Tiempo de mujeres, fiesta de la vida, música de la Gracia

Visitación de la Virgen María

Para el día de hoy (31/05/12):

Evangelio según San Lucas 1, 39-56

(Ella tiene las urgencias propias de la Gracia, y se pone en camino hacia la casa de Zacarías e Isabel, anticipo santo de ese Hijo que se le crece en el seno y que un día se revelaría el mismo como Camino, Verdad y Vida.

No podemos pasar por alto que se dirige desde la pequeña Nazareth hacia Ain Karem en las montañas de Judá, cien kilómetros harto riesgosos para una muchachita embarazada los camine en soledad. Pero aún con los peligros en ciernes, María no se detiene, ¿quién puede detener a los que el Espíritu impulsa?.

Allí en casa de Zacarías se produce el encuentro, y a pesar de ser parientas, no pueden ser más distintas esas dos mujeres.
Una de ellas casi abuela, esposa de un sacerdote del Templo, de muy buena posición. La otra, jovencísima -casi una niña- campesina judía de pies descalzos, de aldea perdida, esposa de carpintero ignoto, y ese encuentro relata nuestra cotodianeidad: siempre hemos de encontrarnos con distintos a nosotros, y quizás en esa alteridad que a veces asoma como contraposición, podemos crecer.

Pero son dos mujeres que se encuentran y se reconocen, dos mujeres que no han renunciado a la capacidad de asombro, a la posibilidad de sorprenderse, a la capacidad de ver más allá de las apariencias, a un Dios que se revela presente en el otro, pura vida en nuestra cotidianeidad.

Cuando nos encontramos, cuando nos reconocemos tal como somos, cuando descubrimos con asombrosa alegría que Dios está presente y vivo en el otro, la vida nos dá un salto gigante que no se apaga.

Es un tiempo nuevo y extraño: el Dios del Universo no ha buscado sabios profetas, reyes de nobleza descollante o guerreros victoriosos para anunciar que se inaugura el año de la Gracia y la Misericordia. Ha elegido a dos mujeres que tendrán hijos en circunstancias al menos sospechosas, irregulares, dos niños increíbles que han de cambiar la historia.

Es un Dios que no deja ni dejará de asombrarnos, el Dios que llena los ojos profundos y la vida de María, y del que María sabe decididamente inclinado a los pequeños, Dios de la Salvación antes que de la condena, Dios que defiende a los pobres y hace caer a los poderosos, Dios que enaltece a los humildes, que los reune a su mesa y que dispersa a los soberbios, un Dios fiel a sus promesas, Dios de nuestras historias siempre presente, el Dios de María y Jesús de Nazareth, nuestro Dios de la vida)

Paz y Bien

De servicio y cruz


Para el día de hoy (30/05/12):

Evangelio según San Marcos 10, 32-45

(Los discípulos estaban asombrados y atemorizados por lo que acababan de escuchar: no aceptaban la Pasión que el Maestro les preanunciaba, porque aún no entendían la ilógica del Reino y la nueva identidad de la Gracia. Tampoco entraba en sus esquemas un Mesías pobre y aparentemente derrotado, que no se impusiera victoriosamente a sus enemigos.

De esa misma índole es la postura de los Zebedeos, Santiago y Juan: ciegos y sordos a las enseñanzas de Jesús de Nazareth, discuten de modo virulento por espacios de poder y privilegios, renombres y jerarquías.
Es esa espiritualidad del éxito -teología de la gloria- que desdeña el servicio y la cruz, es la religiosidad de las prebendas que supone un dios al que puede manipularse por la acumulación de actos piadosos prefijados, un dios que pretende una pirámide aristocrática en donde la fraternidad no tiene lugar.

Pero ese no es el Dios Abbá de Jesús de Nazareth.

Él asume para sí mismo y para los suyos la diaconía, es decir, el servicio en la comunidad desde el último de los lugares, lugares fácilmente reconocidos por los poderosos como propios de los esclavos o de los ínfimos, los que no cuentan.

Esa diaconía implica despojarse de todo interés personal y encarnar en la propia existencia la vida y la plenitud del otro como horizonte personal, y más aún: tiene el significado trascendental de llamar a la mesa inmensa del Reino a los últimos, a los olvidados, a los excluidos y cederles esos lugares que consideramos como propios por pertenencia, nacimiento o cualquier tipo de méritos.

Vivir la Buena Noticia no es tanto la adhesión a una doctrina ni el puntilloso y exacto cumplimiento de preceptos, sino amar al prójimo desde la infinita perspectiva de la cruz y del servicio, único camino que nos hace plenamente humanos como el más humano de todos, Jesús de Nazareth)

Paz y Bien

Caracteres de libertad


Para el día de hoy (29/05/12):

Evangelio según San Marcos 10, 28-31

(En cierto modo, el argumento de Pedro es también el nuestro: es la mentalidad del trueque, de la acumulación de méritos, eso de que Dios nos debe tal o cual cosa, también aquello de que podemos hacer cosas por Dios.

Pero el Reino inaugurado por Jesús de Nazareth tiene color y perfume de libertad. Se edifica desde el amor increíble y la confianza que Abbá Padre ha depositado en cada uno de nosotros.
Por ello mismo el Maestro no reprende, sino que propone para los suyos otra vida, de libertad total y plenitud.

Es el tiempo asombroso de la Gracia: en la ilógica del Reino somos cada vez más libres no sólo cuando nos vamos liberando del ego, sino cuando ponemos toda nuestra existencia al servicio de los demás.
Y más aún, cuando nos hacemos últimos, esclavos de todos por solidaridad y compasión, frutos de la vid verdadera que tiene destino de vino santo para que la vida sea fiesta, pues para ello hemos sido soñados y creados, para la alegría y la celebración perpetuas.

Hay que tomar impulso y atreverse a ser últimos, como Aquél que siendo todo se hizo nada para nuestra liberación)

Paz y Bien

María Madre de la Iglesia

María, Madre de la Iglesia

Para el día de hoy (28/05/12):

Evangelio según San Juan 19, 25-27

(María presencia.

Muchachita judía de aldea ignota y polvorienta, que decide con su Sí! el hecho que cambia la historia de la humanidad, la encarnación del Dios del Universo en su pequeñez, Dios que se hace uno de nosotros desde una fé y una confianza que le crece desde su corazón inmenso, más allá de cualquier duda o aserto de la razón.

Mujer que a veces no comprende a ese Hijo increíble, pero que no rechaza ni reniega, guarda y atesora en las honduras de su alma los asombros que Dios le vá regalando.

Madre atenta a las necesidades de los demás, al vino que no alcanza, a la vida que se apaga, encendiéndonos de nuevo con -Hagan lo que Él les diga-.

Madre por el Hijo nacido de su seno, Madre por guardar y germinar la Palabra, Madre y hermana, discípula y compañera.

Madre firme y fiel aún ante el dolor indescriptible del Hijo que se le muere en esa cruz de dolor y espanto, Mujer sin casa que encuentra su hogar allí en donde viven los hermanos de su hijo.

Madre de la Iglesia por presencia, por compañera de camino, por vida orante, por ese Espíritu que la hizo Immá de Jesús y de los creyentes que saben que no están solos en sus penas y alegrías, el mismo Espíritu que genera vida, esperanza y alegría, Madre de aquellos que se reunen en nombre de su Hijo en la mesa increíble de la Gracia, Matria de nuestros corazones a la deriva, rostro materno de ese Dios que nos quiere como un Padre y nos cuida como una Madre en este pueblo creciente que es ante todo familia y que llamamos Iglesia.

Porque en donde está la Madre, allí -sin lugar a dudas- hemos de encontrar al Hijo)

Paz y Bien

Aliento de Dios


Solemnidad de Pentecostés

Para el día de hoy (27/05/12):

Evangelio según San Juan 20, 19-23


(Nada sucede por casualidad y ningún hecho -por nimio e insignificante que parezca- está librado a cuestiones azarosas.
Antes bien, hemos de suponer que hay una causalidad en todo lo que sucede y desde ojos capaces de ver más allá de lo evidente, en las causalidades podemos descubrir la mano bondadosa de Dios a cada instante, en todos los fragmentos que componen estas pequeñísimas existencias que somos.

Ellos se encontraban ocultos en ese recinto de paredes dobles, un muro de ladrillos y otro muro más sólido de miedo, de temor, de incertidumbre. Su Maestro ha muerto en el cadalso reservado a los criminales más abyectos, en esa cruz de horrores que presagiaba, de algún modo, un fin similar para ellos. Y en ese encierro es razonable pensar que no representan una amenaza para nadie, se han quedado sin Aquél que es el más fuerte, Aquél que los encabezaba, Aquél que siempre iba por delante.

Pero es tiempo del Resucitado, tiempo de la Gracia, tiempo de lo impensado, tiempo de lo asombroso, tiempo del todo es posible.

Allí en donde todo parecía cancelado, en donde sólo quedaba esperar la noche más cerrada y un final oscuro, allí en donde sólo puede respirarse resignación, allí irrumpe el Resucitado. Su credenciales, para ser reconocido, son las huellas que la Pasión ha dejado en Él, clavos en sus manos, lanza en su costado, instrumentos de precisión de romana factura.
No hay certeza mayor, por eso es menester mostrar las heridas: Jesús está entre ellos, vivo y pleno a pesar de que han querido silenciarlo para siempre, a pesar de una muerte teñida con los colores de lo definitivo.

No hay que escaparse del asombro, no hay que temerle al estupor de que la muerte y el horror no tengan la última palabra.

Él sopla sobre los suyos su Espíritu, aliento de vida, esa vida que se creció en la tierra sin mal de María de Nazareth, ese mismo Espíritu que aleteaba sobre la tierra informe recién moldeada, generando vida y más vida, el Espíritu que lo sostuvo en las durezas del desierto, que jamás lo dejó librado a la soledad.

Aliento de Dios que nos reconcilia con la vida, nos sana las heridas, reune a los dispersos, Padre de los pobres, consuelo inmenso en toda aflicción, calma en nuestras tempestades, paz que no se pierde, alegría interminable, impulso y coraje, Espíritu de verdad que es liberación, fuego que nos disipa los fríos de la resignación, susurro magnífico en nuestros corazones que nos hace llamar a Dios Abbá!)

Paz y Bien



Inagotable


Para el día de hoy (26/05/12):

Evangelio según San Juan 21, 20-25

(No alcanzaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían detallando todas las cosas que Jesús hizo.

Es una afirmación rotunda, que en primer lugar refiere a todas las cosas que el Maestro realizó durante su ministerio. Son tantas y expresan la abundancia de la Gracia, que es imposible -aún para hombres inspirados como los Evangelistas- relatarlas una por una. Además, ellos han tenido por misión transmitir la Palabra de Salvación, y no tanto presentar una colección de hechos maravillosos.

Pero hay más.
Seguramente es imposible plasmar en libros todo lo que el Maestro ha hecho por los suyos a través de la historia, y lo que sigue realizando a diario, en cada una de nuestras existencias.

¿Acaso seremos capaces de darnos cuenta?

Nuestros agradecimientos nos parecerán insuficientes frente a la magnitud inagotable de la Gracia y la bondad del paso redentor de Dios en nuestras vidas.

Y al igual que Pedro, debemos reorientar la mirada para volver a descubrir esa Pascua perpetua que es la historia y que aún no terminamos de descubrir, el amor infinito que Él tiene con cada uno de nosotros y con toda la humanidad, sin límites ni excepciones.
En todos ha dejado sus huella, por todos Él pasa)

Paz y Bien


Dormite Patria -una canción-

Los hijos, la familia, papá y mamá, los amigos, los abuelos inmigrantes, los que trabajan -honestos jamás quebrantados y a menudo humillados-, los que se llevaron, los que quedaron allá en el sur que siempre nos duele, los pueblos primeros, los que se sacrificaron para cambiar un presente y soñar un futuro.
Por todos ellos y por otros tantos, feliz día.
Paz y Bien
Ricardo

DORMITE PATRIA

Dormite Patria sobre mi camisa
olvídate pronto de los que te pisan
Dormite Patria que la noche es fría
y hay un viento blanco sobre la avenida.

Quiero llevarte como cuando era otro
y te lucia flamante sobre el guardapolvo
todavía no había crecido
y estabas prendida a mi solapa blanca
como un papelito

Dormite Patria que los corazones
te harán de almohada para tus pulmones.
Dormite Patria que suena la radio
y alguien que te nombra lo dice cantando

Quiero ayudarte porque siempre es invierno
y no tenes un techo y están los lobos sueltos
Malena, Carlitos Gardel y los caudillos
las madres de los pañuelos
y los hijos de mis hijos.
El que vende flores
yo que canto esas canciones
esas chicas de las tiendas
los que arreglan los motores
te vamos a hace una ronda
que abarque todo el mapa
y entre provincia y provincia
no habrá limites ni nada.

Dormite Patria como mi enamorada
llevo tu corpiño atado en mi lanza
El último aliento
la canción que me quema
es que sos distinta a la que ví
en la escuela

Quiero llevarte como cuando era otro
y te lucia flamante sobre el guardapolvo
todavía no había crecido
y estabas prendida a mi solapa blanca
como un buen augurio.

Dormite Patria
que en la cuadra aquí cerca
suena ya la murga para que te duermas

Dormite Patria pero dormí conmigo
para que la muerte se lleve al domingo.

Adrián Abonizio

aquí puede escucharse:

Requisitos para testigos

Para el día de hoy (25/05/12):

Evangelio según San Juan 21, 15-19

(Todo sucede luego de comer; las mesas de Jesús son decisivas, sorprendentes y fundamentales. Él ha resucitado, y tal como mucho lo desean, podría haberse encaramado a escenas celestiales en donde quede claramente distinguida su alteridad, en donde se defina su origen divino.
En cambio, Él prefiere sentarse a comer con los suyos, y por eso en su mesa se resuelve la vida.

Entonces Jesús se dirige a Pedro, porque sabe que su amigo no la está pasando nada bien. El duro pescador galileo todavía estaba preso de viejos esquemas y preconceptos, aún se aferraba a su nacionalismo judío que añoraba a un Mesías victorioso proveniente de la realeza, tolerando las crueles normas de pureza que se imponían y un gravoso manojo de preceptos a cumplir a rajatabla. Aún no se atrevía a la dinámica del amor que le proponía y encarnaba su Maestro.

La Pasión de Jesús era un dolor intolerable, aún cuando el resucitado estaba allí: Pedro estaba confundido y apesadumbrado por la aparente derrota de la cruz, por ese Cristo tan pobre y tan humano que se deja matar en la cruz imperial.
Y como si no bastara, su alma se doblaba más porque revestido de miedo, lo había negado abiertamente en esa noche de calabozo y desprecio, más rápido que un gallo del amanecer.

Jesús lo sabe, como sabe qué cosas se entrelazan en cada corazón, como sabe qué es lo que nos somete y nos impide ser libres y plenos. Y no es Alguien que deje a sus amigos librados a la suerte de sus dolores.

Las tres preguntas acerca del querer se le hacen duras, puro reproche. Porque Jesús lo ha perdonado infinitamente, pero Pedro aún no se perdona a sí mismo, y por ello mismo se entristece.
Sin embargo, Jesús vuelve a pasar por su vida sanando su alma y volviendo a enseñarle los requisitos para ser reconocido como de los suyos: amar y servir. De lo contrario, Pedro -como pastor de esa comunidad creciente- no encontrará más que súbditos y no hermanos, tal y como el Maestro propone.

Hoy Jesús de Nazareth nos vuelve a invitar a comer, nos mira fijo a los ojos y nos repite insistente esa pregunta de amores, que encierra una afirmación: -Ahora vos también-.)

Paz y Bien





Comunidad a través del tiempo

Para el día de hoy (24/05/12):

Evangelio según San Juan 17, 20-26

(El deseo y sueño primordial del Maestro, el que seamos uno para que el mundo crea, parece una utopía agradable pero de imposible cumplimiento. Somos muy distintos, diversos, cada uno con sus particularidades, con su cultura, con sus orígenes, con sus miserias a cuestas.
Sin embargo, esta común unión es posible y sortea inclusive las barreras aparentemente insalvables de tiempo y espacio. Porque todo es posible para Aquél que ha vencido a la muerte.

Se trata de la comunidad de los creyentes, que atraviesa toda la historia: pertenecemos a una comunidad junto a los que nos precedieron, junto a tantos de los que sólo conocemos alguna que otra historia, junto a millones que no hemos conocidos.

Todos estamos contenidos en el corazón inmenso de Jesús, y los que vayan llegando también tienen su lugar.
Es mucho más que la adhesión a la doctrina cristiana, la pertenencia a una confesión o la subordinación a estructuras jerárquicas. Se trata de permanecer junto a Alguien antes que asimilar algo.

Esta comunidad que florece a través de la historia tiene por frutos primeros la mansedumbre, la compasión, la justicia y la misericordia. Es la comunidad que expresa el amor de Dios, su misma esencia, y que refiere al amor infinito que late entre Jesús y Abba Padre.

Es la comunidad que vá creciéndose en humanidad, es la comunidad más plenamente humana, tan profundamente humana como su Dios puede serlo.
Esta comunidad es deseo del maestro pero también es don y misterio, origen en la Gracia.
Es la comunidad a través del tiempo que llamamos Iglesia)

Paz y Bien



Consagrados en la verdad



Para el día de hoy (23/05/12):

Evangelio según San Juan 17, 11b-19



(Desde el más fuerte al más pequeño, desde los de mayor relevancia a los más insignificantes, todos somos frágiles y quebradizos. Todos somos pasibles de perecer, todos estamos sometidos al paso inexorable del tiempo, todos sabemos que la muerte nos espera en un tiempo tangible y real.


Pero aún con estas certezas difíciles de rebatir, hay más -siempre hay más- porque la Resurrección de Jesús de Nazareth es el fin del no se puede y el ocaso del jamás.


En esa otra certeza inmensa, maravillosa y sorprendente, todos -buenos y malos, grandes y pequeños- somos parte de los sueños y las ansias del Dios de la Vida que Jesús nos revela, un Dios afanoso e incansable en buscar la plenitud para todas sus hijas e hijos.

Y para ese Dios y para Jesús, la plenitud tiene un definido color de alegría.


Frente a nuestros desconsuelos, a pesar de la soledad y los fracasos, de la desidia, del acoso de un mundo muchas veces cruel, no estamos solos. Hay Alguien que nos cuida y nos sostiene, aún cuando nos hayamos vuelto incapaces de percibirlo.


Él levanta a los que vamos cayendo y nos congrega alrededor de su mesa, porque sabe que solos nada podemos y que el individualismo es la trampa primordial del egoísmo que tanto daño provoca, que asola corazones y existencias.


Él nos congrega alrededor de esa mesa grande con sitio para todos, mesa que llamamos familia y llamamos Iglesia, y es ante todo fruto del amor de Dios más que producto de nuestras inquietudes y esfuerzos.


Existimos porque entre sus manos vivimos, y en una bondad inconmensurable fuimos consagrados en la verdad para ser libres, para vivir en paz, para rezumar justicia, para florecer en Misericordia)


Paz y Bien


Desde tu profundidad

Para el día de hoy (22/05/12):
Evangelio según San Juan 17, 1-11

(Hay momentos en los que es imprescindible despojarse de esas ansiedades de comprensión racional que naturalmente nos asaltan. Ésa es la manera de que la Palabra de Vida que es Palabra Viva nos hable y podamos escucharla desde las honduras del corazón, en nuestras profundidades.

Siempre estamos volviendo al Sembrador: cuanto más cuidada sea la semilla y la tierra en donde germine, mejor será la cosecha. Y todos nosotros somos tierra caminante.

Cuando alguien que amamos se vá, nos quedan soldadas al alma las últimas palabras que nos ha dicho, que ha sido lo que nos dijo antes de partir.
En el Evangelio para el día de hoy nos encontramos con las palabras de un hombre que está a punto de morir, un hombre decidido en ser fiel hasta el final, un hombre que se preocupa por los suyos, por sus amigos, por los que ama a pesar de que en su horizonte inmediato sólo pueda atisbarse horror, desprecio y soledad.

Ese hombre, Jesús de Nazareth, glorifica a Dios -un Dios que nos revela como Padre- actuando y correspondiendo a su misma esencia, es decir, amando hasta las últimas consecuencias.
Y suplica que los suyos también sean signo cierto de la gloria de Dios; por ello quizás no glorificamos tanto a Dios en templos inmensos sino más bien en cada mujer y en cada hombre en los que podemos atisbar la eternidad de Dios en la imagen y en la semejanza de todos, sin excepción.

Desde nuestras profundidades, glorificamos a Dios amando y siendo fieles a la Palabra de bondad, de justicia y de Misericordia en el culto primero del socorro al hermano caído, al prójimo crucificado)

Paz y Bien

Declamar y proclamar

Para el día de hoy (21/05/12):
Evangelio según San Juan 16, 29-33

(Ellos estaban más que satisfechos. A pesar de que el Maestro les estaba hablando desde el fondo de su alma con tono de partida, anunciándoles su Pasión y su partida, tenían una actitud peligrosa: se sentían satisfechos.

Declaman saber todo acerca de Dios y de Jesús, porque han escuchado algunas cosas que les agradan y convienen, y por eso mismo dejan de lado el profundo significado de la cruz, mareados por esa euforia de la exclusividad que todo lo puede, que se cree por sobre los demás.

Pero el Maestro conoce como nadie los corazones, y sabe que todos ellos se dispersarán sin vacilar frente a la noche oscura de la Pasión, abandonándolo con la misma rapidez con la que afirman conocerlo.

Pero Jesús, aún en la cima del espanto, nunca estará solo. El Padre y Él están identificados tan plenamente que quien vé a uno vé al otro.

Por eso mismo, su Palabra siempre es presente. Con estas certezas vanas a cuesta, fruto de la conformidad y a menudo del miedo, es imperioso volver a creer desde las entrañas y no tanto desde la razón.
Porque creemos en Alguien más que en algo.

Entonces sí podremos abandonar esas declamaciones estériles, y proclamar el Reino desde el silencio, con cada gesto, en cada palpitar de un corazón hambriento de paz y justicia.

No hay lugar para el temor, no estamos solos)

Paz y Bien

Ascensión, solidaridad con el mundo


Solemnidad de la Ascensión del Señor

Para el día de hoy (20/05/12):
Evangelio según San Marcos 16, 15-20

(Durante demasiado tiempo, nos hemos quedado extasiados mirando a un Cristo celestial que se aleja cada vez más, un Mesías que pone una distancia insalvable entre Él y sus seguidores como si la condición divina fuera precisamente eso, algo inalcanzable. Así entonces, la espiritualidad se nos vuelve pura teoría y gesto de culto sensibleros pero superficiales, negadores específicos de la inmensidad de la Encarnación.

Sin embargo, la Ascensión del Señor posee la magnífica ilógica de los tiempos de la Gracia.

La Ascensión del Señor no es el final exitoso de un Jesús con altibajos en su misión, especialmente con el rechazo de tantos y con los espantos de la Pasión.

La Ascensión del Señor es un nuevo comienzo que se hace promesa y misión porque es pura esperanza y certeza de encaminarnos hacia la plenitud.

La Ascensión del Señor se encuentra presente y germinal en aquel Niño pobre nacido en Belén, en un refugio de animales -hijo de muchachita judía ignota- al que saludan los ángeles y los pobres, y ante quien se arrodillan aquellos que son capaces de buscar más allá de lo aparente.

La Ascensión nos dice que toda la creación -y no solo la humanidad- ha de ser plena, eterna, vida interminable a pesar de tantas muertes y más allá de toda cruz.

Por ello mismo hemos de ir a todas partes con este mensaje, arrancando clavos de dolor, espinas de miseria, bajando de la cruz a tantos agobiados por la injusticia y el olvido, desoyendo a las serpientes del egoísmo, inmunes a los venenos de cualquier miedo, firmes en esta tarea de sanación y salvación.
La tierra y el mundo han de ser renovados en esta tarea que tiene un decisivo color solidario, de empatía con los que sufren, compañeros fieles de una humanidad a menudo a la deriva de sus desdichas.

Hemos de suplicar entonces que más y más hombres y mujeres de almas transparentes nos vuelvan a decir que dejemos de mirar al cielo, que la tarea está aquí y ahora, que no estamos ni vamos solos y que no se nos duerma la esperanza, porque Él sigue estando y volverá)

Paz y Bien










La soberanía del amor

Para el día de hoy (19/05/12):

Evangelio según San Juan 16, 23b-28

(La gran revelación que Jesús de Nazareth realiza a través de todos los tiempos y para toda la humanidad, es que Dios es un Padre amoroso que se desvive por sus hijas e hijos.

Contra todo razonamiento y más allá de cualquier especulación debidamente fundada, Él habla de un Todopoderoso lejano a imposiciones, a fuerza a la que nada puede oponerse, a realeza que ejerce sus derechos.
El Dios de Jesús de Nazareth es infinitamente poderoso y todo lo puede porque ama. Su soberanía absoluta y universal surge de su misma esencia, el amor.

Por ello mismo Jesús prefiere no llamarlo Dios y decirle Padre, y en esa cercanía comprendemos -quizás sin palabras- la intensa profundidad del arco iris eterno de la Encarnación, la Pasión, la Resurrección y la Ascensión que desembocan como un río vital en Pentecostés.

Así, hijas e hijos se dirigen a Dios como Padre, y no es sólo un rótulo más; hablamos con Dios con una cercanía muy difícil de describir, y allí se enraiza y acrecienta nuestra confianza.
Lo sabemos y lo entendemos como una necesidad vital: siempre se quiere estar cerca de quien se ama, y hablar, y escuchar. Esa proximidad supera toda distancia mesurable, y más aún: la oración, antes que plegaria a un Desconocido, es respuesta al Espíritu que nos susurra ese afecto entrañable en nuestros corazones.

Lo que nos identifica, nuestra carta de ciudadanía del Reino es ese amor que se nos ha concedido sin condiciones; en tiempos de la Gracia, suplicamos y pedimos en el Nombre de Jesús que ese Reino sea y acontezca aquí y ahora entre nosotros, sabedores de que ese Padre ansía plenitud, desborda justicia, sueña liberación y alegría para todos)

Paz y Bien

De partos y amaneceres

Para el día de hoy (18/05/12):

Evangelio según San Juan 16, 20-23


(Son tantos los agobiados, tantos los que agonizan en soledad, tantos los que languidecen en silencio, tantos sin más horizonte que la injusticia que los somete, la miseria que los ofende, ese desempleo inhumano, esa exclusión cruel.

¿Qué hacer, qué decir frente al dolor del otro asumido como propio, en qué creer cuando en nuestras existencias sólo parece presentarse la noche?

Quizás la respuesta no esté tanto en el qué tanto como en el quien.
Se trata de Jesús de Nazareth que nos inaugura y nos florece el Reino aquí y ahora entre nosotros.

Es mucho más que buscar a un Cristo milagrero, un Mesías solucionador de los problemas en que solemos sumergirnos.
Es el desafío de un amanecer distinto, de una vida plena plena, de una alegría que no se nos apague.

Como María, se trata de que la Palabra nos crezca y nos nazca; como en un parto, los dolores pasan al olvido porque hay una vida nueva en ciernes.

Por ello, no podemos callarnos ni ocultar esta Palabra que tanto bien puede hacer a aquellos que sólo saben de malas noticias.
Está en nuestras manos que se disipen las tinieblas, que se destierre el agobio, que renazca la esperanza. Es cotidiano, a cada instante, en cada gesto.

La muerte no tiene la última palabra y el dolor no es definitivo, otra vida y otro mundo son posibles desde este preciso momento)

Paz y Bien

Canción de esperanza compartida

Para el día de hoy (17/05/12):

Evangelio según San Juan 16, 16-20


(La tristeza y el dolor son determinantes y definitorios; cuando ensombrecen alguna vida, pareciera que todo es oscuro, que no hay más que sombras y oscuridad con carácter permanente, que estos dolores que nos agobian nunca desaparecerán. Y tampoco está lejos el olvido, pues en tiempos así no recordamos todo lo bueno, todo lo luminoso y feliz que nos haya sucedido.

Es muy humano acotarse a un sentimiento de sufrimiento y de cruz, de no hay más que esto que somos y nos pasa, de futuro demolido por la resignación.
Es muy humano y tan humano que Jesús de Nazareth lo asume como propio, quizás porque Él es el más humano de todos nosotros, Dios que se hace historia, eternidad que se entreteje en el tiempo, infinitud que nos crece en esta pequeñez.

Jesús está vivo, y se renueva esa certeza de su presencia porque su alma inmensa, su Espíritu está entre nosotros sosteniéndonos e impulsándonos, jamás solos, nunca abandonados.
Él vuelve a hacerse presente en la mesa y el pan compartido, en cada gesto de bondad, en cada vida ofrendada por el otro, en cada sueño renovado, en cada acto de justicia y liberación.

Es el Reino que acontece en la comunidad, es la esperanza que se renueva como uvas nuevas de la vid -promesa del mejor vino- porque Cristo ha resucitado y vive entre nosotros, en este aquí y en este ahora.

Tal vez por ello tengamos pendiente una deuda de atrevimiento, un déficit de coraje: animarnos con todo su coraje a la esperanza, con todo y a pesar de todo, rebelándonos mansamente contra tantas señales de muerte.
Todos tenemos un destino de vivir para siempre)

Paz y Bien

Hacia la verdad plena

Para el día de hoy (16/05/12):

Evangelio según San Juan 16, 12-15

(No es fácil enfrentar la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, con las consecuencias que ello implique.

Porque la verdad en plenitud puede sacar a la luz cosas que no nos gustaría para nada ver, asumir nuestras limitaciones y miserias, atrevernos a ser libres en plenitud. Y para el mundo, esa libertad puede ser una amenaza peligrosa.

El Maestro lo sabe, y conoce como nadie nuestros corazones y nuestra humana condición de caminantes, por ello para nosotros y desde la Buena Noticia la verdad no es una reliquia de nuestro pasado, ni un trofeo a conquistar a puro esfuerzo. La verdad es proceso, es urdimbre que se entreteje a lo largo de toda la existencia y encontrará buen puerto en el reencuentro final, verdad plena e incoercible.

No estuvimos, estamos ni estaremos solos: el Espíritu de Jesús de Nazareth nos conduce, vá al timón de nuestras pequeñas barcas edificando el Reino en el aquí y el ahora, desde esa comunidad que es recinto amplio de justicia, de fraternidad, de misericordia, de compasión.

Desde este presente que tan a menudo nos duele y nos derrota la esperanza, vamos encendidos hacia la verdad plena de la vida para siempre)

Paz y Bien

Advocatus

Para el día de hoy (15/05/12):

Evangelio según San Juan 16, 5-11

(El Maestro enseña a sus discípulos -a los Doce y a los de todos los tiempos- que la fidelidad tiene sus costos y consecuencias, y que vivir en plenitud la Buena Noticia puede tener resultado de cruz.

La cruz puede ser la persecución, la condena al ostracismo, la soledad, la difamación y el martirio. Para los poderosos podrá ser un muerto más, pero desde la mirada del Dios de la Vida es el amor mayor que no puede borrarse ni desaparecerse.

Y frente a un mundo obcecado en la injusticia, profuso en miseria e inhumanidad, a menudo nos queda el escape a la tristeza y al desaliento.
Pero hemos de mantenernos firmes, pues no vamos solos, librados a nuestra suerte.

Viene el Espíritu, el Abogado en su sentido primordial: advocatus, cuya raíz latina proviene de ad auxilium vocatus, es decir, el llamado para auxiliar.

Nunca nos quedaremos mudos, no desfalleceremos, no careceremos de fuerza ni de razones. Siempre tendremos de nuestro lado y en nuestro interior a ese Abogado magnífico, savia de nuestras existencias, para que impere la justicia de Dios que es la Misericordia, fruto primero y mayor de la Gracia)

Paz y Bien


Clave de alegría

Para el día de hoy (14/05/12):

Evangelio según San Juan 15, 9-17

(Es usual encontrarnos con cuestiones que son instrumentales -herramientas- convertidas en fines en sí mismas, es decir, la absolutización de cosas que son importantes pero limitadas respecto a lo que es verdaderamente decisivo para toda existencia.

Así era en cierto modo la postura de los fariseos con el cumplimiento taxativo de la ley desechando el Espíritu que la inspiraba y sus consecuencias de exclusión, sus severas e inhumanas normas de pureza, sus criterios elitistas.
Así son también todos los fundamentalismos, y así nos vamos extraviando en marañas de normas, preceptos y códigos de estricta observancia, relegando al olvido lo que verdaderamente cuenta.

Jesús de Nazareth no vino a imponernos un esquema cuidadosamente planificado, ni ortodoxias a respetar ni -aunque nos cueste aceptarlo- regulaciones de identidad y pertenencia religiosa. Todo eso es nuestro.

Él nos ofrece mucho más y nos invita a ser felices.

Es un atrevido que quiere que superemos el conformismo y reneguemos de ciertas satisfacciones menores y pasajeras.

Por ello mismo, la fé será un camino de alegría que permanece más que la adhesión a una confesión, una alegría que se sostiene y brota del amor al prójimo, y la Iglesia una familia grande de gentes que se felizmente se descubren hermanas y hermanos amados por el mismo Padre)

Paz y Bien

La glorificación de Dios

Nuestra Señora de Fátima


Para el día de hoy (13/05/12):

Evangelio según San Juan 15, 9-17

(Mucho se ha escrito acerca del amor y sus formas; entre esas modalidades, con cierta rapidez podríamos inferir romanticismo, sexo, lo signado únicamente por lo banalmente afectivo, la superficialidad de ciertos affaires, todo ello teñido de parcialidad y limitación en donde predomina el yo.
Así también, el término no ha escapado de este relativismo que tanto daño nos hace, y suele confundirse el amor con el querer, y decisivamente con el yo quiero, y con con múltiples expresiones de posesión, de pertenencia y exclusión.

Desde esa perspectiva, amar así -querer así- es fuente de sectarismos, de alcances limitados, de élites cerradas; es decir, queremos solamente a los nuestros, a los que son como nosotros, a los que exhiban la misma credencial, especialmente la de identidad religiosa.

A partir de allí, por siglos de andar equivocados, hemos confundido nuestros destinos y esta cuestión tan raigal se nos ha vuelto rutina y un hecho supuesto sobre el que no nos detenemos, y desde el cual realizamos profusas declamaciones y escasas proclamaciones.
Porque seguimos creyendo que glorificamos a Dios cuando se organizan imponentes demostraciones solemnes de culto y piedad, cuando la Iglesia cuenta el número de adherentes, y se nos vuelve vital la gente que se queda o aquellos que emigran a otras confesiones.

Como si desde nuestras nadas, pudiéramos darle algo al Dios del universo y fueran muchas las cosas que estemos obligados a hacer por Él.

Pero la Palabra de Dios es Palabra de Vida y Palabra Viva, y nos vuelve a liberar la mirada cada día, nos limpia de estas cegueras de comodidad y resignación.

La clave de toda existencia radica en que Dios nos ha amado primero; y el Dios de Jesús de Nazareth es un Dios que ama de un modo escandaloso, desmedido y asombroso. Ama a todos por igual, a buenos y malos, a propios y ajenos.
Abbá Padre de Jesús y Padre Nuestro ha descendido desde la eternidad a nuestros arrabales de barro para que la muerte no prevalezca, para vivir para siempre, para que la alegría jamás finalice y sobreabunde la plenitud.

Por ello el Maestro no nos impone preceptos ni mandamientos codificados, sino más bien nos despierta de todo letargo, y navegamos hacia buenos puertos por el mejor de los mares cuando amamos del mismo modo que Él lo hace, sin reservas ni condiciones, humanidad plena que se hace divina por identificarse con la misma esencia de Dios.

Por eso glorificamos a Dios cuando amamos al hermano, cuando edificamos fraternidad, cuando cuidamos al otro antes que a nosotros mismos, cuando nos descubrimos famélicos de justicia, cuando se destierra el egoísmo, cuando la mesa se vuelve grande y se invita a compartir el pan a aquellos a los que toda razón y prudencia no invitaría, cuando los pobres y los humillados se ponen de pié y construyen su destino.

Esa es nuestra alegría, y ése es el culto verdadero, flores de misericordia, ofrendas de compasión, celebraciones de solidaridad)

Paz y Bien





Con la certeza del mundo

Para el día de hoy (12/05/12):

Evangelio según San Juan 15, 18-21

(Las connotaciones del término mundano, por lo general, suelen ser negativas y hasta peyorativas.
Así suele llamarse mundano a aquel comportamiento banal e intrascendente, que prioriza conductas intrascendentes, de imagen, de pertenencia a determinadas modas o costumbres pasajeras. A este término suele asociarse también todo lo relacionado con el materialismo y el consumismo que se instauran como ideales desde los medios de comunicación, en donde el hedonismo exalta el culto al yo y al propio cuerpo, la negación del otro y de la dimensión espiritual humana.

En esta mundanidad, la Buena Noticia es ajena por lo opuesta, pues importa el otro antes que el yo, porque cuenta lo que trasciende y permanece, porque el tú se plenifica en el nosotros desde un Dios al que reconocemos Padre cercano.

Sin embargo, hay niveles de mayor profundidad y significación en esto que conocemos por mundo, y es lo relacionado con el poder instituido, un poder que debe ser interpretado más allá de la temporalidad de ciertos gobiernos.
Es el mundo del poder, del egoísmo institucionalizado, de la justificación de los medios en pro de los fines, el mundo de la violencia racionalizada y aceptada, el mundo que rechaza lo distinto, el mundo para unos pocos que excreta como residuos a tantos.

Este es el mundo para el que la Buena Noticia es peligrosa y es un odiable enemigo, porque aunque nos cueste aceptarlo el amor es santamente subversivo y una amenaza a suprimirse.
Este mundo brinda certezas indubitables: así como ha rechazado y odiado a Jesús de Nazareth, lo ha excluido de la vida social, religiosa y comunitaria, lo ha perseguido, insultado, y buscó por todos los medios hasta lograrlo silenciarlo y suprimirlo con brutal eficiencia. Y es un mundo que necesariamente ha de perseguir del mismo modo a sus amigos, a los que siguen sus pasos, a los que creen que otro mundo y otra vida es posible.

Más aún, cuando sus amigos -esto que lamamos Iglesia- no es perseguida, hemos de pensar seriamente en que en algo se está fallando, en que el compromiso es mediocre, en que nos hemos encerrado en los templos por comodidad o temor.

Todo se resuelve y decide en la fidelidad.
En nuestra fidelidad a las enseñanzas del Maestro, en la fidelidad en hacer presente el Reino, y en la fidelidad perenne que ese Dios que nunca nos abandona, un Dios que se ha inclinado para siempre hacia lo humano, un Dios que nunca se resignará)

Paz y Bien

Carlos Mugica: el deber de la memoria

Eran las 20.15 hs, era un 11de mayo, era el año 1974.

Recién había celebrado misa, recién había compartido con la comunidad el pan de la Palabra y el pan de Vida.

Lo estaban esperando a la salida del templo -parroquia San Francisco Solano-. Desde hace un tiempo lo venían buscando.
La fidelidad al Evangelio y el amor por los pobres son peligrosos para los poderosos que pretenden imponerse mediante fuerza brutal.
Y un ametralladora canta su canto de odio, balas en su pecho, impactos por la espalda. Justo a él, que repudiaba toda violencia, que jamás escondió su rostro, manso como el Maestro al que descubría a diario en los rostros de nuestros hermanos más pobres.

Ese Cristo le dolía, ese Cristo le partía el alma, ese Cristo lo movilizaba, para ese Cristo oprimido y sufriente vivía, por ese Cristo se ofrendaba a diario, por ese Cristo entregaría su vida sin dudar.

Nosotros, a 38 años de su martirio tenemos el deber y la obligación de la memoria.
Una Iglesia que reniega del memorial de sus mártires es una Iglesia que desprecia al Espíritu Santo que los anima e impulsa.

Con el horror -siempre presente- y el estupor que nos producen aquellos que creen que matando se acalla la música de la Buena Noticia, desde la oración y el silencio hoy volvemos a agradecer la vida y el testimonio del padre Carlos, y está muy bien sentirnos incómodos, cuestionados en nuestro amor tantas veces ausente. Los hombres y las mujeres como él nunca se van del todo.

Antes bien, se van para quedarse más vivos y plenos que nunca en el corazón del pueblo.

Padre Carlos Francisco Sergio Mugica Echagüe, el padre Carlos Mugica, sacerdote de la Arquidiócesis de Buenos Aires, mártir y hermano nuestro.

Paz y Bien

Ricardo

Virgen Surera - una canción-


Virgen Surera

(huella)


A la huella, a la huella

Virgen Surera

A la huella, a la huella

Virgen Surera


Traqueaste por la huella

de los caminos

siguiendo las estrellas

de tu destino

El barro ahogó las ansias

de tu alma inquieta

cortándole las alas

a tu carreta


Y en Luján te cantaban

sus vidalitas

pa' que te aquerenciaras

mi Virgencita

Manos gauchas tejieron

celeste y blanco

como poncho de cielo

su criollo manto.


A la huella, a la huella
Virgen Surera
A la huella, a la huella
Virgen Surera


Del Norte hasta la pampa

hoy te veneran

trajiste la esperanza

Virgen Surera

Sos madre generosa

techo y abrigo

llovizna venturosa

besando el trigo


Y en Luján te cantaban
sus vidalitas
pa' que te aquerenciaras
mi Virgencita
Manos gauchas tejieron
celeste y blanco
como poncho de cielo
su criollo manto.


Chany Inchausti - Coco Dos Santos

aquí puede escucharse:


Edificando comunidad y libertad

Para el día de hoy (11/05/12):

Evangelio según San Juan 15, 12-17

(Él no nos quiso servidores, desconocidos de su corazón ni tampoco interesados solamente en lo propio, en aquellos egoísmos que cercenan toda posibilidad de ser y crecer.

Él nos reconoce como amigos, mucho más que simple conocidos, eternamente más que compañeros y hermanos. Es un corazón en una increíble cercanía cotidiana.

En esa reciprocidad prevalece el desinterés, se desoye cualquier llamado al egoísmo y florece la solidaridad y la generosidad.
Desde allí se edifica la comunidad, una comunidad que no es un grupo que se identifica por las jerarquías y por las relaciones de poder entre las personas que la componen, sino por el mayor grado de entrega y servicio entre los amigos y los hermanos.
Es raíz de iguales, de aquellos que siguen los pasos de Aquél que siendo el Totalmente Otro se ha hecho igual a nosotros, uno más entre nosotros, el más humano de todos nosotros.

Sólo así es posible la libertad plena.
En la ilógica maravillosa de la Gracia, la libertad fructifica en su plenitud en la medida de las vidas que se ofrendan para que no haya más esclavos, para que se destierre toda opresión, para que la fraternidad y la amistad sean mar y horizonte de aquellos que nos sabemos elegidos, no por nuestros escasos méritos, sino por la bondad infinita del que nunca nos abandonará)

Paz y Bien

Lo que permanece

Para el día de hoy (10/05/12):

Evangelio según San Juan 15, 9-11

(En las velocidades ciudadanas, en las imposturas de la rutina, en el devenir cotidiano, en todo ello solemos disiparnos pues nos descentramos y olvidamos lo que verdaderamente cuenta, lo definitorio, lo esencial.

Así sucede que nos identificamos por una pertenencia determinada, por el cumplimiento de preceptos, por la asistencia al culto; todo ello es importante, sin embargo lo que nos sustenta e identifica no es tanto aquello a lo que adherimos sino a quien estamos unidos.
Más aún, lo que nos constituye radica en reconocer y saber que estamos vitalmente ligados a Alguien concreto, presente y real, Jesús de Nazareth, el Crucificado que ha Resucitado.

Es cuestión cordial y personal antes que aseveración racional, es vida que se expande, es existencia que se define por la cercanía, la generosidad, la solidaridad y esa serena alegría que tenazmente persiste con todo y a pesar de todo.

La medida de nuestra fé se expresa en todo lo que hacemos y en cómo lo hacemos.
Lo que permanece para siempre es el amor que Dios nos tiene y que nosotros reproducimos y ampliamos en nuestros hermanos, creando familia)

Paz y Bien

Del hacerse vino

Para el día de hoy (09/05/12):

Evangelio según San Juan 15, 1-8

(Lo había enseñado desde el comienzo; en aquella boda en Caná de Galilea, cuando la fiesta se dormía y apagaba -como se nos apaga a menudo la vida-, ese agua oculta en tinajas se convirtió en el vino del brindis nuevo, de la alegría, signo de ese sueño infinito del Dios Abbá de Jesús de Nazareth que quiere una celebración perpetua en vida plena para todas sus hijas e hijos.

Y la Madre de Jesús no es ajena a ello, es la que avisa para que no nos detengamos, no nos resignemos, la que le cuenta al Hijo nuestras penas, la que nos dice a diario que es imprescindible y vital hacer lo que Él nos diga.

Pero la Buena Noticia tiene el color de lo que no tiene fin, del desalojo del no se puede, del ir a más porque siempre hay más.
Tenemos una invitación permanente a hacernos vino para los hermanos; a menudo suplicamos que Dios nos bendiga -y está muy bien-, pero el Maestro nos impulsa a hacernos nosotros mismos bendición para el otro.

Es un destino de vino bueno y santo.
Y ese vino procede de las uvas mejores, las mismas que en racimo se ofrendan desde los sarmientos podados con justicia, desde la inmensidad y el amor de la Palabra.
Entonces sí habrá tinajas enormes llenas de ese vino bueno que podemos llegar a ser, porque nos recorre la savia de la eternidad, porque estamos indisolublemente unidos a Aquél que es vid y que es verdad.

Nada hemos de temer, porque nos cuida el mejor de los Viñadores)

Paz y Bien

María de Luján, hacedora del pueblo

8 de Mayo - Nuestra Señora de Luján - Patrona de la Argentina


Para el día de hoy (08/05/12):

Evangelio según San Juan 19, 25-27

Éramos apenas una colonia virreinal en la periferia del Imperio lejano, sin sueños de Patria y de libertad, tierra inmensa habitada por los pueblos primordiales, pueblos antiguos que eran considerados un despreciable accidente del terreno -meros objetos de la codicia-, pueblos a los que se le impuso la cruz a fuerza de espada y explotación.

Aún así, corazones nobles y humildes anunciaban la Buena Noticia desde el servicio y el silencio. Y como suele suceder cuando Dios interviene en la historia, acontecen cosas inesperadas, sorprendentes y extrañas...

Un estanciero del norte -Antonio Farías de Sá- había encargado a un amigo portugués afincado en Brasil la confección y el envío de una imagen de la Inmaculada Concepción para su hacienda de Sumampa, Santiago del Estero.
Y como hasta los mejores cálculos pueden trastocarse, no le envían una imagen de la Virgen María sino dos: una, la Purísima Concepción y la otra, la Madre de Dios acunando al Niño en sus brazos.
El despacho se completa con un añadido horroroso: como parte de la carga remitida, llega a estas costas un hombre negro oriundo de Cabo Verde, África, cristianizado bajo el nombre de Manuel, un esclavo, una mercancía, una nada, destinado a tareas menores en casas de colonizadores poderosos.

La fecha de llegada a estas costas se sitúa hacia fines de marzo de 1630. No hay una recepción oficial, no hay pompa ni homenaje sino que es casi una llegada contrabandeada; el buque mercante se vacía y se carga una carreta que no elige la ruta usual -el camino Real- para llegar a destino, viaje oculto y clandestino atravesando estancias conocidas.

Desde el vamos hay una urdimbre ilógica que se revelará maravillosa.

La carreta sumampeña hace un alto a una legua de la Villa de Luján, en la estancia de un tal Diego Rosendo; esas carretas de carga habitualmente eran tiradas por la fuerza de bueyes, animales poderosos como pocos para estos menesteres. Y a la hora de reemprender el viaje, las ruedas se clavan en la pampa, como si esa tierra agreste la reclamara para sí.
No hay modo, no hay manera de mover esa carreta que parece empecinada en no moverse a pesar del esfuerzo de los troperos y de esos bueyes poderosos.

Pero son los pequeños y los que no cuentan los que mejor entienden los signos eternos, las señales constantes de un Dios que no nos abandona.
Y es así que ese esclavo africano -humanidad hecha mercancía- intuye lo que en verdad sucede: hay que descargar a la imagen que representa a la Madre de Jesús, Pura y Limpia, y se podrá seguir el viaje.
Es un peso menor, una carga mínima de tan liviana -algo de terracota nomás- pero Manuel sabe que allí hay una decisión que es producto de la tenacidad que sólo puede surgir del amor.
Él dejará de ser mercancía, y se quedará allí haciendo honor al nombre que, sin pensarlo, le han impuesto: Manuel, Emanuel, Dios con nosotros.
Todos sus días serán servicio y solicitud para los peregrinos y los enfermos a partir de ese afecto que lo ata inseparable a la Madre de Jesús.

Desde aquel 1630 que se nos hace tan lejano, Ella ha estado siempre con nosotros, Madre tenaz de amor que se obstina en quedarse aquí para que no nos gane la soledad.
Ella es una mujer sin casa, y su hogar está en donde están sus hijos.

Contra toda razón, se trata de una cuestión de co-razón.
Porque donde está la Madre se encuentra al Hijo.

Quizás no es aventurado imaginar que, en parte, somos pueblo por su amor incondicional. Ha querido quedarse aquí, congregando a mujeres y hombres haciéndolos hermanos, edificando presente, soñando futuro.

Nuestra gente, especialmente los más pequeños como Manuel, te reconocen y te saben presente, madre, hermana y compañera de nuestros días, protectora en nuestras noches, consuelo en nuestros dolores bravos, soñadora esperanzada de tiempos felices.

¡Salud, María de Luján!
¡Salve, Madre de Dios!

Paz y Bien













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