio a patear la puerta de la Rosada, con temor y temblor pero sin vacilar.
(Además eras bostero y peronista, para escándalo de algunas almas ciertamente mezquinas)

¿Qué nos queda? Bastante tristeza -te extrañamos a rabiar-, pero el pobrerío, tus hermanos, saben que seguís estando para siempre y en plenitud.

No nos aflojes en tu compañía santa, y regalanos bendición. Protegenos de la indiferencia y de la resignación. Volvenos con el Maestro dignos y firmes en la justicia y la esperanza.

Un abrazo inmenso

Paz y Bien

Ricardo


Misión vida

Para el día de hoy (12/07/12):
Evangelio según San Mateo 10, 7-15

(El mandato de Jesús de Nazareth para sus discípulos, mujeres y hombres de todos los tiempos, es el de anunciar la cercanía del Reino. El Reino está aquí y ahora, cerca, muy cerca, tan cerca que palpita en cada corazón que abre sus puertas a la mejor de las noticias.

Este anuncio vá mucho más allá de la mera declamación, y excede las palabras. El Reino acontece cuando en la sintonía asombrosa de la Gracia se brinda una enorme e incondicional Shalom allí donde las hijas e hijos de Dios comparten con los otros sus alegrías y esperanzas.

El Reino es mano abierta al excluido, es salud y plenitud, es libertad, es fraternidad, es generosidad y solidaridad sin condiciones, es compasión, es cruz compartida para que el dolor se aligere, es hospitalidad para el errante, es hogar para el abandonado, es pan que se comparte y alcanza para todos.

La misión de los discípulos no es una accesoria de la religiosidad, preceptos a cumplir ni dogma al cual aferrarse. Es eso seguramente, pero mucho más.
La misión es la vida misma, la Resurrección que se expande de puro gozo, a fuerza de desalojar mansamente a la muerte)

Paz y Bien

Envío y destino

Para el día de hoy (11/07/12):
Evangelio según San Mateo 10, 1-7

(Jesús elige a personas que han convivido con Él, que han compartido su vida y no sólo su enseñanza. No ha elegido líderes notorios, profetas, reyes, dirigentes, o poderosos rutilantes de fama y exactitud doctrinal y piadosa.
Él se decide por gentes sencillas, gentes a las que conoce en su humildad y cotidianeidad, gentes a las que sabe limitadas y a menudo quebradizas, pero aún así las envía con una misión de sanación y liberación, anunciando la mejor de las noticias y convocando a los dispersos a un pueblo nuevo y siempre creciente.

Es decisivo que el Evangelista recuerde con detalle sus nombres: el Maestro no hace una convocatoria abstracta, y entre los nombres de los Doce también están los nuestros, a pesar de las negaciones de Pedro, de los fanatismos zelotas de otros, de la traición de Judas, de la violencia que burbujea en los zebedeos. En esos doce nombres nos podemos reconocer todos y cada uno de nosotros.

Los discípulos no tienen una tarea y un mandato diferente al de su Maestro. Más aún, cuando ellos van, es Él el que se hace presente.
Ellos son Él, y su envío es su destino, un destino de llevar felicidad y plenitud a todas partes, liberando a la gente de toda cautividad, aliviando toda dolencia, anunciando que Dios es Abbá y nos ama incondicionalmente, misión de compasión y misericordia, destino de los resucitados)

Paz y Bien

Por ciudades y pueblos


Para el día de hoy (10/07/12):
Evangelio según San Mateo 9, 32-38

(Las acciones de curación -milagros de sanación- de Jesús de Nazareth tienen siempre denominadores comunes a todas ellas: que Él se vuelca por entero hacia el que sufre, que se involucra en situaciones concretas y no en abstracciones y que todo lo que hace en favor del doliente está dirigido a la plenitud de la persona y no solamente a una situación particular.

Todo esto se magnifica cuando observamos con detenimiento el contexto: en la Palestina del siglo I abundaban las enfermedades, y estos padecimientos significaban con toda certeza abandono, ostracismo y soledad para el enfermo, a lo que debía añadirse el cruel concepto de que las dolencias eran castigos justificados de un dios verdugo a causa de pretéritos pecados. También y por ello mismo, la enfermedad era sinónimo de impureza religiosa que automáticamente excluía al enfermo de toda participación plena en el culto y en la sinagoga.
Esta situación tenía ribetes moralmente contagiosos: por esas normas de pureza, era menester alejarse del enfermo so pena de volverse uno mismo impuro.

Por ello mismo, las gentes estaban gratamente asombradas: lo que el rabbí nazareno hacía, nadie se había atrevido a hacerlo. Nunca había sucedido, esas bondades que llegaban a ellos de las manos de ese Jesús los volvía reales, existentes, importantes todos y cada uno de ellos para Alguien.
Sin embargo, los dirigentes fariseos lo repudiaban con denuedo; suele suceder siempre lo mismo, cada vez que el poder es silenciosamente cuestionado desde la caridad, y los fariseos no tienen en cuenta el bien que se hace, ni el amor de Dios invocado y proclamado. Sólo acusan por el poder que creen en disputa.

Aún así, Él iba por ciudades y pueblos anunciando la Buena Noticia y sanando todas las enfermedades y dolencias.
La Buena Noticia de un Dios Amor y Abbá allí en donde toda novedad suele ser mala, y junto a ello el alivio de penas y pesares.
Jesús de Nazareth no funda instituciones, no se detiene en la instrucción académica de doctrinas ni en especificaciones de culto. Él camina diciendo lo que nadie dice, y regala salud y consuelo en medio de un mar de sufrimiento e indiferencia.

Quizás nos hemos incapacitado para estas cosas tan decisivas: Palabras que den viva, compasión sin condiciones. Algún espíritu malo llevamos, y hemos perdido el habla, y con un poco de confianza Él nos curará para volver a decir lo que se calla, y volvernos humildes obreros en la edificación del Reino, ese recinto de bondad y justicia eternas que comienza en el aquí y ahora)

Paz y Bien

Tupasy


Día de la Independencia Argentina

Nuestra Señora de Itatí

Para el día de hoy (09/07/12):

Evangelio según San Lucas 1, 39-47

(Tupasy.
Así llaman a María de Nazareth nuestros hermanos primeros, en la antigua y bella lengua guaraní.
Tupasy, Madre de Dios, y es reconocimiento pleno de afecto, y es identidad en la que germina la confianza maternal, y es señal de liberación.

Porque nada sucede por casualidad, y es cada vez más necesario redescubrir la silente y asombrosa acción de la Gracia a cada instante, especialmente allí cuando lo que acontece parece surgir solamente por cuestiones azarosas.
Porque no es casual que un día como hoy, celebración de nuestra libertad como pueblo joven, festejemos a Tupasy entre nosotros y con nosotros.

-Donde está la Madre está el Hijo-

María es profecía, signo de esa Salvación que nace de entre los más pequeños, María es encuentro jubiloso y canto pleno de liberación a un Dios que nunca nos abandona, que siempre ha estado entre nosotros en nuestras cruces, en nuestros dolores, en nuestras alegrías, Dios que es misericordia, Dios que ama entrañablemente a los más pobres, Dios que libera a los oprimidos y nos redime de toda cautividad, Dios que se hace historia para que edifiquemos Reino en este aquí y ahora con mansos sueños de futuro, Madre color de patria, hermana y compañera, chesy de los humildes, ternura cierta para los que no cuentan.

Sin embargo, no podemos acotarnos a un puro recuerdo de épicas pasadas.
La liberación ha de contruirse cada día, desde el trabajo honesto, con los perpetuos hambrientos de justicia y sedientos de fraternidad. La Patria se llama papá, se llama mamá, florece en los hijos, es madre y esposa, Patria que es amigos, abuelos venidos de lejos, pueblos de raíz milenaria, rostros morenos -a menudo sin nombre-, corazones y afectos en urdimbre santa de paz.

María Itatí nos congrega entre sus manos pequeñas, silencio fecundo, vida orante que se crece en el servicio, Madre que vuelve a celebrar con nosotros que no estamos solos y que todo está por hacerse, y que aún hay una Palabra por escucharse.

Feliz día)

Paz y Bien



El hijo de María


Para el día de hoy (08/07/12):
Evangelio según San Marcos 6, 1-6

(Él regresaba a lo que conocía, a su ambiente, a su querencia. Se había criado allí, había jugado con los otros niños del pueblo, sus manos se encallecieron en faenas artesanas, en el esfuerzo cotidiano de arrimar algo al sustento familiar.

Sábado de sinagoga: como todo varón judío, tiene derecho a comentar frente a la congregación -precisamente ésa es la traducción literal de sinagoga- los textos sagrados. Sin embargo, Él dá un paso más; Él se pone a enseñar la Palabra desde la luz de la Buena Noticia a sus paisanos.

Ellos no pueden salir de su estupor: lo conocen o creen conocerlo demasiado bien como para tolerar que venga ahora con pretensiones de profeta, de maestro, de autoridad de parte de Dios. Y, claro está, reniegan de sus milagros: no aceptan que esas manos cuarteadas de tekton sean capaces de sanar enfermos, de realizar milagros con la fuerza de Dios.

Ese Jesús tiene su misma tonada galilea, lo han visto cotidianamente durante treinta años, saben que no ha concurrido a los pies de ningún rabbí de nota como discípulo y carece de formación teológica, no puede venir ahora a plantarse en tren de autoridad y magisterio.
Además, tienden a denigrarlo al nombrarlo como hijo de María, sugiriendo que es un varón sin padre; la identidad judía se define desde los padres, nunca desde las madres.

En realidad, la irrupción de Jesús de Nazareth les quebranta la rígida estructura social y religiosa en la que se sienten cómodos y seguros, pero es un armazón que deja todo establecido, que no admite ninguna novedad, que se afirma a partir de esas normas de pureza y exclusión en un rigor tan estricto que cualquier actitud de renuevo es motivo de escándalo y repudio.
A partir de allí nada será lo mismo en su ministerio, y nada será igual cada vez que se rechaza la frescura maravillosa de la Gracia y del Espíritu.

Ellos querían descalificarlo especialmente al sindicarlo como hijo de esa mujer, María.

Sin embargo, cuando reconocemos a Jesús como al hijo de María de Nazareth, nos acercamos a su entrañable y profunda humanidad, esa que lo hace tan nuestro, tan cercano, tan Dios con nosotros.
Y quizás entonces, con el auxilio de ese Espíritu que lo impulsaba y sostenía, volvamos a escuchar a tantas profetisas humildes de nuestros días, a los profetas de nuestros barrios, a aquellos que nos despiertan de los sopores de las costumbres con la frescura de la mejor de las noticias, voz de Dios que nos vuelve a llamar a cada instante)

Paz y Bien

Vino nuevo


Para el día de hoy (07/07/12):
Evangelio según San Mateo 9, 14-17

(Las costumbres vitivinícolas de la Palestina del siglo I indicaban que el mosto -paso inicial de la uva en fermento- debía colocarse una cierta cantidad de tiempo en odres de hechura reciente, o también en pellejos nuevos, que no eran otra cosa que vasijas confeccionadas con piel de cabra.

En cualquiera de los dos casos, la fermentación de los mostos -ese vino nuevo, provoca una reacción quimica tal que se libera una gran cantidad de gases muy volátiles, los que ejercen una presión muy fuerte en el recipiente en donde se encuentran, el cual a su vez se halla cerrado al vacío para evitar se pervierta ese vino.
Por eso mismo, cuando los odres o los pellejos no eran de reciente elaboración, estallaban y se perdía todo el vino nuevo esperado.

El Maestro enseñaba la Buena Noticia de Abbá su Padre a partir de las cosas que sus oyentes vivían a diario. No teorizaba sobre abstracciones incomprensibles, sino más bien resignificaba la cottidianeidad a partir de una profundidad insospechada, y quizás en algún punto nos hemos olvidado estas cuestiones tan primordiales. No anunciamos el Evangelio desde las cosas que le suceden a las mujeres y los hombres de nuestro tiempo, y especialmente a través de un diálogo fecundo con todos los colores de cada cultura.

Porque vivir en plenitud la Gracia maravllosa, la mejor de todas las noticias, no es una simple adhesión a una doctrina religiosa. Implica una radicalidad decisiva, y por ello mismo una transformación total de estos odres que somos.
Se diluye y se pierde la bondad del vino santo cuando se le recibe en pellejos que se niegan a transformarse.

El vino nuevo es novedad perpetua, día a día, segundo a segundo. Nos vamos renovando y recreando a cada instante por la bondad de Aquél que nos ha soñado para la celebración con los hermanos, para un brindis de alegría que no se disipe, para que las obligaciones no surjan de una tabla predefinida de preceptos cumplibles a rajatabla sino desde corazones en donde la generosidad y el amor florezcan impetuosos e incontenibles)

Paz y Bien

Las mesas del Maestro

Para el día de hoy (06/07/12):
Evangelio según San Mateo 9, 9-13

(Las mesas de Jesús de Nazareth siempre han estado cargadas de asombro y escándalo.

Asombro por la amplitud constante, por la fiesta perpetua, porque en sus mesas se celebra la vida, se reunen todos en fraternidad a partir de la diaconía o servicio que nos hace reconocernos como hijas e hijos del mismo Padre.

Escándalo porque Él invita abiertamente a su mesa a aquellos a quienes nadie invitaría, a réprobos, a despreciables/despreciados, a los heterodoxos de cualquier doctrina, a los inexactos del culto, a los que nadie tiene en cuenta.

Es el mensaje de su Padre, en donde todo se decide por la generosidad y la Misericordia, el sueño eterno de que todas sus hijas e hijos se pongan de pié y caminen y dejen atrás vidas estériles, vidas opresoras y oprimidas, vidas malgastadas, al igual que Mateo, que deja atrás su mesa de cobro de tributos, su tabla de explotación de los más pobre a favor de los poderosos para ir tras el Maestro, peregrino de felicidad y plenitud. Porque la vocación cristiana es ante todo eso mismo, un llamado a ser felices.

Nuestras mesas no suelen ser como las mesas de Jesús de Nazareth. Nuestras mesas no son suyas. Aún dejamos fuera a muchos por diversos motivos, aún buscamos a los religiosamente correctos, a los piadosamente impecables, aún faltan llegar a compartir el pan que no se agota a tantos, esos tales que tienen las preferencias de su corazón sagrado, de sus entrañas misericordiosas)

Paz y Bien


En pié, con la mirada en alto


Para el día de hoy (05/07/12):
Evangelio según San Mateo 9, 1-8

(Jesús de Nazareth ha venido a traernos la vida nueva del Reino de su Padre, esto es, vida plena y total. Suponer la parcialización de la Buena Nueva es menoscabar con mezquindad la asombrosa y magnífica Gracia que se derrama abundante como el pan multiplicado sobre toda la humanidad.

Por ello, como en la Palabra para el día de hoy, se trata de una cuestión de salud integral: el Maestro libera al hombre paralizado de las ataduras del pecado y de la enfermedad que lo somete.
Ante todo, significa la aceptación de la verdad, de esa misma verdad que nos hace libres: hay un hermano postrado por varias causas, y allí está Él, siempre dispuesto al bien, ansioso de que nos pongamos de pié, que abandonemos todo quietismo, que podamos levantar la mirada para ver a los ojos al hermano y allí encontrarnos con el Dios de la Vida.

Quizás nos hemos olvidado de esta cuestión fundamental, y es que la religión no es la adopción de doctrinas, cumplimiento de normas de culto o adhesión confesional, sino antes bien la Misericordia de Dios que se expresa en el socorro al hermano que está caído y que no puede levantarse.
Ésa es la religión primera, la verdadera, la de nuestro hermano y Señor Jesús, Cristo de nuestra Salvación)

Paz y Bien

En la otra orilla de la liberación

Para el día de hoy (04/07/12):
Evangelio según San Mateo 8, 28-34

(Hoy la Palabra nos sitúa en la Decápolis en la ciudad de Gadara, al sudeste del mar de Galilea.
Hay una geografía a la cual debemos prestarle atención, plena de los signos y símbolos que nos brindan los Evangelistas en estos detalles.

Es una región harto sospechosa de heterodoxia, teñida de cultura griega y cultos seguramente paganos: es de inferir que el manto de rechazo que se cierne sobre la zona presupone la imposibilidad de que Jesús de Nazareth realice allí milagro alguno.
No es algo demasiado distinto a nuestras condiciones de fé supuesta -como si la caridad y la mejor de las Noticias se acotara a algunos buenos y puros-.

La acción, los gestos y las Palabras del Maestro son mansamente revolucionarias y desafían cualquier condicionamiento previo, despertándonos del sopor de exclusiones varias.
Porque en todas partes agobia el dolor: el cementerio que significa la muerte, los cerdos -animales impuros para la cultura judía- que simbolizan las opacidades e impurezas que nos impiden aceptar el abrazo de Dios, el mar significante del caos y el alma en desorden.

Sin embargo, basta la presencia del Señor para que todo el mal férreamente establecido se trastoque y espante. No importa el lugar, no cuenta la intensidad, no hay resignación posible, y es mandato para todas las hijas e hijos de Dios anunciar con hechos concretos -a menudo en silencio- vida y liberación para todos, sin exclusiones ni condiciones previas)

Paz y Bien

Las señales del Crucificado


Santo Tomás, Apóstol

Para el día de hoy (03/07/12):

Evangelio según San Juan 20, 24-29

(Fácil y razonable es la lectura que supone solamente la incredulidad de Tomás, y su empecinamiento en ver y tocar él mismo a su Maestro resucitado, aún cuando el resto de sus compañeros le insistieran en contrario.

Mas, podemos atrevernos a navegar en otros niveles de profundidad que en nada contradicen este postulado inicial. La Palabra de Dios es Palabra de Vida y Palabra Vida que nos expande siempre el horizonte escaso de nuestras mínimas existencias.

Por ello mismo, podemos ubicarnos en esos ocho días de increíble testarudez.
Los otros diez discípulos -pueblo nuevo en ciernes, comunidad fundada desde la vida recobrada- estaban jubilosos porque Jesús vuelto a la vida y presente entre ellos les había devuelto la esperanza, y es símbolo de esa gente recreada que llamamos Iglesia.
Tomás no ha sido partícipe de esa alegría inconmensurable que significa vida victoriosa, muerte que no tiene la última palabra, el fin de todo temor, el destierro del no se puede. Se obstina en sus trece, a pesar del testimonio de lo que le relatan los otros, que han vivenciado en plenitud la increíble resurrección de Jesús y están movilizados por el Espíritu.

Tomás permanece en parámetros antiguos y lógicos, esos mismos que entienden la muerte como final, a un Mesías gloriosamente vencedor de sus enemigos y no a este Cristo derrotado en la cruz, y se encierra en su resignación.
Por otra parte, la escena conmueve: ocho días firme en su ceguera, a pesar de la insistencia de los otros.

Aún así, aún cuando Tomás bordea el orgullo, sucede lo impensado quizás como signo de los nuevos tiempos de la Gracia asombrosa y magnífica.
Se aparece ante ellos, y a Tomás especialmente, Jesús de Nazareth el Resucitado.

Sus manos tienen las marcas de los clavos romanos, su costado muestra la crueldad torpe de la lanza del soldado. Las marcas de la Pasión no se esconden, tal vez para recordarnos que el Resucitado es el Crucificado, y que la Resurrección sucede porque antes aconteció el amor mayor de la Cruz.

Sólo entonces Tomás lo reconoce, y es el Maestro, y es el Señor y es su Dios.

Nosotros tenemos ese reconocimiento pendiente.
Y es que Cristo está vivo y presente en las llagas y en las heridas de nuestros hermanos lastimados, de nuestros heridos, de nuestros crucificados.

Cuando nos arrecie la incertidumbre y nos acosen las dudas, nos reencontraremos con nuestro Dios en ese Jesús cuyo rostro resplandece especialmente en los que sufren)

Paz y Bien

Desprendimientos


Para el día de hoy (02/07/12):

Evangelio según San Mateo 8, 18-22

(Vivir en fidelidad y plenitud la Buena Noticia implica una radicalidad total que no admite medias tintas ni excusas.
Es la misma entrega incondicional y completa de Jesús de Nazareth, que no se reservó nada para sí en el amor supremo de la cruz.

Sólo desde esa entrega, en la que sea primordial la generosidad y la fé, es posible comprender lo que hoy plantea el Maestro.

Significa desprenderse de toda comodidad falsa que nos ata el alma, para ponernos en marcha, porque el amor y el discipulado son ante todo un ir hacia, un salir de nosotros mismos para ir al encuentro de Dios en el hermano, desatarse de todo lo que nos impide cumplir con nuestro destino de peregrinos, de pueblo en marcha que no se detiene.

Significa dejar atrás toda muerte, todo lo que nos sepulta y nos hiere de olvido, significa optar siempre por la vida aún cuando todo indique lo contrario, significa aceptar la propia historia pero no resignarse a ser esclavos del pasado ni presos nostálgicos de múltiples culpas. EL Dios de la Vida es Padre de Misericordia que nos abraza en su perdón, y nos espera, y nos seguirá esperando, andando ahora mismo entre nosotros)

Paz y Bien

La decisión de no resignarse


Para el día de hoy (01/07/12):

Evangelio según San Marcos 5, 21-43

(Son dos casos extremos, y son dos mujeres bien distintas enfrentadas al sufrimiento.

Una es una niña que apenas se asoma a la vida, a la que asalta una muerte impiadosa y cruel, árbol joven talado en sus brotes primeros. En la súplica de Jairo su padre está el dolor inexpresable de un hijo que se pierde, de la falta de respuestas, de hacer lo que sea frente a lo que aparece como inevitable.

Otra es una mujer adulta, quizás más cerca de la vejez y la partida a la que la vida se le escapa en la sangre que vá perdiendo. Su destino parece sellado, y a la enfermedad se le añade el gravamen de ser mujer y el oprobio de unas crueles normas de pureza.

No es casual que el Evangelista narre estos dos hechos en la misma perícopa, partes ambos de un mismo y único relato.
Ante todo, realiza un distingo geográfico que es más bien espiritual. Jesús de Nazareth siempre está atravesando esos lagos inmensos que interponemos entre unos y otros, yéndose raudo a la otra orilla de nuestras inhumanidades, invitándonos a subirnos a su barca humilde de felicidad y fraternidad. Prefiere la costa de la Galilea sospechosa a la aparentemente perfecta playa de la ortodoxia y la pureza instituidas por almas estrictas y carentes de toda generosidad.

En ambos casos, suceden hechos impensados y asombrosos, quizás porque en el tiempo de la Gracia todo se vuelve motivo de maravilloso estupor.

Jairo como jefe de la sinagoga, no se hubiera dignado jamás a acercarse al réprobo y andrajoso predicador nazareno, a ese loco y blasfemo que sus pares solían expulsar de sus Shabbat.
La hemorroísa, por ser religiosamente impura y por el tabú social de ser mujer, jamás se hubiera atrevido a tocar al rabbí caminante.
Sin embargo, ambos están frente al abismo de situaciones extremas, y lo que acontece es mucho más que un nada que perder supuesto.

Pero lo que sucede es el misterio insondable y magnífico de la fé, y esa fé implica nunca resignarse, jamás darse por vencido aún cuando campeen las sombras de la muerte y el dolor, una fé que atraviesa rauda las aguas de doctrinas, dogmas y pertenencias, para ir a la otra orilla del encuentro personal. Porque no creemos en algo, creemos en Alguien, Jesús de Nazareth el Cristo de Dios que revela la ternura de su humanidad, es el más humano de todos nosotros, un Jesús que nos toma de la mano para que nos levantemos y nos despertemos de tantos sopores mortales, un Dios que se deja encontrar por entre la multitud, que se deja tocar a pesar de todos los que se interponen con mil excusas.

Quizás debamos abandonar tantos llantos estériles, tantas pérdidas prematuras, tanta vida que se nos pierde gota a gota, día a día, porque anda entre nosotros Aquél que no quiere que ninguno se pierda, que todas las hijas y los hijos de Dios vivan, y vivan en plenitud)

Paz y Bien





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