Visitación: La urgencia de la Palabra, canción del servicio, himno de liberación


Visitación de la Virgen María

Para el día de hoy (31/05/10)
Evangelio según San Lucas 1, 39-56

(María sale con prontitud en busca de Isabel.
Ella ya tenía al Salvador creciéndose en su seno, y aún así, emprende la marcha hacia Ain Karem.

Ain Karem: sitio donde residían Zacarías e Isabel, paraje montañoso en donde nacerá el Bautista, aldea de milagros y celebración.
No era fácil ni cómodo el viaje para una mujer sola: se encontraba a más de 100 km de Nazareth. Pensar en ese recorrido sin los medios de locomoción que hoy conocemos, sin rutas estables, caminos peligrosos para una mujer andando en soledad, nos estremece y hos puede conmover el miedo.

Pero son tiempos nuevos, en los que no hay imposibles. Y cuando la Palabra se hace Vida, crece la urgencia incontenible de transmitirla y antepone el servicio al necesitado por sobre todo lo demás.
El servicio al prójimo se hace celebración y culto.

Y María tenía las prisas de la Palabra que se había hecho carne en Ella, y sabía del estado de necesidad de Isabel, encinta y entrada en años.

Ain Karem: la Buena Noticia se abre camino de la mano de mujeres.
Hogar, embarazos, niños, auxilio, visita, alegría, encuentros se hacen sinónimos perfectos de la Novedad Buena.

Apenas llega María, Isabel exclama con palabras imborrables la alegría que le nace de las profundidades de su ser, y será repetido con el mismo gozo y devoción de generación en generación hasta nuestro presente, ese Ave María que pronunciamos a veces sin pensarlo demasiado.

En el saludo de Isabel se resume toda la Antigua Alianza que se ha mantenido fiel en la esperanza, y que recibe con alma en fiesta a quien traerá la Nueva Alianza definitiva entre Dios y la humanidad. Y saluda a la que supo creer en lo que le han dicho de parte de Dios.

La Palabra de Dios es eficaz: es la fuerza creadora y recreadora que realiza lo que dice.

Entre esas dos mujeres comienzan las maravillas del tiempo de la Gracia, la era de lo increíble y lo inesperado, el Dios del Universo entre nosotros.

María entona un Himno de liberación con el que nos enseña -como luego lo haría su Hijo y Maestro- a rezar.

Canta porque ha descubierto y reconoce las cosas magníficas que Dios ha hecho en su vida.

Canta porque se sabe pequeña, muy pequeña, y aún así Dios la habita en su infinito Amor.

Canta porque sabe que por eso mismo cantaremos con Ella de heneración en generación.

Canta porque se ha revelado en lo profundo de su vida la Santidad de ese Dios que es Misericordia para con toda la creación.

Canta a ese Dios que se pone decidida y abiertamente del lado de los pobres, los humildes, los hambrientos y los oprimidos, y que no vacila ni vacilará en derribar a los poderosos de sus tronos, en dispersar a los que se creen más que los otros, en dejar a los que se han conformado con acumular bienes terrenos con las manos vacías...

A esa Mujer que es Madre, Hermana y Discípula a la vez la hemos sobrecargado de joyas, vestidos y coronas por un afán de afecto... y así -quizás sin darnos cuenta- minimizamos su estatura de Mujer Fiel que no es imagen pasiva de la Redención, sino que activamente se ha comprometido con el Dios de la Vida que sale al rescate de sus hijas e hijos.

María canta con fé y esperanza, abiertamente y sin floreos literarios, al Dios que libera a su pueblo haciéndose Ella misma instrumento de redención desde la fidelidad y el servicio.

Quiera el Espíritu habitarnos e iluminarnos para volvernos a su claridad y su fidelidad, urgidos implacablemente en el servicio al necesitado, haciendo presente esa Palabra que es Vida y Liberación.

¡Salve, Madre de Dios!)

Paz y Bien

Santísima Trinidad: Dios con nosotros, Dios por nosotros, Dios en nosotros

Solemnidad de la Santísima Trinidad

Para el día de hoy (30/05/10)
Evangelio según San Juan 16, 12-15

(Hemos de hacer silencio, un silencio profundo y orante, un silencio que implique
despojarnos de todo condicionamiento previo, de nuestras limitaciones duales de tiempo y espacio, de nuestras ataduras racionales, y disponernos a la escucha y al descubrimiento.

El Espíritu hace nuevas todas las cosas; desde un corazón dispuesto y abierto a dejarse re-crear y renovar por el Espíritu de Dios se puede volver -en nuestra pequeñez- a degustar y a vivir el misterio insondable del Dios de la Vida, mar sin orillas para navegar por siempre.

Es mejor ahondar por esa huella, antes que pensar en errores -muy posibles, es claro- como un triteísmo, o de caer en la tentación de querer explicar lo inexplicable.

Dios de la Vida que se nos ha revelado en Jesús de Nazareth, nuestro hermano y Señor.

Sabemos algo con certeza: Dios no se ha quedado encerrado en su misterio, sino que es un perpetuo y eterno salir de sí mismo y darse, que se puede descubrir desde el momento mismo de la Creación.

Hemos recorrido un largo camino, plagado de rupturas que llamamos pecados. Pero a cada uno de esos quebrantos ha sucedido por respuesta la inefable e increíble misericordia de Dios que ha salido en nuestro rescate en nuestra búsqueda.

No ha sido sencillo: la ruptura primera -el pecado original- ha sido tan grande y sus consecuencias tan terribles, que si no hubiera sido por su Amor infinito, no estaríamos aquí, en este preciso instante, escribiendo o leyendo.

Porque con el pecado original el hombre -varón y mujer- creado a imagen y semejanza de Dios, es decir, creado y criado para salir de sí mismo y definirse dándose en la reciprocidad con el otro, sobrevino la necesidad, la vergüenza, el dolor y el mutismo. Es decir, la muerte.

El hombre se había quedado sin palabras; ese regalo infinito de ser creador junto con su Creador, dando nombre a todas las cosas, relacionarse con el otro y con el Totalmente Otro se nos había perdido en nuestros vinos avinagrados de la soberbia.

Pero jamás hemos quedado solos.
Para que el hombre pudiera recuperar la posibilidad del habla con el prójimo, con la creación y con el Creador, Dios se hace uno más entre los hombres
El Verbo se hace carne y acampa entre nosotros.

El hombre abrió las puertas a la muerte.
Y ese Dios que no se olvida, asume en sí la muerte y la vence, traspasando su aparente infranqueable frontera. La Resurrección es la obra revolucionaria de la Creación.
Dios por nosotros ha derrotado de una vez y para siempre a la muerte.

Es el tiempo de la abundancia, el fin de la mezquindad y de justezas calculadas al dedillo -como solemos hacer-.
Son cientos de litros de vino bueno cuando parece que la boda termina, para los invitados, para los que aún no han llegado.
Son canastas y canastas repletas de panes para que queden tan satisfechos como esa multitud, aquel día, todos los que se acerquen a su Mesa a través de la historia.
Son peces y peces que parecen hacer reventar las redes cuando los pescadores en su noche, no han podido sacar nada.
Es un Templo que no descollará por sus columnas y dimensiones, centro de la nación y la vida: ese hombre quebrado ha sido rescatado, restaurado y recreado y ahora es Templo vivo de Dios, y por eso mismo es sagrado. Su Dios lo habita.
Dios en nosotros por siempre.

Podríamos escribir bibliotecas enteras, pero mejor es el silencio.
Sólo nos queda preguntarnos si cada día -y no sólo en esta fiesta- nos redescubrimos creados a imagen y semejanza de ese Dios que es Amor, donación perpetua, eterno salir de sí mismo para darse e identificarse con y por el otro.
Y desde allí, con nuestras rupturas y quebrantos, con todo y a pesar de todo, volver a vernos todos y cada uno de nosotros como sagrados, develando nuevamente y a cada instante la fiesta y la necesidad de la comunión y la fraternidad, del darse y del amor que no busca otra cosa que al otro.

Allí y sólo desde allí podremos transformar la tierra y anticipar el sueño de Dios que llamamos su Reino, en el nombre del Dios de la Vida que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Amén)

Paz y Bien

Profesionales de la fé

Para el día de hoy (29/05/10):
Evangelio según San Marcos 11, 27-33

(Escribas y fariseos, jefes del Templo y sumos sacerdotes estaban muy enojados.
Ese galileo había dado por tierra con un negocio fabuloso -las mesas de los cambistas- y con ello, había socavado su autoridad absoluta. Para colmo de males, el pueblo, la gente común cada vez sentía mayor afecto y se acercaba con más y más respeto y atención al Rabbí pobre.

El hecho puntual: no podían hacer nada directamente contra Él por temor a un levantamiento popular; sin embargo, había otro camino, el de la deslegitimación.
Utilizando sus conocimientos a través de razonamientos falaces y preguntas capciosas, intentaban hacer tropezar a Jesús.

Pero el Maestro conoce, ante todo, cual es la urdimbre de cada corazón.
Sabe que en estos profesionales de la fé de Israel hay pura superficialidad, hay hambre de poder más ningún apetito de verdad.

No han sido capaces de reconocer la presencia de Dios en los signos proféticos y en las enseñanzas de Juan y de Jesús. Y no han sido capaces pues, de reconocerlo, hubieran minado la falsa comodidad que les brindaba su posición de poder religioso.

Al "profesionalizarse" han dejado de lado la misericordia y la piedad del corazón; se han quedado con un culto estricto en sus formas pero vacío de fé y amor, con el que oprimen al pueblo.

Por ello el Señor, frente a su negativa a responder la pregunta que Él mismo les había hecho, decide no responderles...

Su autoridad significa, ante todo, augere, es decir, hacer crecer.
Ellos habían socavado de antemano la posibilidad de que nada nuevo creciera en sus almas. De allí su rechazo a la autoridad de Jesús.

Quiera el Espíritu iluminarnos en este camino que es nuestra existencia, para reconocer desde bien adentro la autoridad del Maestro, para que Él haga crecer cosas buenas y nuevas en nuestra pequeña parcela de tierra fértil. Amén)

Paz y Bien

El vuelco de la vida estéril

Para el día de hoy (28/05/10):
Evangelio según San Marcos 11, 11-25

(Esa higuera cercana al camino, plagada de hojas secas y sin producir ningún fruto es símbolo de muchas vidas.

Vidas sin frutos, vidas estériles, corazones que se han adulterado y que han quedado atados a la exterioridad de las formas sin ningún cambio raigal. Ese formalismo neto supone a su vez el comercio religioso, esto es, buscar las prebendas y favores divinos a cambio de determinados actos pseudopiadosos.

Nada sucede por casualidad, y esto se aplica muy especialmente a la Palabra; hay un signo profundo que bulle en la asociación del relato e la higuera estéril y la expulsión de los mercaderes del Templo.

Ese vuelco de las mesas de los cambistas es también imagen de metanoia, símbolo por excelencia de conversión.

Porque el Templo ha de ser Casa de Oración y no refugio de bandidos y ladrones, porque cada persona es ahora templo vivo de Dios, es un momento ideal para suplicar que a nosotros también nos vuelque todas las mesas de intercambio que portamos.
Dejar de lado hojarasca fútil para que surjan los frutos del Reino, justicia y alegría, paz y liberación.

Erradicar de una vez por todas al cambista, al comerciante que podamos alojar para que Dios ocupe el lugar que le corresponde en este Templo andante y latiente que somos)

Paz y Bien

Gritos incómodos, clamores de fé


Para el día de hoy (27/05/10):
Evangelio según San Marcos 10, 46-52

(Bartimeo está a la vera del camino.
Sólo posee una manta que utiliza como abrigo y para recoger eventuales limosnas.
Está precisamente allí porque es paso obligado de peregrinos que se encaminan de Jericó a Jerusalem. Sin dudas obtendría algunas monedas más.

Ese estar al lado del camino no es eventual, es mucho peor: está a la vera de la vida, pues su ceguera es considerada consecuencia del castigo divino por pretéritos pecados.

En eso, pasa el Señor rodeado de sus discípulos y de una gran multitud.
Bartimeo se entera de que Jesús está cerca, sabe de su fama pero también pone su corazón y su confianza en Él. Por eso suplica a voz en cuello su misericordia, implora gritando su compasión.

Y sucede lo de siempre: es increpado para que se calle. La misericordia y la compasión que el Maestro les ha venido enseñando por tanto tiempo y de tantas formas se ha quedado en la superficie de su razón, no ha calado en sus corazones.
Hoy es igual: el grito del pobre molesta, incomoda y es preciso acallarlo.

Sin embargo, el grito de Bartimeo -y el grito de los pobres- es siempre más fuerte que las voces mezquinas que intentan silenciarlo. Y el Señor siempre escucha y oye.
Por eso lo manda llamar, y Bartimeo al enterarse, hace dos cosas increíbles y maravillosas, propias del Reino: él, que para caminar de un lado a otro debía tantear con cuidado los muros con sus manos... ¡dá un salto!. Y como si esto no bastara, deja sin vacilar el manto, que es lo único que posee, manto que lo abriga, manto con el que recoge monedas.

Bartimeo es tierra fértil para la semilla del Reino, Bartimeo es bienaventurado porque al pobre y excluído Dios siempre lo escucha y en Dios está su esperanza.

El Maestro se dirige a Él con delicadeza y ternura, en total contraposición a aquellos otros -el mundo, quizás- que ordenaban su silencio.

-¿Qué quieres que haga por tí?-

El salto de Bartimeo es un salto de fé: sabe que Jesús es Mesías y Maestro, sabe que es compasivo y misericordioso, y le suplica el poder ver.

Se ha despojado de todo, y por ello en él todo sera posible; en ese volver a ver no está solamente la remisión de una patología, sino también una vida transformada de raíz.

Por eso mismo, apenas recobrada la vista de sus ojos y la de su alma, sigue al Maestro.
El ciego se convierte en discípulo y seguidor.

Nos queda a nosotros suplicar también compasión para escuchar con atención y ternura los gritos de los pobres; que esos gritos se nos vuelvan molestos e intolerables no por la salud de nuestros oídos, sino más bien por asumir como propio el dolor del prójimo/próximo.

Nos queda a nosotros suplicar misericordia: que podamos volver a mirar y ver, para seguir sus pasos.

Nada es imposible; basta despojarse de lo inútil y tener a cada instante de nuestras existencias a un Maestro que nos dice con afecto entrañable -¿Qué quieres que haga por tí?-)

Paz y Bien



La otra gloria, los otros privilegios


Para el día de hoy (26/05/10):
Evangelio según San Marcos 10, 32-45

(Jesús no esconde lo que le está por suceder, ni tampoco rehuye de ello.
La Pasión será consecuencia de la asunción libre y consciente de su compromiso, y sólo será comprendida desde la luz de la Resurrección.

La Pasión no es destino preescrito, ni determina un sino definitivo; es ante todo compromiso asumido total y enteramente por amor.

Y los discípulos, a pesar de esos años conviviendo a diario con el Maestro, miraban y entendían todo desde la óptica de sus intereses individuales y mezquinos.

Por ello el pedido de Santiago y Juan de que Jesús les obtenga para cada uno de ellos un puesto de privilegio sigue esta lógica, que aún hoy sigue tristemente arraigada entre nosotros: aquella que supone un trueque de actos piadosos a cambio de recompensas y premios divinos.

La gloria ya no será encaramarse en títulos y prebendas, sino estará signada por la medida del amor; y ese mismo amor será la mayor Gloria de Dios, el sacrificio supremo de su vida entregada en rescate de muchos.

Ya no se trata de pedir y pedir, sino de preguntar/se cuál es la voluntad de Dios para cada uno de nosotros.
Ya no se trata de preeminencias y ejercicio del poder de unos sobre otros.

La exigencia de los hijos de Zebedeo -Juan y Santiago- provoca ruptura, escándalo y enfrentamiento con los otros diez discípulos. Sin embargo, la ruptura quizás fuera también porque ellos a su vez requerían sus puestos de privilegio.

Y el Maestro no deja de ser tal, y enseña: es la increíble paradoja del Reino.
Cuanto más poder se requiera, mayor debe ser el servicio que se ofrende al prójimo.
Y no habrá mayor privilegio que el de dar la vida por los amigos.

Gloria y poder se entenderán a partir de entonces desde el servicio y la entrega por el bien el común.

Es la ratio del Amor)

Paz y Bien

Somos (Bicentenario: 25 de mayo 1810-2010)


Dicen que cumplimos 200 años, y no es del todo cierto.
Dicen que hemos venido de los barcos, pero ya estábamos siglos antes aquí.

-en muchos rostros, en pieles luminosamente oscuras y cabellos negros se asoma una estirpe original y terraria que ha sido cruelmente castigada, pero que nunca se ha rendido-

Nos dijeron tantas veces que hay que mirar con devoción y respeto a hombres de bronce, altos próceres encaramados en pedestales erigidos con ladrillos de ideologías e ilusiones...
Sin embargo, sin mucho esfuerzo pero poniendo corazón y cuero, uno vá descubriendo promujeres y prohombres, cimientos de esta casa que por ser tales, están ocultos y anónimos bajo la superficie y aún así, sostienen todo lo visible, toda la arquitectura de esta Casa común que somos.

-porque aunque nos duela y nos encienda de rabia, en esta historia común que nos constituye también hemos sido apóstoles del egoísmo y la mezquindad, pródigos apologistas del capital y el mercado, cultores del genocidio en nombre de un cristo inventado, hábiles despreciadores del distinto y del ajeno, artistas implacables de la soberbia, poetas pedantes, gestores de miserias, hambreadores de niños, negadores de abuelos y almácigo pertinaz de tantos dolores-

Sólo cuando miramos y vemos la totalidad de la historia que fuimos -con luces y sombras, con miserias y tesoros, con cruz y resurrección- lograremos quizás descubrir lo que somos y porqué somos, y es tarea inevitable para parir lo que podamos ser.

Por eso, siendo descaradamente parcial y subjetivo -cosa de amores- vuelvo a los cimientos.
La Casa se sostiene por la solidez de sus cimientos y no tanto por la belleza visible de sus paredes y el confort de sus habitaciones.

Y nuestros cimientos son amplios, resistentes y firmes, y los han nutrido paso a paso muchos que no han buscado famas ni honras. Se trata de amar la vida, se trata del silencio y si bien anónimos, cada uno de ellos tienen nombre y apellido, rostro y voz aún cuando se los ha querido acallar con sesudas y falaces justificaciones.

Patria de todos, Matria de claro rostro joven.

No ha de ser sólo un día; siempre ha de ser tiempo de andar renaciendo y agradeciendo.
Sabemos que la fiesta no es completa: tenemos un dolor al sur.

Aún así, a pesar de todo y con todo, somos una esperanza que camina.

Desde el dolor y el sacrificio, desde este orgullo que desecha la declamación y quiere, en silencio, proclamar que es tiempo de amores, y porque sólo se es paisano cuando se lleva el país adentro, con María de Luján digamos:

Muy Feliz Día para todos y especialmente, para todos los hermanos de la Patria Grande, destino común de estos pueblos que laten al sur del Río Bravo.

Paz y Bien

Ricardo

De cuando los últimos se hacen primeros

Para el día de hoy (25/05/10):
Evangelio según San Marcos 10, 28-31

(La lógica del Reino es maravillosamente inversa a la propugnada por la ética mundana del poder, de la apariencia y del dinero.

Es tiempo de Gracia y Misericordia, y la Buena Noticia de sabernos amados por Dios compromete la existencia.

Ese compromiso, fruto primero de la transformación a la Vida nueva del Reino, es la entrega desinteresada de la propia vida, el ser capaces de dejar todo para seguir sus pasos, el dar/se sin condiciones... Amar como Jesús ama.

Y sucede el milagro: así como desde el compartir cinco panes y dos peces el Maestro hace que la donación se multiplique y alcance sobradamente el alimento para todos lo que están y para los que vendrán, así también sucede con los discípulos y seguidores.

Dejan casa, familia y bienes y los ponen como ofrenda a los pies del Maestro.
El despojo de todo lo propio y la entrega por el bien común hacen que por intermedio de Jesús suceda nuevamente y en todo tiempo el milagro.

Pues esa familia que se deja se convierte en una gran familia tan amplia y que integran tantos: la comunidad.
Hace que los bienes que se ceden para el bien del otro transformen por puro amor estructuras que generan miseria en cadenas de solidaridad y generosidad para que nada le falte a nadie, según su necesidad.

La Providencia Divina se expresa y manifiesta cabalmente cuando los seguidores de Jesús salen en busca del hermano necesitado.

Pero no es cuestión de eficiencia, ni de conveniencias; el amor para el poder es una amenaza harto peligrosa, pues el egoísmo reacciona con violencia y persecuciones.

Pues los que se han conformado con el dinero, la apariencia y los poderes de este mundo y creen tener todo, no han llegado a la vida. Los que se creían privilegiados y primeros en realidad son últimos.

Pero los que nada pueden esperar de este mundo, y que sólo depositan su esperanza en Dios... es la puerta que se abre, los primeros pasos de la liberación y la vida plena.

¡Felices los pobres, los olvidados, los excluídos, los sobrantes, los últimos... de ellos es el Reino de los Cielos!)

Paz y Bien




Mi patria es una muchacha -una canción-

Mañana, martes 25 de mayo, estaremos de festejo por estas latitudes.
Hace 200 años surgía ese primer grito libertario, la nación en germen, la Patria que fueron soñando quienes nos precedieron y que aún soñamos sea casa de todos donde nadie sea excluído, desde la paz, la verdad y la justicia.
Es un festejo incompleto, claro está: por los que no están, por tantos hermanos nuestros sumergidos en la miseria, por tantos olvidados...
Y porque tenemos la mirada puesta al sur, y el imperialismo torpe -con estúpida prepotencia- nos sigue insultando, porque no diremos volveremos sino más bien Malvinas estamos volviendo, esta hermosa canción.
No es muy conocida, fue dada a conocer a los comienzos de la década del '80, con todo el horror ocupando nuestros ojos pero con esa esperanza que nos sigue sosteniendo.
Vá interpretada por un magnífico cantor, José Ángel Trelles.
Paz y Bien
Ricardo


MI PATRIA ES UNA MUCHACHA

Esa hermosa muchacha que inunda el alba
tiene los ojos azules
y blanca el alma
anda por las escuelas y por las fábricas
vela por los que estudian, los que trabajan.

Esa muchacha despierta cada mañana
juega con nuestros hijos
en nuestras plazas
canta con los poetas en sus guitarras
una canción de paz y de esperanza

El día se despierta y ella vá
vestida de ternura, de futuro y libertad
sus pasos iluminan un camino sin final
sus ojos son la fuerza del amor y la verdad
Salgamos de su mano a luchar por esta paz
escrita con la sangre que hemos visto derramar
y a fuerza de coraje y corazón para soñar
haremos que se escuche de los Andes hasta el mar
el grito de este pueblo
que se ha puesto a caminar

Esa hermosa muchacha se llama Patria
madre de todos nosotros,
mujer amada,
siembra y cosecha la tierra
-jamás descansa-
sigue adelante y si cae
ya se levanta

El día se despierta y ella vá
vestida de ternura, de futuro y libertad
sus pasos iluminan un camino sin final
sus ojos son la fuerza del amor y la verdad
Salgamos de su mano a luchar por esta paz
escrita con la sangre que hemos visto derramar
y a fuerza de coraje y corazón para soñar
haremos que se escuche de los Andes hasta el mar
el grito de este pueblo
que se ha puesto a caminar

Fernando Porta

aquí puede escucharse:


Mujer sin hogar, Madre en la casa de los hijos

María, Madre de la Iglesia

Para el día de hoy (24/05/10):

Evangelio según San Juan 19, 25-27

(Dios no se reserva nada para sí; Dios es Amor, donación y entrega pura y total.

Jesús, Dios con nosotros, agonizaba en el patíbulo romano; su sufrimiento es atroz.

Como todo hombre, como cualquiera de nosotros, en el borde de su existencia se aferraría a su Madre, última tierra firme.

Pero este galileo, tan hombre como nosotros, es un hombre extraño.
En el límite mismo de su vida, anegado por el dolor se desprende de su Madre.

Dios mismo hecho don, ofrece todo su ser y lo que le dá identidad entre nosotros: ni siquiera se reserva a su Madre.

Y Ella.
Lo sabemos, siempre ha sido fiel. Desde aquel día en la polvorienta aldea nazarena, en casa de Isabel con su Niño creciéndose en su interior, en el parto difícil y escondido en Belén, en las penurias del exilio egipcio, en la angustia y la incertidumbre del hijo perdido en las calles de Jerusalem y encntrado en el Templo, al pié de esa cruz que la quiebra pero no la doblega.

Esa Mujer se hace Madre por regalo del Hijo.
Y esa Mujer no tiene casa propia...

Su hogar será desde ese momento en adelante la casa en donde estén los hijos, la casa en donde ellos habiten, la casa adonde ellos la lleven.

Por eso cuando ese Dios se hace don, viento y fuego, Ella estaba en la casa de esos hijos temerosos, reunidos en la oración.

Allí se hace Madre de la familia naciente que llamamos Iglesia.

Y sigue en búsqueda de hogar, incansable y tenaz por su corazón tan grande.

Espera en los umbrales de nuestros hogares, a las puertas de nuestras almas que le abramos la puerta.

Sólo quiere ser Madre, cuidarnos y criarnos, y entre sus manos juntas orantes estamos todos y cada uno de nosotros, templos vivos de ese Dios que es su Hijo, su Maestro y su Señor)

Paz y Bien

Tiempo de dones

Solemnidad de Pentecostés

Para el día de hoy (23/05/10)
Evangelio según San Juan 20, 19-23

(Los discípulos estaban reunidos con María, Madre de Jesús, orando.
Se habían encerrado entre esas paredes por el temor: el miedo lleva a fabricarnos nuestros propios y seguros calabozos, y ese encierro nos hace clasificar a los que están afuera de ese habitáculo como peligros y amenazas.

Es habitual que este grupo de seguidores de Jesús que se llama Iglesia, cuando se encierra, se vuelva discriminadora y pretenda vivir sólo para sí misma, alimentada por el miedo.

Pero contra todo pronóstico oscuro, contra todos los agoreros de noches perpetuas, contra toda certeza espúrea de resignación obligada, se aparece el Señor y se pone en medio nuestro.

No es un fantasma, no es una aparición espectacularmente fílmica y sobrecargada de romanticismo estéril: es el Crucificado que nos muestra sus manos horadadas y su costado herido y que ha vuelto a la Vida, ha resucitado.
El ha muerto, pero la muerte ya no es frontera ni tiene la última palabra.

Pentecostés es momento Santo de fin y comienzo.

Fin de la dispersión de la Babel que se pretendía imponer como única, y que sólo trajo la opresión del no entenderse y del dispersarse... Es el comienzo del tiempo en que cada pueblo, cada persona humana recupera la capacidad de entender y aceptar la Buena Noticia de que Dios Abbá nos ama en su propio idioma, desde su propia cultura, a partir de su única y específica identidad.

-es maravilloso ser a veces tan distintos y sin embargo y a pesar de todo, hermanos e iguales ante Dios Padre y Madre-

Fin del Templo de Jerusalem como centro único de la ... Comienzo del hombre, varón y mujer, que se ha transformado en templo vivo del Dios de la Vida.
Millones y millones que caminan y palpitan con Dios habitándolos, un Dios que como a María, pide permiso y sólo pide ser como Él: amor y por eso, amar.

No hay que pensar tanto al Espíritu como don de Jesús, sino más bien Dios mismo que se hace don habitando para siempre en el corazón de cada mujer y cada hombre.

Espíritu Santo

¡Ruah!...

Lluvia tenue que alivia la dureza del desierto de nuestras miserias

Fueguito en las mañanas que nos abriga contra el frío de la soledad y el miedo.

Luz que se enciende en nuestra noche del desconcierto y la incomprensión.

Espíritu que es sostén de la Vida interior e impulsa cada célula de la vida.

Espíritu Santo que es fuerza y dinamismo, coraje y valentía, esperanza y alegría.

Viento imparable que sopla y sopla para que se vaya el no se puede, para barrer la resignación, para que ya no haya espacio para la desesperanza y el desconsuelo.

Espíritu de Amor, Padre de los pobres, sol de verdad y justicia, impulso de servicio y ofrenda al hermano.

Estamos más vivos que nunca.

Alabado sea el Espíritu Santo... ¡Dios vive en nosotros!

Felicidad plena para todos en este día de alegría interminable)

Paz y Bien


La Patria digna

Porque lo más valioso está allí, evidente al corazón y escondido a ojos mezquinos.

Porque nos duele el hambre y el destrato, nos quiebra la corrupción y, a pesar de todo, nuestra gente persevera con sencillez y honestidad, edificando la vida en silencio.

Porque como todos, llevamos duras sombras y magníficas luces a nuestras espaldas, cosechas del pasado que siembran presente con la confianza - a pesar de todo- en el futuro.

Porque el imperialismo nos insulta de nuevo con prepotencia torpe, y aún así, amamos la paz.

Porque contra todo pronóstico y todo mal augurio, somos esperanza que anda, vá esta canción, que compuso Jorge Mlikota e interpreta nuestra queridísima e inolvidable Tamara Castro.

Paz y Bien

Ricardo

LA PATRIA DIGNA - aire de triunfo-

Debajo de estas piedras
la Pampa vibra
y asoma en cada grieta, cardos y ortiga.
Morir aprisionada, no se resigna.
Estalla por sus venas la estirpe india.
Que digo, no se resigna.

Así como esos cardos
de las orillas
que en cada gajo plantan su rebeldía.
Así la sangre joven que se avecina,
mirar hacia el futuro trae por consigna.
Que digo una Patria Digna.

La Patria nos reclama, vá mal herida.
La hirieron con sus tangos, tantas mentiras.
Que digo esta Patria mía.

La Patria del trabajo,
de manos limpias,
de aquellos que apostaron siempre a la vida.
Poniendo el pecho a todo,
cerrando heridas.
Sembrándola de sueños, pueblos y espigas.
Que digo la Pampa gringa.

También hay otra Patria,
patria egoísta.
De aquellos que especulan con la vigilias.
La Patria de unos pocos,
patria elitista.
Que vende el alma al diablo, por unas libras.
Que digo patria egoísta.

El día que se acaba la hipocresía,
los hombres serán libres, la Patria Digna.
Que digo esta Patria mía.

Jorge Mlikota

aquí puede escucharse:

La propia historia

Para el día de hoy (22/05/10)
Evangelio según San Juan 21, 20-25

(Las comparaciones entre hermanos son nocivas, tóxicas, y estériles.
Por eso, en el Evangelio de hoy podemos percibir la dureza de las palabras del Maestro para con Pedro.

Cada llamado, cada vocación, cada camino al que nos invita es único, intransferible e irrepetible, cada historia personal que se teje con el Espíritu del Resucitado tiene el mismo valor en el Sagrado Corazón de Jesús.

Nosotros somos los que sumamos o restamos valor o importancia.

Del más grande al más pequeño, cada uno con mayor o menor responsabilidad, es igualmente amado por Jesús y es cada uno insustituíble ante sus ojos.
Pues ha venido para que ninguno se pierda.

Y ese discípulo amado -algo misterioso, y que la tradición identifica con el Evangelista San Juan- vive hoy, está presente en nuestros días, ha atravesado por la huella del Maestro toda la historia.

Ella y él, ellos que desde el silencio son enteramente libres de todo interés y preocupación por rótulos, prestigios y cargos, son felices y plenos anunciando la Buena Noticia desde el servicio.
Ellos, que están visibles y escondidos a la vez en nuestras comunidades, entre nuestros vecinos, en las calles, jamás morirán tal como nos sugiere la Palabra.

Pues quien ha hecho vida la Palabra por la fé y el amor no muere jamás.

Una última consideración: esa historia que cada uno posee, y que es fruto de lo que vá tejiendo en unión con el Espíritu está íntimamente asociada a lo que se nos dice hoy en la Palabra: no han sido relatados y consignados todos los hechos que Jesús ha hecho en los Evangelios, y ésto no refiere sólo a aquello que llamamos economía de la Salvación.

Quizás apunta a que es tan insondable el misterio de Jesús, que por lo mismo es inagotable, jamás se acaba.

Así sean nuestras vidas, plenas del misterio del Resucitado, desde la humildad y el silencio)

Paz y Bien

Las infinitas oportunidades del perdón, la fidelidad de Jesús

Para el día de hoy (21/05/10)
Evangelio según San Juan 21, 15-19

(Los discípulos habían salido solos de pesca y no habían obtenido resultado alguno: sólo cuando se hace presente el Señor las redes desbordan de peces, la pesca se hace milagrosa.
¡Es el Resucitado que está en la orilla! Y los espera con su Mesa preparada.

El reencuentro con el Maestro es siempre motivo de celebración, y su Mesa está siempre dispuesta.

Cuando finalizan la comida, Jesús convoca a Pedro, y le pregunta en tres oportunidades -¿Me amas?-...

Pedro lo había negado, lo había traicionado con la celeridad del canto del gallo al amanecer por tres veces, justo en los momentos críticos del arresto de su Maestro.
Aún así, no hay cuestionamientos ni recriminaciones.

Pedro había quebrado su promesa de serle fiel; sin embargo, Jesús permanece fiel por encima de toda traición, más allá de toda negación.
Allí está la raíz de la triple pregunta, la fidelidad y el amor de Dios.

Y esa triple pregunta parece ser siempre la misma repetida tres veces; no obstante, está formulada de distinto modo y a su vez las respuestas son afirmativas y distintas.
Será porque el Señor le abría a Pedro la puerta para enmendar las tres oportunidades de sus quebrantos.

Siempre, indefectiblemente Jesús nos dá una segunda oportunidad... Mejor aún, nos dá infinitas posibilidades de aceptar el perdón que nos regala, la increíble capacidad de perdonarnos setenta veces siete y más también.

La clave es el amor, y de allí las preguntas a Pedro; y éste responderá y confesará que lo quiere, que lo ama.
Pedro se entristece... no tanto por la insistencia de las preguntas en sí, sino porque aún no se había liberado de la pesada mochila de sus pecados.

Pero el Maestro ante todo ama y es fiel, y sabe cual es la urdimbre de cada corazón. No importa el gusto amargo del pecado pasado, sino el amor presente y la capacidad de permanecer fiel a esa querencia.

Pedro es un hombre nuevo, y por eso mismo tiene una misión: apacentar las ovejas, llevar la paz al rebaño.
Porque el amor compromete y moviliza, y será tal el compromiso de Pedro que llegará a reafirmarlo con su propia ofrenda en el martirio.

Ese amor confesado, esa amistad recuperada por la Misericordia encarnada en Jesús no sólo hace recuperar la confianza.
La amistad renovada con Jesús es la causa de la victoria en la principal batalla, la que damos contra nuestros egos. Por eso el Señor le enseña a Pedro que ya no obraría de acuerdo a un interés propio, sino que sería movido por las necesidades de los hermanos.

Las necesidades del otro serán su camino, porque el fruto primero y más precioso del amor es el servicio y la donación de la propia vida.

Tal vez haya que preguntarse si somos capaces de amar como Jesús amaba, si somos capaces de perdonar como Él lo hace, si somos capaces de aceptar Su Perdón y, desde allí, mujeres y hombres nuevos, permanecer fieles en el servicio al hermano)

Paz y Bien

El misterio del nosotros

Para el día de hoy (20/05/10)
Evangelio según San Juan 17, 20-26

(En ese preciso momento en que Jesús ora a su Padre, con su Pasión inminente, trasciende tiempo y espacio y alcanza a todos sus discípulos a través de la historia.
En esa oración a campo abierto, mirando al cielo en íntima comunión con su Padre, ora por nosotros.

Y ese nosotros tienes raíces en el misterio del Espíritu Santo.

Es el Espíritu del Maestro, Jesús mismo construyendo comunidad, haciendo brotar creyentes.
Porque la es ante todo don, Gracia y misterio.

Ese nosotros constituido no tanto por méritos nuestros sino por obra del Amor, esencia de Dios, tiene un carácter pleno de misterio pues es imagen de la identidad y el Amor del Padre y el Hijo.

Cuando los discípulos -vos y yo, tú y ella- comienzan a hacer vida la increíble revelación de que Dios nos ama, se vuelven testigos y cumplen en plenitud la misión que ha encomendado el Maestro: -Sean uno para que el mundo crea-

Son importantísimos todos los esfuerzos y empeños puestos en edificar ese nosotros que llamamos Iglesia.
Sin embargo, siempre las primacías, los primeros pasos, la iniciativa proviene del Espíritu, y es una cuestión de Amor, tan increíble y tan capaz de trascender tiempo y espacio que Jesús en esa oración... oraba por nuestro presente, aquí y ahora, conociendo de antemano los problemas y rupturas que debíamos afrontar.

No se trata de predicciones, ni de pre-videncia, sino más bien de pro-videncia: el Amor se adelanta a todo, y rompe cualquier barrera, hasta la que parecía infranqueable, la de la misma muerte.

Es misión ineludible dejar que el Espíritu edifique ese nosotros, la unión en el amor, la comunidad.

Profesar la cristiana y no buscar sin descanso ese nosotros sagrado -el ecumenismo- es una contradicción que sólo expresa un antitestimonio.

Quizás debamos pensar ante todo que ese nosotros misterioso y santo, el ecumenismo, sea ante todo esperanza orante que quiere ser tal como su Maestro y su Padre.

Dios nos acompaña, nos asiste y nos alienta: hay que dejar a Jesús que vuelva a lavarnos los pies, que barra toda tierra infértil de los patios de nuestras almas)

Paz y Bien

La oración de Jesús

Para el día de hoy (19/05/10)
Evangelio según San Juan 17, 6. 11-19

(Ha terminado la última Cena con sus amigos, se acerca de modo casi inmediato el momento de su Pasión, momentos de angustia y soledad a los que no rehuirá.
Aún así, y a pesar de todo lo que se cierne en su horizonte, Jesús ora a su Padre.

Nada pide para sí mismo, suplica ser fiel a su misión por Amor a su Padre: allí radica su glorificación, ser fiel y obediente hasta el fin por Amor.

Ruega por sus amigos, pues sabe de sus miedos, de los temores que sobrevendrán, de las persecuciones que sufrirán; ora por los suyos para que sean santificados en la verdad... Quiere que sean enteramente libres en esa fuerza que libera, para anunciar -a un mundo que seguramente los perseguirá- la Buena Noticia.

Ruega por nosotros también: estar inmersos en un mundo a menudo hostil -tan del César y tan poco de Dios- para que el mundo se santifique en el Evangelio, para que suceda la liberación plena que procede de Dios, la libertad arraigada en la verdad.

Jesús ora con ternura y confianza; toda su vida es orante y siempre que se dirige a su Padre, tiene palabras para los suyos.
Y su Palabra es eficaz.

En esa oración de Jesús está nuestra confianza y nuestra esperanza.
No estamos ni estaremos jamás solos ni abandonados a nuestra suerte.

El Maestro se ha ido para quedarse más plenamente, con la fuerza del Espíritu que está por venir.

San Benito lo sabía bien: ora et labora propugnaba para sus monjes, y en esa definición la preeminencia la lleva el orar.

Seremos fieles cumplidores de la misión a la que se nos invita no tanto si oramos sin cesar, sino más bien si hacemos de nuestra vida una oración, plegaria que se exprese a cada paso dado)

Paz y Bien


Jesús Eucaristía -una canción-


Esta canción -Himno del Xº Congreso Eucarístico Nacional del año 2004- refleja la misión a la que muchos nos sentimos llamados por pertenecer a esta comunidad que llamamos Iglesia, Iglesia por la que sufrimos, Iglesia a la que amamos, Iglesia por la que vivimos, Iglesia que no sabe otra manera de ser fiel a su Maestro que no sea saliendo sin demoras ni excusas en la búsqueda del hermano en peligro, del hermano necesitado, del hermano sumergido, Iglesia que se sabe pecadora y limitada pero también capaz de milagros pues no está sola.
En este tiempo de celebrar 200 años de esta Casa Común -la Patria- sigue estando vigente, como son vigentes todas las cosas que nacen del Espíritu y reflejan el amor; es nuestra plegaria para una Patria sin excluídos ni sobrantes, en donde todos sean reconocidos en su identidad plena de mujeres y hombres amados por Dios sin límites y sin desmayos.
Jesús camina con nosotros.
Paz y Bien
Ricardo

JESÚS EUCARISTÍA
(Himno del Xº Congreso Eucarístico Nacional)

Jesucristo, Señor de la Historia,
que estuviste, estás y estarás:
sos Presencia, Esperanza y Memoria,
sos el Dios de la Vida, hecho Pan...

Sos el mismo Jesús que estuviste
junto al Lago de Genesaret,
y ante el hambre del pueblo exigiste:
¡Denle ustedes, por Dios, de comer!.

¡QUEDATE CON NOSOTROS, JESÚS,
QUE DA MIEDO TANTA OSCURIDAD,
NO ES POSIBLE MORIRSE DE HAMBRE
EN LA PATRIA BENDITA DEL PAN...!

¡QUEDATE CON NOSOTROS, SEÑOR,
QUE HACE FALTA UN NUEVO EMAÚS!
LA PROPUESTA SERÁ COMPARTIR
COMO VOS Y EN TU NOMBRE JESÚS!

Primitivo ritual de pastores;
que fue luego banquete pascual;
homenaje de nuestros mayores
al Dios Vivo de su Libertad...

Cena santa, Signo y Profecía;
Memorial de Jesús Servidor;
Nueva Alianza de la Eucaristía
que es Misterio de Fe y Comunión...

Sacrificio de la propia vida,
que se ofrece y se da a los demás,
Cuerpo y Sangre, Comida y Bebida
que hace y nutre la comunidad.

Sos la Fiesta de cada semana
que resume y celebra el Amor;
el Amor que perdona y hermana
y es sincera reconciliación...

Jesucristo, Señor de la Historia,
que pusiste en el Vino y el Pan
tu presencia real, tu Victoria
sobre el Tiempo, la Muerte y el Mal...

Que tu Madre, La Virgen Morena,
Siga estando junto a Nuestra Cruz,
y nos muestre que vale la pena
Entregarse por el Bien Común...

Somos hijos del Dios Padre y Madre
que es ternura y ayuda eficaz:
desde la Compasión y el Coraje
reinventemos nuestra caridad...

Somos rostro de un Dios Trinitario
que aparece cuando hay comunión,
cuando somos todos solidarios,
cuando el pobre es sujeto y señor.

Letra: Padre Julián Zini
Música: Antonio Rossi - Pocho Roch

aquí puede escucharse:

Glorificación

Para el día de hoy (18/05/10)
Evangelio según San Juan 17, 1-11

(Todo este capítulo del Evangelio según San Juan es llamado Oración Sacerdotal.
Es Jesús hablando con su Padre, es Jesús hablando con sus amigos, es Jesús a un paso de afrontar con entera libertad su Pasión por puro amor a los suyos y a su Padre.

Todo el clima nos remite a el Maestro mostrándonos su corazón abierto... Y al ser una cuestión de corazón, tan profunda, precede a la razón y como tal, debe ser asumida, aceptada, comprendida y aprehendida desde cada corazón en silencio.
Sólo desde un silencio atento es posible la escucha plena de la Palabra.

Jesús no ha vivido para sí mismo; toda su vida ha sido ofrenda para los demás, donación enteramente libre que no ha podido cercenar ni la tortura, ni el desprecio, ni el rechazo, ni la muerte.
Por Él, toda la creación y muy especialmente cada mujer y cada hombre pueden descubrir el gran misterio de la existencia: que Dios es Padre -¡Abbá!- y que nos ama más allá de lo imaginable.

Esa ofrenda es la Glorificación de su Padre: porque Jesús glorifica y alaba a su Padre amando, respondiendo con cada fibra de su ser a la misma esencia de Dios, el Amor.

En esa donación de su vida por los suyos -y también por los que lo odian- nada se ha reservado para sí; en esos momentos críticos, al límite de toda angustia, se preocupa por los suyos con una ternura que no puede expresarse con palabras.

Y nosotros tenemos un sino de pertenencia: por Jesús, adquirimos una dignidad y una identidad únicas e intransferibles, la de ser hijos.

Unidos al Maestro, también lo glorificamos cuando guardamos su Palabra haciéndola vida cotidiana, entrega sin medida hacia los demás, libre donación de nuestra existencia para que el hermano caído se levante, para que el hermano cautivo se libere, para que el hermano hambriento se sacie.

La glorificación de Dios pasa por el Amor, porque la fé -como don, como Gracia, como regalo- es ante todo y por sobre todo, vida transformada en ofrenda antes que férreos cumplimientos doctrinales o rígidas costumbres cultuales.

La doctrina y el culto deberían ser expresión y consecuencia de esa vida hecha ofrenda, y esa misma vida implica riesgos grandes. Porque el amor, para este mundo, es cosa peligrosa.

Quiera el Altísimo entonces, que nos volvamos amorosamente peligrosos.
Para mayor gloria de Dios y servicio a los hermanos)

Paz y Bien

Pedagogía del regreso

Para el día de hoy (17/05/10)
Evangelio según San Juan 16, 29-33

(Parecería que fuese una despedida con las emociones flotando en el lugar. Y como toda despedida, supone un dolor y un desgarro, una tristeza anticipada por la ausencia.

Y los discípulos creen ya saberlo todo, creen poseer exclusivamente el secreto sobre Jesús y encontrarse aptos y capaces de cumplir su misión.

Pero el Maestro sabe qué cosas se tejen en cada corazón, y sabe lo que les está creciendo por dentro, y sabe lo que nos crece a nosotros también.
Sabe que serán ganados por el miedo, que su es incipiente, que se dispersarán temerosos y lo dejarán solo enfrentando los horrores de su Pasión.

Porque la misión comienza y tiene sentido con la Resurrección, el Mesías crucificado y muerto que ha vencido a la muerte, que les envía el Espíritu Santo, Espíritu Maestro que los hará madurar en su , que hablará por ellos, que los sostendrá.

Sabe también que luego de esos momentos de abandono los agobiará la culpa, y la soledad de ellos será mayor aún que la que Él sufrirá.
Porque Él jamás está solo, Él y el Padre son uno, y esa verdad y esa certeza serán también fuerza y ánimo para los discípulos, coraje y sustento para todos los doblegados en la tristeza de sus pecados.

El Maestro se para quedarse más plenamente; el Maestro se para abrir la puerta a la Casa Grande, el destino de todos nosotros y llevándonos de la mano.

Él ha vencido al mundo, más no hay millares de cuerpos esparcidos en el campo de batalla.
Sus huestes son campesinos, pescadores, recaudadores de impuestos y prostitutas conversos, enfermos sanados, niños abrazados con ternura, mujeres rebajadas a la condición de esclavas u objetos, que sólo empuñan la mano abierta del abrazo y la solidaridad, manos que trabajan, manos que curan.
Es la increíble victoria del amor sobre el odio, de la vida sobre la muerte, de la Gracia, la entrega generosa y la eternidad por sobre las ataduras de lo efímero.

Jesús siempre está de regreso animándonos a cada uno de nosotros, y diciéndonos que no estamos solos, que la vida y la comunión prevalecen.

Clave de misión: hay que dar aviso con hechos concretos -abandonando de una buena vez una malsana costumbre de quedarnos en la pura declamación- y anunciar con el silencio del compromiso que Dios está presente y no abandona a la gente.
Hay muchas hermanas y hermanos sumergidos que aún no han visto una mínima luz de esperanza. Allí hay que ir, nos anima el espíritu de Aquél que siempre está de regreso para que nosotros mismos volvamos a los brazos del Padre, de ese Dios del que solemos alejarnos con presteza)

Paz y Bien



Un nuevo sol -una canción-

Dentro de pocos días, el 25 de mayo, vamos a celebrar por estas latitudes
los 200 años del primer grito de libertad de esta casa común
que se nos ha regalado, y que llamamos Patria.
Es un grito y una tarea inconclusa que camina -a pesar de todo-
por veredas de justicia, esperanza y paz.
Por eso esta canción, que si bien tiene algunos años no pierde vigencia
y es presente su mensaje -será porque las cosas del Espíritu nunca son viejas,
permanecen jóvenes por siempre-
Algunos, como quien esto escribe, recordarán:
en 1987 se celebraba aquí en Buenos Aires la Jornada Mundial de la Juventud,
y teníamos el maravilloso regalo de la presencia de Juan Pablo II.
(Justo con nosotros, que teníamos el dolor reciente de dictadura, de secuestros,
de torturas, de guerra de Malvinas, de pocas esperanzas y mucho espanto
para nosotros, que recién asomábamos temerosos a la juventud.)
En ese Espíritu de esperanza, esta canción sigue plena
y se hace escuchar en nuestro presente, y por eso vale la pena escucharla.
Paz y Bien
Ricardo

UN NUEVO SOL

Una tierra que no tiene fronteras,
sino manos que juntas formarán
una cadena más fuerte que la guerra y que la muerte,
lo sabemos, el camino es el amor.

Un nuevo sol se levanta
sobre la nueva civilización que nace hoy,
una cadena más fuerte que el odio y que la muerte,
lo sabemos, el camino es el amor.

Una patria más justa y más fraterna,
donde todos construyamos la unidad,
donde nadie es desplazado, porque todos son llamados,
lo sabemos, el camino es el amor.

La justicia es la fuerza de la paz,
el amor, quien hace perdonar,
la verdad, la fuerza que nos da liberación,
lo sabemos, el camino es el amor.

El que tiene comparte su riqueza
y el que sabe no impone su verdad,
el que manda entiende que el poder es un servicio,
lo sabemos, el camino es el amor.

El que cree, contagia con su vida,
y el dolor se cubre con amor,
porque el hombre se siente solidario con el mundo,
lo sabemos, el camino es el amor.

El progreso se alcanza con trabajo,
y que el hombre se pueda realizar,
que a la casa del pobre llegue el pan y la alegría,
lo sabemos, el camino es el amor.

Es mi hermano aquel que está a mi lado,
todos hijos del Dios que nos creó,
porque El ha venido a la tierra para unirnos,
lo sabemos, el camino es el amor.

Jornada Mundial de la Juventud - 1987

aquí puede escucharse:

Ascensión del Señor: en el principio, estaba la bendición y el encuentro



Ascensión del Señor

Para el día de hoy (16/05/10)
Evangelio según San Lucas 24, 46-53

(Todo aferrarse a la literalidad de la Palabra es peligrosa, y tiende a cerrar los ojos del corazón a la luz de la Vida. Ni hablar de sus consecuencias: generalmente la literalidad se traduce en fundamentalismos e idolatrías...
Nada más lejano a la Buena Noticia de Jesús.

Quizás, más que el esfuerzo de desentrañar metamensajes bíblicos -no está mal, es claro- deba ser posterior a la escucha dispuesta, al silencio confiado que sabe que, aún sin comprender, la Palabra transformará la vida.
María nos conduce en esa senda de transformación vital.

Ese cielo al que asciende nuestro Maestro y Señor trasciende cualquier límite cósmico, está infinitamente más allá de los bordes espacio-temporales.
Ese cielo que nos señala el Evangelista Lucas es la identificación plena y total de Jesús con Dios.
Él ha cumplido con su misión de Salvación y retorna a su origen, vuelve al seno de la divinidad: Jesús es Dios y Dios es Jesús.

Este día en que celebramos la Ascensión del Señor es símbolo de la liberación plena y total de la humanidad, Jesús "subiendo" a la vida plena en Dios.

Por eso mismo, como los discípulos, hay que dejar de mirar al cielo... y volver, con la alegría de ese destino ofrecido gratuitamente a sembrar la esperanza, a transformar a un mundo que rinde culto -cada vez más- a una multiplicidad de ídolos de muerte como el dinero, el poder y las armas y le la espalda al Dios de la Vida.

Hay que dejar de mirar la bóveda celeste, y comenzar a mirar el aquí abajo, al hermano esclavizado, preso de la desesperanza, atado en la miseria, encadenado en el destrato y mortificado por el olvido.

Allí comienzan los senderos de misión que hemos de recorrer si queremos corresponder al llamado de Amor del Maestro, anunciar el perdón y la reconciliación, la Buena Noticia de que la vida plena y perdurable es posible a todas las naciones.

Como el Espíritu en el principio de la creación, así caminamos, nunca solos, jamás librados a nuestra propia suerte y a nuestras capacidades limitadas.

Bendiciendo y con las mismas manos con las que curaba enfermos, con las que acariciaba a los niños, con las que multiplicaba los panes, el Maestro nos bendice.

Es un saludo que no es despedida, sino la maravillosa y aparente paradoja de irse para quedarse con mayor fuerza, llevándonos de la mano hacia nuestro encuentro pleno con Dios.

Con los discípulos, volvemos a la ciudad, al todos los días de otro modo; ya no estamos atribulados, ya no podrá con nosotros las angustias, la tristeza o el miedo.

La alegría y la esperanza se hacen presente porque el Señor yéndose, se queda para siempre)

Paz y Bien

Herencia extraña

Para el día de hoy (15/05/10)
Evangelio según San Juan 16, 23-28

(-Si no se hacen como niños...- nos dice Jesús. Hagamos el intento.

Veamos: estamos acostumbrados por filmes, series televisivas, libros y noticias a lo que sucede cuando está en juego los bienes legados por un familiar acaudalado a los herederos que él designe. No es infrecuente descubrir sórdidas maquinaciones para ver quién será el más favorecido, las consecuentes peleas -hasta homicidios-, las angustias, celos y envidias entre los herederos, documentos, letrados... Son historias harto conocidas.

Desde esta fé que se nos ha dado, y con esa mirada de niños que estamos intentando ahora, el párrafo anterior no se nos hace tan ajeno.

Más nuestra herencia es, cuanto menos, extraña.

El que nos lega la totalidad de sus bienes es nuestro Padre.

No ha tenido mayor o menor cuantificación en la porción que le toca a cada uno: a todos les toca todo y por igual, sin medida.

Ha habido homicidios por la apropiación de esa herencia, claro está: Jesús ha muerto en la cruz, y muchos de sus amigos han dado la vida sosteniendo la igualdad de todos los herederos.

Tenemos un Abogado insobornable y siempre dispuesto: el Espíritu Santo.

El instrumento por el cual somos notificados de la inmensa riqueza de ser hijas e hijos de ese Padre infinitamente rico es... Testamento, que aunque por diversas cuestiones lo dividamos en dos, siempre es Nuevo.

No hay dudas que la herencia es extraña: a diferencia de las cuestiones dinerarias humanas, nunca se acaba. Es más, son bienes que aumentan desmedidamente... cuando se regalan, se donan, se entregan gratuitamente y sin condiciones.

Y no se trata de los méritos y grandezas de los herederos; la clave está en la generosidad de quien tiene esa voluntad testamentaria, el Padre.

Esa herencia extraña y maravillosa la llamamos Buena Noticia, y nos ha sido comunicada por Jesús Maestro, hermano y Señor nuestro.

La Buena Noticia de que Dios es Padre y Madre, y que nos ama a todos por igual, sin límites e incodicionalmente, aún cuando nos consideremos muy pequeños o indignos de recibir ningún presente.

Nuestro presente es Presencia para siempre, vida en abundancia, alegría que no se termina.

Y no hay condiciones previas, ni personerías que acreditar; frente a la aceptación de esta herencia se abre el horizonte del darse, el cielo límpido y despejado de la solidaridad, la alborada de sabernos hijos y por lo tanto hermanos, y vivir fraternalmente en consecuencia.

Loado sea Dios por todo el bien que nos ha dado y nos dá)

Paz y Bien


Amigos por elección, envío por misión, respaldo de corazón

Para el día de hoy (14/05/10)
Evangelio según San Juan 15, 9-17

(De un modo cósmico, nuestras almas deberían ser planetas que orbiten constantemente alrededor de su sol, el amor de Jesús.

Como los planetas, sin esa luz no hay vida.

El amor de Jesús, que es el Amor de Dios, debería ser el centro de nuestra existencia y el punto de partida -y de destino- desde el cual todo se entiende, todo se explica y todo cobra sentido.

Porque por amor nos a elegido personalmente, a cada uno, con su rostro, su nombre, sus peculiaridades, sus luces y sus sombras. De tan pequeños que somos seríamos ampliamente felices siendo siervos.
Sin embargo, Él nos quiere sus amigos.

Y desde allí construye y edifica, claro que sí.
No hay que equivocarse: nosotros nos sumamos a la obra del Reino, pero es el Espíritu del Resucitado el que construye comunidad, el que nos hace descubrir hermanos.

En ese descubrirnos queridos, revelarnos amados, se despierta la otra faz de la existencia. Es la faz por la que nos hacemos plenos, es decir, dándonos sin medida y sin condiciones.

Demasiado tiempo nos han intoxicado presuponiendo al amor como una cosa meramente sensiblera, banalmente televisiva. Pero es mucho más, y en su expresión más cabal implica renunciar a la propia existencia por el otro, dar la vida por amor al prójimo/próximo.

Esa misión no excluye lo sensitivo, más esto último es sólo un aspecto, no lo determinante. La misión que se despliega a sabernos amigos es hacer presente ese amor, esa amistad de Dios en medio de un mundo que cada día más se hace del César.
Ésa, y no otra, es la llamada Evangelización.

Y somos pequeños, frágiles, mortales; todos -sin excepción- somos pequeños seres quebradizos, hasta el que parece más fuerte, todos.
Pero aún así, no estamos inermes ni a la deriva en las aguas bravas y turbias de la vida mundana.
El Maestro está allí justo donde estamos nosotros, su corazón nos respalda en todos nuestros pasos...
¡Cuánto más hará cuando ese amor se concrete entre sus hermanos más pequeños y olvidados!

Es tiempo de Gracia y Misericordia: es tiempo de confiar en que la multiplicación de los panes y los peces, la era de los milagros tiene un aquí y un ahora que dependen de nuestra confianza.)

Paz y Bien


Pascua interior


Para el día de hoy (13/05/10)
Evangelio según San Juan 16, 16-20

(Hay un hecho fundante que nos cuesta asumir, no como secuencia sino más bien como consecuencia: porque Jesús ha sufrido y muerto en la Cruz, ha Resucitado.
Asumió por amor el espanto del calvario, y desde allí franqueó la frontera de la muerte.

La clave es el amor.

En esta pequeña parcela de tierra fértil que somos, suele suceder que nos invade la cizaña de la tristeza, el azote estéril de la autoconmiseración.
Porque asumir nuestras cruces no es fácil ni nos agrada.

Pero Jesús siempre anda por allí, y su Espíritu nos hace cruzar esas aguas turbias del dolor.

Quizás nosotros también debamos realizar nuestra propia Pascua interior, morir a tantas cosas que nos atan y nos impiden ser re-creados por ese Dios Viviente, Jesús, hermano y Señor nuestro.

El mismo que ha llevado a cuestas en sus hombros todas nuestras miserias, el mismo que es capaz de transformar nuestra tristeza en la alegría que no perece.

Y cuando somos capaces de asumir nuestras cruces, y mejor aún, las cruces que agobian a los hermanos, sucede la Pascua.

Resucitamos a la Vida nueva y abundante del Reino, alegría y paz, justicia y liberación.

Será entonces estar dispuestos alegremente a morir a todo lo que nos sigue dejando en la esclavitud, para cruzar el mar que separa las cadenas de la soledad a la gloriosa libertad de las hijas e hijos de Dios)

Paz y Bien

Espíritu Maestro

Para el día de hoy (12/05/10)
Evangelio según San Juan 16, 12-15

(La creación ha sido re-creada con la Resurrección de Jesús.
Nada será igual pues se ha derrotado al último imposible, el de la muerte.

Apareciendo como una paradoja para nuestras mentes, pero con la plenitud del misterio divino, Jesús retorna al Padre para quedarse entre nosotros con mayor plenitud.

Viene su Espíritu, el Espíritu de Dios, el Espíritu de la Verdad, soplo de Dios Viviente que hace nuevas todas las cosas.

El Espíritu será nuestro abogado y defensor... pero también nuestro Maestro.

La identidad entre Jesús, el Padre y el Espíritu es el misterio profundo de ese Dios trinitario que profesamos, y que sólo desde una fé que se sustenta en el amor puede aceptarse.
Esa fé que a la vez es don y misterio, y que rompe los límites de nuestra dualidad espacio temporal, cuerpo-mente.

El Espíritu viene para enseñarnos, es el Espíritu del conocimiento desde los afectos, desde la razón, desde la intuición... es el conocimiento pleno.
Y es también la comprensión desde las raíces mismas de la Palabra, esa Palabra de Dios que ahora, en este preciso instante intentamos escuchar y queremos que nos transforme, Palabra de Vida y Palabra Viva.

Habrá entonces que suplicar sin desmayo que el Espíritu Santo, dador de Vida, abogado, defensor, maestro, soplo de Dios Viviente que aleteó sobre las aguas primeras de la creación, sople también a cada instante de nuestras vidas, pequeñas barcas en el inmenso mar sin orillas de la vida de Dios.

Podrán venir las tormentas que amenacen nuestras comodidades y nuestras pretensiones de orgullo y egoísmo... pero no pereceremos.

El Espíritu Maestro nos conduce a las aguas calmas de la Verdad plena, el amor ilimitado que Dios tiene para con cada uno de nosotros, sin excepción)

Paz y Bien

Padre Carlos Mugica, o de cuando nadie se vá del todo

Es una historia que debería encendernos el alma...
y sin embargo aún hoy, exactamente 36 años después,
nos sigue doliendo la polémica y nos lastiman ciertas justificaciones y no pocas invectivas.
Como si no hubiera sido suficiente despojarse de toda una propia historia
para darse por entero a los pobres, en donde veía resplandecer el rostro del Crucificado.
Como si no hubiera sido suficiente morir por el odio hecho violencia
justo al terminar de celebrar la Eucaristía -aquí cerca de donde estoy escribiendo,
en la parroquia San Francisco Solano-
Como si el compromiso al que nos impulsa el Espíritu,
el Reino que vá creciendo aquí y ahora, no tuviera consecuencias inmediatas
sobre el bien común... Si señores, porque política -por si alguien no lo sabe-
en su sentido primordial es la búsqueda del bien común.
Como si la fé profesada se tuviera que circunscribir a un culto vacío...
Y nos olvidamos el mandato del Amor, ese mismo
que el Maestro nos recordaba:-Misericordia quiero, que no sacrificios...-

No importa.

Dicen que el árbol de la Iglesia se vuelve más frondoso cuando es regado con sangre de mártires.

Muchos de nosotros -con el dolor del rechazo, el desprecio y la violencia
que tanto nos duelen- lo amamos y lo sabemos presente con su corazón grande.
Sabemos que quien mucho ama jamás se vá del todo.
Nos lo enseñó el Maestro.
Por eso, hoy es un día no tanto de recordar lo luctuoso,
sino de una profunda acción de gracias por el testimonio imborrable
y valiente de nuestro hermano,
el sacerdote de la Arquidiócesis de Buenos Aires y mártir, padre Carlos Mugica.

Paz y Bien
Ricardo

...Para no falsear su testimonio será importante
“no tener vergüenza del Evangelio” (Epístola a los romanos 1,16)
que siempre, en alguna de sus dimensiones,
será considerado “locura” por el mundo.
Se trata de usar de las cosas de este mundo,
buscando su transfiguración,
pero como “si no se las usara”.
Esta tensión entre estar en el mundo luchando
por la liberación del hombre en todos los frentes,
sin ser del mundo, sin hacer de esta instancia terrena el destino definitivo,
es lo que Cristo exige hoy al cristiano,
y éste es el desafío que debe asumir sin claudicaciones
para ser la sal de la tierra, mas allá de su fragilidad e impotencia...

R.P. Carlos Mugica - sacerdote y mártir-

Pecado, justicia y juicio


Para el día de hoy (11/05/10)
Evangelio según San Juan 16, 5-11

(Jesús retorna al Padre. Pero los discípulos, inmersos en sus incertidumbres y tristezas no le preguntan hacia dónde vá ni porqué.

Nos suele pasar lo mismo cuando ganan espacio en nosotros la tristeza y las dudas... dejamos de preguntarnos por lo importante y nos cerramos en nosotros mismos.

Pero no vá a dejarlos así el Maestro: Él vuelve al Padre a consumar su misión -obediencia suprema por puro amor- pero sus discípulos y seguidores no han de quedar solos.
Él se vá al Padre pero les envía su Espíritu, el Paráclito, el Abogado, el que hablará por ellos, el que edificará comunidad.
Porque nos equivocamos al pensar que la construcción de espacios comunitarios es cosa de nuestras iniciativas: la comunidad -la Iglesia- se construye a partir del aliento y del soplo del Espíritu Santo.

Los discípulos y seguidores -los Once y nosotros- nada han de temer: el Paráclito es su Abogado, es decir, ad-vocatto, hablará por ellos. Nuestro testimonio, si es veraz y si es para que brille la luz de Cristo, estará magnificado y deslumbrará por el Espíritu del Resucitado.

Y a partir de ese testimonio, el mundo aprenderá.

Aprenderá que el pecado fundamental es el rechazo del proyecto de Dios para toda la humanidad.

Aprenderá que el sentido primordial de justicia es ajustar la voluntad a la voluntad de Dios, o sea, a la Vida plena de todos, mujeres y hombres, la creación entera.

Aprenderá que el juicio es hoy, y no hay un juez que sentencia ni jurado que dirima culpas: el juicio sucede ahora mismo, cuando se rechaza la Salvación de Jesús, cuando a pesar de declamar pertenecer a una fé religiosa se vive sumido en la tristeza y la desesperanza, cuando lo religioso no implica una transformación raigal de la vida sino nada más que el cumplimiento de determinados cánones y preceptos.

Las consecuencias no pueden ser peores: la muerte perpetua que es no vivir en Dios, con Dios y para Dios.

Quizás en esa transformación profunda que llamamos conversión debamos revisar si permitimos con profunda e indestructible alegría que el Espíritu nos derribe y reconstruya, nos recree y nos haga reencontrar con los hermanos en la comunidad que Él va gestando para todos.
Esa comunidad que llamamos Iglesia)

Paz y Bien


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